Una carrera con calma en la meta

La exatleta Julia Vaquero transforma la dura historia de su vida en una novela para visibilizar la salud mental

Una carrera con calma en la meta | Juancho Everman

La salud mental es un ámbito fundamental en cualquier esfera de la sociedad. En el deporte ha comenzado a ocupar el lugar que merece en los últimos años, aunque antes hubo deportistas que tuvieron que abrir camino para que este tipo de problemas dejaran de verse como un tabú. Desde que la figura del atleta comenzó a asociarse al éxito deportivo, la imagen predominante ha sido la de un físico privilegiado capaz de llevar su cuerpo al límite para competir y ganar. Sin embargo, detrás del rendimiento también existe una batalla invisible que durante décadas apenas encontró espacio para ser contada.

Ese fue el camino que tuvo que recorrer Julia Vaquero. Una de las mejores fondistas de la historia del atletismo español, plusmarquista nacional y olímpica, que ahora ha decidido convertir parte de su historia en una novela llamada “Chámome Julia”, junto a Isidoro Hornillos, expresidente de la Federación Gallega de Atletismo. El proyecto, en el que ambos trabajaron durante cerca de tres años, se aleja de la carrera deportiva para construir un relato donde la ficción sirve de hilo conductor. "No es algo biográfico, sino que va más allá. Es una novela".

La historia nace de experiencias personales, pero también de la capacidad del escritor para convertirlas en una narración con personajes propios y una estructura narrativa ficticia, basada en todo lo vivido por Julia. Ese resultado sorprendió incluso a la propia exatleta: "Ha sabido meterse en mi piel e interpretar a la perfección muchos sentimientos, como si se hubiera metido en el cuerpo de una mujer".

La exfondista afirma que el libro le ha permitido cerrar una etapa y mirar al futuro desde otra perspectiva

La escritura también obligó a Vaquero a regresar a una etapa especialmente complicada de su vida: "El libro ha sido realmente doloroso porque la mayoría de los episodios que han pasado por mi vida me han causado muchísimo dolor. Todavía me estoy recomponiendo". Un proceso en el que la terapia ha sido decisiva y del que quiso destacar un nombre por encima de todos. "La última terapia que he hecho es precisamente aquí, en Vigo, con Eva López. Le tengo que agradecer a ella por todo lo que me está ayudando", asegura, antes de recordar que el camino hasta encontrar esa ayuda no fue sencillo: "Hay muchos profesionales, pero también hay personas que no lo son, y lo que buscan es un negocio. A mí me ha pasado".

Entre las páginas también tienen cabida algunos de los episodios más duros de su vida: "Yo he vivido maltrato psicológico por parte de mi expareja, precisamente aparece en la novela". Para la guardesa, exponer esa parte de su historia tiene un objetivo claro: tender la mano a quienes atraviesan situaciones similares y demostrar que es posible salir adelante. La respuesta de los lectores no ha tardado en llegar. "Todos los días estoy en contacto con Isidoro, están llegando mensajes", explica, satisfecha al comprobar que la historia está encontrando eco.

Con el paso del tiempo, la exfondista asegura que el libro le ha permitido cerrar una etapa y mirar al futuro desde otra perspectiva. Compartir una historia tan íntima solo tenía sentido si podía resultar útil para otras personas. "Creo que todo lo que ha sucedido, el haber atravesado este dolor y ahora saber que puede servir para ayudar a otras personas, pues eso ya me reconforta y me satisface". Una reflexión que resume el espíritu de una novela que deja los récords y las medallas en un segundo plano para poner el foco en la persona que había detrás de la atleta.

“La bicicleta ha sido como una especie de salvación”

La Julia Vaquero de hoy poco tiene que ver con la atleta que perseguía récords y medallas. Después de un largo proceso de recuperación, el deporte ha dejado de ser una obligación para convertirse en un aliado. "He encontrado las paces", resume la exfondista. Uno de los grandes descubrimientos de esta nueva etapa ha sido la bicicleta. La recomendación de su entrenador, Franc Beneyto, para reducir el impacto de las lesiones terminó cambiando su forma de entender el entrenamiento. "La bicicleta ha sido como una especie de salvación", asegura. Ese equilibrio también pasa por mantener una rutina marcada por el ejercicio y la terapia.

"Una de las prescripciones de la psicóloga es deporte", explica. Una recomendación que acompaña de la escritura a mano porque, asegura, "te ayuda a regular ciertas situaciones". Aunque sigue poniéndose un dorsal de vez en cuando, la competición ya no marca su vida. "Mi vida no está en correr carreras porque yo ya no tengo nada que hacer ni demostrar. Ya lo he demostrado todo", reconoce. Ahora, afronta una nueva etapa, en la que también se muestra "abierta al mercado laboral".

“Hay instituciones que han mirado para otro lado”

Julia Vaquero aprovecha además la publicación del libro para poner el foco en una realidad que, a su juicio, sigue siendo una asignatura pendiente: el futuro de los deportistas cuando termina la competición. Aunque agradece el respaldo recibido por parte del Comité Olímpico Español, la Federación Española, la Federación Gallega, sus patrocinadores o las personas que la han acompañado durante su recuperación, también reconoce sentirse "decepcionada" con algunas instituciones deportivas que, según explica, "han mirado para otro lado" cuando Isidoro Hornillos buscó apoyo para el proyecto.

La exatleta confía en que esa realidad cambie para quienes vienen detrás. "Se está intentando que los años que fuimos olímpicos se puedan llevar a la Seguridad Social", explica sobre una iniciativa impulsada por varios exdeportistas. Además, reclama más respaldo para los deportistas tras la retirada y advierte de otro de los problemas que observa en el deporte actual: "Creo que se están metiendo entrenamientos a niños con edades muy tempranas y eso no es sano ni beneficioso".

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