David Suárez: "Si la intención es hacer reír y es en el marco de la ficción, todo vale"
"Está claro que lo que le pasa al personaje en la película es un ejemplo de alguien que no sabe justificar las cosas que hace y que no tiene un discurso", señala el codirector de la película “A nadie le importas”
El humorista David Suárez visitó el set de Atlántico TV para presentar la película “A nadie le importas”, film que se proyectó ayer en el auditorio municipal. Suárez protagoniza y debuta como director, junto a Cristina Galán.
¿“A nadie le importas” es comedia o tragicomedia?
Está basada en la vida de David Rodríguez, un amigo mío, y sí, es un poco tragicomedia. Cuenta la historia de un cómico que quiere como “petarlo” a toda costa en una especie de versión de lo que me ha sucedido a mí, pero bastante distorsionado. Es la primera película que hemos escrito y dirigido Cristina Galán. Estamos contentos con la acogida.
Aborda los límites del humor. ¿Vale todo en un chiste?
Yo creo que sí. Depende de cómo lo digas. Está claro que lo que le pasa al personaje en la película es un ejemplo de alguien que no sabe justificar las cosas que hace y que no tiene un discurso. Es un ejemplo precisamente de cómo no hacerlo, pero si tu intención es hacer reír y tú estás intentando hacer algo en el marco de la ficción, claro que todo vale.
Fue el primer cómico español llevado a los tribunales en democracia por un chiste.
En 2019 me denuncian por un tuit varias asociaciones de síndrome de Down. Se celebró el juicio en 2021 y al final lo gané porque alguien se acordó de que estamos en Europa y que igual era un poco raro llevar a la cárcel a alguien por un chiste. Salió todo bien.
¿Se lo piensa más ahora en el momento de escribir?
Intento valorar que sea el chiste más gracioso que bestia, pero si algo es muy bestia y muy gracioso, ¿por qué no? El tema está en que valga la pena lo suficiente como para que si va a salir en el periódico, que se lea y haga gracia. Creo que ese es el objetivo.
La película mezcla ficción y realidad en una parodia a sí mismo. ¿Es importante reírse de uno mismo?
Claro, si no, es ridículo. Es un recordatorio de lo pequeño que somos, de que nos vamos a morir, de que nadie es importante verdaderamente, de que la experiencia unipersonal de cada uno es la nada al lado de lo que supone el hecho de que somos una cosa flotando ahí en el cosmos. La labor de la comedia es más importante que nunca para recordarnos que no somos importantes, ni que le importamos en definitiva a nadie. Las cosas buenas y las malas no tienen tanta importancia.
Carlos Areces, Victoria Martín, Santiago Segura, Dani Rovira o Dani Mateo se apuntaron a hacer cameos en la película.
Son casi todos amigos, algunos más cercanos que otros, pero toda gente muy maja. Sobre todo, son cómicos que entienden muy fácilmente que por salir haciendo de sí mismos, diciendo algo inapropiado, haciendo de versiones más o menos distorsionadas de sus personalidades, la gente va a entender que es una ficción.
El mundo del espectáculo no queda muy bien parado. ¿Es tal y como se pinta?
Es bastante así. Yo creo que queda mal parado de forma consciente. La película es una crítica a nosotros mismos, a Cristina y a mí como personas y a gente de alrededor, pero en última instancia, todo es una parodia del mundo del entretenimiento, que es literalmente así. En mi experiencia, que no es enorme, hay estas esperas a que llamen de un proyecto para otro, estas falsedades, estos egos, estos bailes de envidia.
Es un cómico gallego en Madrid, una dualidad que queda reflejada.
Sí. Hay un momento que sale Santiago. Nos apetecía llevar allí al personaje, casi como si fuese un fracaso volver a casa de los padres. Nos hacía gracia el hecho de que Santiago, que es un sitio estupendo, se ve aquí como la peor pesadilla del personaje, que idealiza Madrid, donde todo es maravilloso. El 80% de la película transcurre en Madrid, en un mundo de más ajetreo, con focos y de salas de guión.
El David Suárez de la película es un poco antipático.
Esto está hecho absolutamente a propósito. No deja de ser el reflejo de mi vida, pero en ningún momento queríamos hacer una cosa onanística, tipo biopic. Tengo 34 años y no he hecho nada, sería lamentable. La única forma de distanciarme era girando la rueda de la asquerosidad todavía más. No quiero que haya ningún tipo de duda de que no es un ejercicio de victimización de mi persona o de intentar encumbrarme.
Llama la atención que dentro de la película hay otra película.
Nos hace gracia ese tipo de juegos, un poco meta. Creo que ahora ya están quizá más manido, pero nos parecen originales y nos gusta hacer versiones alternativas de cosas que nosotros hemos hecho, como Vincent Finch, mucho más asquerosa.
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