Chevi Guzmán: el año de todas las conquistas

El patinador vigués obtuvo cinco oros en los World Games y sumó cuatro medallas, con dos títulos, en el Mundial

Entrevista a Chevy Guzmán, patinador de velocidad | Gonzalo Pamies

Un particular emperador asiático en 2025. Sebastián Guzmán ‘Chevy’, heptacampeón del mundo, tuvo una temporada entre lo estresante, lo alucinante y lo extenuante. El venezolano afincado en Vigo se hizo con cinco oros en los World Games y, un mes después, cosechó cuatro medallas con dos oros en el Campeonato del Mundo del patinaje de velocidad. Todo ello tras un verano en el que sufrió una dura caída en el Europeo, lo que no le impidió labrar semejante palmarés.

En el incidente se facturó dos radios, el codo y alguna costilla. “Me tocó un rival, me fui al suelo y vinieron cuatros patinadores encima", explica el propio deportista. Pese a ello, pudo competir unos días después, pero “por primera vez en años perdí la final de 100 metros, que es mi principal distancia". Quedaría en una anécdota porque lo que llegó en los siguientes semanas llegaron nueve medallas entre los World Games y el Campeonato del Mundo de patinaje de velocidad. Una verdadera colección que indica el nivel del vigués.

El primer evento es “como los Juegos Olímpicos, pero para las disciplinas que no lo son. Nunca había ganado en un evento así y quería hacerlo en esta ocasión. Había participado en 2017, pero sin títulos”. Acudió a la localidad china de Chengdu sin el apoyo federativo porque ellos preferían centrar la atención en el Mundial, que se disputa después. No obstante, Guzmán tenía ilusión, pese a que “tras la caída era difícil centrarme. Tenía que ir con mucho cuidado y tenía dolores”, pero, por suerte, una vez puestos los patines, conseguía ir rápido.

Y en territorio chino llegó un pentacampeonato histórico. No dejó escapar ni una prueba Chevy Guzmán. Comenzó con la victoria en las pruebas al circuito (en ciudad) y después pasó a la pista. “Estaba situada en un cuarto piso y no la conocía. Solo los asiáticos habían competido allí”, explica el deportista. A ello se añadió que “no pude ir el día del reconocimiento porque competí de mañana y opté por descansar”. No importó porque el velocista se impuso en los 500 metros y en los 200, en esa segunda distancia con récord de Mundo.

“Ya tenía el cuatro de cuatro y me faltaba el quinto oro. Si lo conseguía, habría logrado algo inédito. En la competición del kilómetro, en la que vas con otros finalistas, los venezolanos hicieron trabajo de equipo. Uno de ellos salió con fuerza y otro quiso bajar el ritmo para hacer tapón. Lo hicieron y me tiraron fuera del trazado. Pude volver para ser segundo y, al terminar, descalificaron al triunfador. Hice historia con pleno de oros".

Eso sí, el lamento de Guzmán viene dado porque “estas medallas salieron gratis a España. Quedamos octavos en el medallero con ocho oros. Cinco eran los míos”. Tras el baño dorado con unas bellas preseas en formato de oso panda, Chevy Guzmán continuó en territorio asiático porque, la también china ciudad de Beidaihe albergó el evento planetario de patinaje. “Ahí tuve la colaboración de la selección y continué allí. Pude ir a competir a Taiwan para mover un poco las piernas y continuar con la preparación”, explica el olívico.

Y llegaron nuevas conquistas sobre una pista que, en esta ocasión, tenía un truco, ya que la pintura era diferente y sólo la conocían bien los deportistas de allí. Pagó la situación en los 200 metros porque “venía de hacer récord del mundo y quedé segundo tras hacer 218 metros, mientras que el que ganó cubrió 208 y el segundo 212”. La explicación es sencilla y pasa porque “la fuerza que aplicaba me obligaba ir más lejos en la vuelta a la pista".

En todo caso, Chevy Guzmán todavía tenía una cita más por delante. Eran los 500 metros y pudo obtener el triunfo el patinador de origen venezolano. “Pude ganar y completé, por fin, todos los títulos que hay en el patinaje de velocidad”. No lo hizo en el mismo año, pero sí elevó a siete sus victorias en el Mundial. Todo un pentacampeonato.

La temporada es extenuante y larga, pero Chevy Guzmán apenas pudo parar debido a que la pasada semana llegó de Estados Unidos y hoy tenía previsto regresar a China a las finales de las track series. “De hecho, tengo un par de compañeros en Salt Lake City para intentar clasificar para los Juegos Olímpicos. Yo me incorporé el próximo año que tengo ahí alguna competición para intentar clasificarme. Este final de año, escogí centrarme más en las ruedas".

Es una de las asignaturas pendientes de un deportista que disfruta con el patinaje, pero sueña con entrar en unos Juegos Olímpicos y, como todo atleta de alto nivel, pasa muchas semanas fuera de casa: “Estuve hasta marzo en Estados Unidos, vine a España y pasé por Países Bajos, Alemania y, para terminar, el viaje de los meses a China”, relata Guzmán y destaca que “cada instante que estoy en Vigo lo disfruto porque me encanta. Es como si naciese aquí. Después de recorrer todo el mundo, valoro mucho más esto”.

De hecho, la vida de patinador de alto nivel tiene su costo en la vida personal. “Es lo más complicado”, admite Chevy Guzmán, y añade que “cada día me cuesta más estar con mis padres, con mi hijo. Mi familia creo que tiene un valor añadido al amor que me tienen. Comprenden que, cuando tengo que viajar, es mi trabajo y mi forma de vivir”.

Los kilos y los watios

El patinador vigués destaca por su notable tren inferior, con unas piernas especialmente musculadas, que son claves en el patinaje. Llegan con una dedicación notable porque “entrenos unas cinco o seis horas al día”, relata. Las pesas, la bicicleta y el propio patinaje son los elementos principales. “Hago una sentadilla completa con 245 kilos y tengo picos de 1.800 watios, que son muy altos para mi peso y mi altura. Los entrenamientos son casi para romper los músculos”, describe Chevy Guzmán.

“El patinaje en hielo es más sutil, delicado”

Sebastián Guzmán ‘Chevy’ también se introdujo en el patinaje sobre hielo, que es una modalidad olímpica. La teoría es que debería ser sencillo el traspaso de una modalidad a otra, pero no lo es. “Es divertido porque te pones los patines de cuchilla y te das cuenta que es totalmente diferente. Te subes encima del hielo real, que no es como el que hay aquí que lo ponen sobre unos plásticos, parece que te bailan los patines, que se te doblan…”, describe el vigués.

La explicación está en que “los de rueda, tienen una anchura y la rueda de agarra. Puedes transmitir toda la fuerza”, pero con la cuchilla, “es mucho más delicado, suave y sutil a la hora de hacer la fuerza”. De hecho Guzmán añade que “es lo que más me cuesta porque yo soy de fuerza, meto toda y tiro para adelante, pero en el hielo no es así”. Además, el internacional con España, sabe que “me gustaría ganar una medalla en unos Juegos, pero sé que ya estoy mayor para eso. Pero sí quiero poder entrar en ellos, peleo por ellos. Ojalá”.

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