Una carrera que es eterna
Emilio Navaza escribió “Vigo, capital atlética”, que resume el atletismo de la ciudad y descubre a los protagonistas
Emilio Navaza (Pontevedra, 1948) está metido en el atletismo. En su caso, es una carrera casi eterna, hasta la eternidad. No tiene dorsal, pero sí los maneja. No tiene tiempos, pero anota muchos registros y récords. Carece de sesiones de entrenamiento, pero requiere muchas horas de trabajo. Su disciplina es recoger y contar lo que hacen otros: es periodista y escritor especializado en atletismo. “Desde que me jubilé, es mi hobby”, admite el reconocido autor que acaba de publicar “Vigo, capital atlética”, que recoge en 16 capítulos gran parte de la historia atlética de la ciudad y que cuenta la trayectoria de sus principales figuras, los ocho deportistas que acudieron a unos Juegos Olímpicos.
“Tengo una página web: “Vida atlética de Galicia”, y ahora que tengo más de cien textos veo que la calidad y la importancia del atletismo de Vigo es clave. El atletismo gallego tiene su vanguardia, su punta de lanza, en la ciudad”, explica el escritor. Esta es la motivación que lo llevó a centrar su última publicación en la ciudad olívica, desde los albores del deporte que ama hasta la actualidad con un extracto dedicado a la Vig-Bay y otro a la última olímpica, Ester Navarrete.
Emilio Navaza aclara que “si se ve desde fuera de Vigo, se puede pensar que es sólo referente a la ciudad, pero no es así porque trasciende a todo el atletismo de Galicia”. Esto se debe a varios motivos, entre ellos que "la Federación Gallega se creó aquí. También aquí se disputaron los primeros cross y las primeras pistas de ceniza que hubo estuvieron aquí”. Datos que hablan de la importancia de la ciudad en el mundo atlético autonómico y, como corresponde, que están recogidos en el texto por el autor en una obra que “preferentemente es un trabajo histórico. Hay actualidad, pero empecé con un trabajo de festivales atléticos que se hicieron en 1900 con el Real Vigo y con el Fortuna en 1915. También hay un capítulo extenso del Trofeo Ciudad de Vigo, que empezó en los cincuenta y continúa en la actualidad. Tuvo parones, pero sigue. En un comienzo, dispuso de mucha fuerza”.
Navaza comenzó hace muchos años en el atletismo, como una auténtica pasión. “Me dediqué a la enseñanza y, después, me volqué en el periodismo deportivo que era lo que me entusiasmaba. Y como había trabajado en “El Correo Gallego” mucho tiempo, y después en Radio Obradoiro, todo lo que pude me volcaba con cuestiones atléticas de Santiago y algunas fuera”, explica el relator. Y, así, poco a poco, unió sus pasiones hasta el punto de que “tuve una sección que era el libro del atletismo y ahí ya fui haciendo entrevistas con la mente puesta en que, cuando me llegara la jubilación, iba a hacer algo en ese sentido. En cuanto lo hice, empecé a moverme, a investigar y acumulé todos los trabajos que se ven aquí en este libro”.
La pasión de Navaza no es únicamente profesional. También tiene parte de personal, ya que “practiqué atletismo en los años sesenta, en los que el cronometraje era manual y había las pistas de ceniza. Después, se pasó al material sintético, que fue un cambio enorme. Pero es lo que había. No deja de ser un atletismo fantástico. En los sesenta, en Galicia hubo un atletismo fantástico con muchos atletas gallegos en la selección española. Aunque después se haya mejorado mucho”. Llegó la perfección del reloj, los medios modernos, la televisión y hasta Internet… Todo cambió, aunque el escritor recuerda que en su publicación está que “en el campo de Coia se lanzó por primera vez el disco”. Fue allá por los festivales atléticos de comienzos del siglo XX.
En la actualidad, el atletismo tiene un extraordinario tirón a nivel popular y, aunque sí tiene un número importante de federados, carece de un público masivo. “El pedestrismo popular viene de los años setenta. Ahora se llama running, pero nosotros en aquel tiempo le llamábamos footing. La carrera de Santiago, en 1978, como nace en un medio de comunicación, tuvo una gran repercusión por la promoción que se le dio. Y, a partir de ahí, fue creciendo, creciendo, creciendo el atletismo popular hasta el punto de que, en cualquier municipio o en cualquier aldea, se monta una carrera. Aún hoy, se ve en tal ciudad la ‘primera edición de…’. Es un auténtico furor lo que hay”, explica el escritor.
Un fenómeno en el que, incide Emilio Navaza, “lo ideal sería que la gente que corre de forma popular también fuera a ver las pruebas de pista a Balaídos. Si no se llena la grada, que tuviera un buen aspecto, pero eso no se da. En Santiago, cuando el Universitario estaba en la máxima categoría y vino el Larios -que tenía a los mejores de España- no había nadie para verlos”. Pese a ello, también pone por delante el atletismo de alto nivel porque “los que llevamos más tiempo en el atletismo creemos que lo importante se da en la pista. Es el lugar en el que se logran las marcas y está el nivel. Pero el pedestrismo popular, como es más cómodo y más rápido, vive una explosión enorme”. Es el debate eterno entre los dos ámbitos, como la carrera de Emilio Navaza.
“Vengo de la máquina de escribir, me adapté”
Emilio Navaza se jubiló en 2011 y procese de un periodismo en el que “crecí con la máquina de escribir y las famosas linotipias”, pero se vio obligado a cambiar, ya que “cuando me retiré, ya utilizabamos ordenadores y todo. Facilitan el trabajo”, expresa el escritor. Para él, fueron clave a la hora de recopilar datos y darlos a conocer. “Tengo la web, en la que ahí publico todo”, y también admite que “me sirvo mucho de la publicación especializada Atletismo Español. Por suerte, la Federación Española la tiene en cd's y me sirve para consultar las diferentes marcas. Si no llega a ser por eso, igual no me metía en proyectos como estos”. Y, como extrabajador de medios de comunicación locales, admite que “la preocupación por el atletismo es relativa. Por eso hay lagunas. Para que aparezca, tiene que existir una persona que le entusiasme y le otorgue importancia”, explica Emilio Navaza. Los pequeños reductos siempre quedan.
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