Cristóbal Olmedo: “Los que están en el barro, los mejores para educar IA”

"La inteligencia artificial te puede ayudar a tomar mejores decisiones", asegura el fundador y director creativo de Divina Machina

Cristóbal Olmedo: “Los que están en el barro, los mejores para educar IA” | Gonzalo Pamies

Cristóbal Olmedo (Chile, 1994) es un ingeniero formado entre Milán, Valencia y Madrid que nació en el desierto de Atacama, en una familia de mineros, y ahora vive en Vigo. Está al frente de Divina Machina en Porriño, donde tratan el arte y la ingeniería como un solo oficio. En 2025 recibieron el Premio Chile Diseño por “Gaia 2147”, una instalación dentro de una cabina de teléfono presentada en Milan Design Week, que estos días han llevado a IFA Berlín. Antes fue ingeniero en Pirelli.

¿Por dónde va el futuro de este nuevo mundo que se nos abre con la inteligencia artificial, entre el miedo, la preocupación y también la expectativa?

Es una pregunta que me suelen hacer, sobre todo, directivos de empresas cuando tengo el tiempo y el privilegio de discutir con grandes líderes que toman decisiones que tienen impacto. Oye Cris, ¿cómo gestionamos el miedo?, ¿hacia dónde vamos?, ¿cuál es la naturaleza de toda esta tecnología? Y creo que es una tecnología nueva, nunca antes vista, es un salto tecnológico muy potente, pero no podemos olvidarnos de lo que ha ocurrido en el pasado. Marshall McLuhan tiene una teoría que habla sobre que cada tecnología o cada salto tecnológico es una extensión de nuestras capacidades. La radio fue una extensión de nuestros oídos, la televisión de nuestros ojos, internet de nuestra capacidad de relacionarnos y la inteligencia artificial es la extensión de nuestra forma de pensar, de nuestra capacidad de procesar información. Tenemos que verlo como una extensión de nuestras capacidades. Pero tenemos que dedicarle tiempo, aprender y saber cuándo usarla y cuándo no.

El criterio es lo más complicado, porque estamos en un momento de boom, de expansión, y ya estamos hablando de los límites.

Cada vez que se asienta una nueva tecnología ocurre esto, aparecen detractores que romantizan el pasado porque estamos viviendo un proceso, una tecnología completamente nueva y un proceso que ya hemos vivido como humanidad antes. Leer un poco de historia ayuda también para relajarnos, ver lo que hicieron nuestros antepasados cuando reemplazaron los caballos por los coches a motor, se asustaron, aparecieron leyes que controlaron todo, hubo accidentes y poco a poco se fueron regularizando y adaptando infraestructuras, la forma de pensar y la cultura.

Desde Divina Machina están haciendo propuestas disruptivas sobre inteligencia artificial, ¿cómo se ve en el entorno empresarial?

Estoy viendo una apertura de mente bastante importante. Hace dos años cuando hablábamos de inteligencia artificial en grandes empresas lo primero que me decían es que se equivoca mucho. Nosotros hemos ido más a trabajar en cómo la inteligencia artificial te puede ayudar a tomar mejores decisiones. Cortamos la idea de proponer soluciones finales y educamos a las empresas para integrar la inteligencia artificial como si fuese un nuevo empleado: edúcalo, entrénalo, aprende de él también como él aprende de ti y, sin darte cuenta, habrá buenos resultados. De ahí también el nombre Divina Machina. Les digo a las empresas, cuando vayáis a implementar inteligencia artificial, vedlo como si vais a contratar a alguien nuevo, alguien con mucha energía, con mucha predisposición, con muchísimo conocimiento, pero que no sabe tanto de ti, no sabe cómo te gusta hacer las cosas, pero va a ir aprendiendo. Con paciencia y espacio para enseñarle, va a aprender.

Y en el capítulo de los miedos, los miedos a que reemplace a los trabajadores.

Esto es interesante porque ese miedo lo hemos visto en todas las revoluciones industriales, solo que esta es una revolución por dos. Si nuestro trabajo es repetitivo y no aporta valor, gracias a la inteligencia artificial podremos delegar esas tareas repetitivas y nosotros, como perfiles humanos, dedicarnos a las tareas en las que realmente somos buenos.

Es una desaparición de algunos trabajos, recomposición de otros y el nacimiento de otros, ¿no?

Esos perfiles que más miedo tienen porque la inteligencia artificial va a reemplazar su trabajo diario son los que terminan liderando la inteligencia artificial dentro de las empresas. Tienen una visión más holística del proceso. Las personas que están en el barro son los mejores para educar a la inteligencia artificial. Es como los líderes que vienen desde abajo. Con la inteligencia artificial tiene que pasar algo parecido, la inteligencia artificial tiene que estar debajo y la persona que estaba ahí y que sabe un montón de los procesos puede subir, delegar esas tareas más ejecutivas y empezar a tomar tareas más estratégicas.

Divina Machina está en Porriño para ayudar a empresas.

En Divina Machina trabajamos con partners tecnológicos y uno de nuestros partners es Vidiv, del grupo VisualMS, que está en Porriño. Hemos hecho proyectos de inteligencia artificial para grandes empresas gracias a tener un grupo tan sólido como VisualMS, que tiene una premisa muy bonita, vivir 100 años como empresa.

El último proyecto se presenta en Berlín. ¿Qué es 2147?

Es un sueño que tuve hace casi cuatro años en un avión camino a México. Se llama 2147 porque es el año donde se produce esta historia de ciencia ficción que estaba en mi cabeza y que toma forma física en este producto. Una experiencia sensorial inmersiva que la llevamos a la Milan Design Week y fuimos uno de los primeros en llevar una inteligencia artificial a la semana del diseño de Milán como objeto de diseño.

¿Y qué es esta experiencia?

Es una experiencia uno a uno. Es casi una obra de teatro uno a uno en la cual las personas pueden entrar a una cabina telefónica de los años 90, abandonada y llena de musgo, en el centro de una nave industrial. Dentro de ese teléfono hay una inteligencia artificial atrapada que es Gaia que ha viajado del año 2147 y logró escapar del gran colapso porque viajó por la antigua y abandonada línea de teléfono y ha llegado a nuestro año y ha quedado atrapada en un teléfono. Entonces podemos hablar con ella y ella nos puede contar cómo es el futuro y también va reflexionando sobre nuestras decisiones, nos pueda regañar o nos puede enseñar algo.

En IFA de Berlin, 2147 ha evolucionado.

Después de Milán causó revuelo y nos llamaron para IFA Berlín, que es una feria de tecnología que tiene 100 años y para nosotros estar ahí es como “¡guau!”. Así que Gaia ahora puede controlar cosas. Puede controlar las luces, una impresora 3D o verse afectada por el cambio climático: si el aire en Berlín está limpio, ella va a estar amable y agradecida; si hay mucha contaminación, va a estar muy irritada y va a ser muy difícil conversar con ella.

Y esto ¿para qué sirve?

Tratamos de crear experiencias artísticas, disruptivas, para ver hasta qué punto podemos amoldar la inteligencia artificial a como nosotros queremos que sea. O qué punto de libertad le podemos dar. Alguien me propuso una idea para un museo, pero esta tecnología puede atender un teléfono, puede ayudar a entrenar equipos en cómo hablar, puede ayudar a gestionar llamadas, gestionar números de emergencia o acompañar y ayudar a adultos mayores.

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