Carlota González: “Salen con las camisetas de los clubes como aquí con la del Celta”

“No me esperaba la llamada de la Donostiarra porque había empezado ese mismo verano”, confiesa la remera del Club de Remo Kaiarriba-Donostiarra

Carlota González remera | Atlántico

Carlota González Gil (Vigo, 2001) no pensaba que el aprendizaje de su padre de que supiese remar le llevaría a la Liga ACT, la competición de traineras más prestigiosa del país. Formada en el Club Remo Miño en banco móvil, llegó al banco fijo de casualidad. Tras un año en el Remo Chapela, la Donostiarra llamó a su puerta y no pudo rechazar la propuesta de la élite.

Los niños, cuando son pequeños, se suelen decantar por otros deportes más mayoritarios, ¿Cómo llegó el remo a su vida?

Antes de empezar con el remo hice algo de ciclismo durante mis primeros años. Empecé a remar porque mi padre ya practicaba este deporte desde que yo era muy pequeña. Siempre estuvo vinculado al remo y le hacía mucha ilusión que yo aprendiera. Al principio le decía que no porque no me gustaba. Al final, hace once años, un día fui a ayudar en una regata y lo probé. Yo ya sabía remar porque mi padre me había enseñado desde pequeña, pero no quería hacerlo. Aquel día, por ayudar un poco, me puse a remar y me gustó mucho.

Entiendo que empezó en Tui por la vinculación de su padre con el club, pero, siendo viguesa y habiendo otros clubes, como Chapela, donde después acabó remando en trainera, ¿por qué se optó en su casa por que empezara a remar en Tui?

Mi padre es tudense. Nació en Tui, vivió toda su infancia allí y estaba vinculado al club de la localidad, el Remo Miño. Actualmente es el presidente del club y también uno de los entrenadores. Fue por eso y por comodidad, porque, al tener allí a mi padre, siempre me podía llevar él a los entrenamientos.

¿Cómo describiría su paso de nueve años por el Club Remo Miño?

Todavía sigo remando con el Miño en invierno porque es bastante compatible. Allí practicamos la modalidad de banco móvil, que se puede combinar con un verano de banco fijo. Por eso, en invierno sigo remando con mi club. De mi paso por el Miño no tengo palabras para expresarlo, es mi casa. Siempre me han ayudado en todo y han buscado la manera de que pudiera rendir al máximo. Me han cedido en varias ocasiones a otros clubes para que pudiera hacer barcos de equipo, competir en banco fijo y tener esas oportunidades. Somos un club bastante pequeño y humilde que estamos creciendo un poco, últimamente.

Comentaba que empezó en banco móvil y que actualmente compite en banco fijo. ¿Cómo explicaría esas dos modalidades a alguien que no esté familiarizado con el remo?

Ya hay diferencias por las propias características de las embarcaciones. Una trainera tiene trece remeros y un patrón, mientras que el barco de banco móvil más grande que hay tiene ocho remeros y un timonel. Yo veo el banco fijo como un deporte más de equipo, mientras que el banco móvil es un poquito más individual. En las traineras, por ejemplo, el patrón tiene un papel, el proa tiene otro y quienes ocupan el centro del barco tienen una función bastante diferenciada de la que desempeñan los remeros de popa o de proa. En ese sentido, quizás se parece más a los deportes de equipo que el banco móvil. Como diferencia más fácil de explicar a la gente que no conoce el remo, en el banco móvil, como indica su nombre, nos sentamos en un asiento que se mueve. En el banco fijo, sin embargo, no estamos sentados en un asiento móvil, sino encajados entre dos tablas de madera.

La temporada pasada tuvo la posibilidad de disputar la Liga Galega de Traineras con el Remo Chapela. ¿Qué me puede contar de aquella experiencia?

Estoy superagradecida y contenta por cómo me acogieron en Chapela y por cómo me enseñaron. Yo venía de remar en el Miño, pero pasar del banco móvil al banco fijo no es empezar de cero, aunque sí supone cambiar el concepto y tener que aprender. Allí aprendí muchísimo y también me acogieron muy bien. Disfruté un montón de aquel verano, tanto de la liga como de las propias regatas. También me encantó poder celebrar el ascenso de los chicos del año pasado. Todo el ambiente que se vive allí, en ese club, es magnífico.

¿Cómo surgió esa posibilidad de pasar del banco móvil al banco fijo?

Desde pequeña, aunque más concretamente desde la etapa juvenil. Siempre dije que el verano en el que no entrase en la selección española tenía pensado ir a Chapela para aprender a remar en trainera con otras chicas. El verano pasado, la entrenadora que tenía en aquel momento el equipo femenino de Chapela, que me conocía del banco móvil, me llamó durante el Campeonato de España de esa modalidad y me preguntó si quería probar las traineras. Siempre había tenido esa espinita, porque era algo que quería hacer. Así que pensé que era el momento y aproveché la oportunidad que me dieron.

De Chapela le llegó la oportunidad de ir a Donostia. ¿Cómo recibió la propuesta de ir al País Vasco, con el peso que tiene allí esta modalidad?

Fue una propuesta que no me esperaba porque justo había empezado ese mismo verano. Además, llegué a las traineras en julio, aprendí todo lo rápido que pude y en agosto empecé a competir en regatas. Tenía muchísimo que mejorar y todavía tengo mucho que mejorar. No me esperaba para nada que, al final de esa temporada, me llamara ningún club vasco, y muchísimo menos uno de la Liga ACT. Es verdad que el entrenador de la Donostiarra había sido remero de banco móvil. Él me conocía de esa modalidad, sabía de mí y conocía los números que manejo a nivel de ergómetro. Por eso se la jugó conmigo. Cuando recibí la llamada pensé que era una oportunidad que no podía dejar pasar.

¿Qué diferencias encuentra entre Galicia y el País Vasco en cuanto a la importancia y el prestigio que tienen las traineras?

Aquí en Galicia tenemos mucho que aprender en ese sentido. En el País Vasco apuestan muchísimo por el remo, lo viven y lo sienten mucho. Tienen una afición que es admirable. Vas caminando por la calle, giras una esquina y hay cinco banderas de clubes de remo colgadas de un balcón. Las traineras son casi como el fútbol, son lo más. Son de los mejores deportes que te puedes encontrar. La gente sale a la calle con las camisetas de los clubes igual que en Vigo se sale con la camiseta del Celta. Es impresionante. La afición se ve mucho en la regata de la Concha, donde la gente va vestida con los colores de su equipo y recibe a las embarcaciones con bengalas de colores y humo. Orio tiene la afición más grande de todas. Sus seguidores van de amarillo y se llena todo de humo amarillo, gritos, cánticos, pancartas y banderas. Es alucinante.

La temporada no acabó de la mejor manera por el descenso de categoría. ¿Con qué se queda de su temporada de debut en la Liga ACT?

Personalmente, me quedo con el aprendizaje. He dado un paso adelante en el remo de banco fijo. Allí se aprende muchísimo y, al final, hay muchas regatas en el mar. Remar en el mar te hace mejorar a pasos agigantados porque o mejoras o estás fuera. A nivel de equipo, pese a que hemos descendido, hemos dado un paso adelante durante la temporada. También considero que el remo femenino, en general, está mejorando mucho. La gente viene muy fuerte y los equipos de las ligas inferiores también tienen mucho nivel. Llegamos al playoff sabiendo que iba a ser difícil. Llegamos como favoritas, pero sin creérnoslo, porque sabíamos que Hondarribia y Zarautz, los ascendidos, estaban muy fuertes. Se vio durante toda su temporada. Estoy contenta, aunque hayamos descendido, porque considero que el remo femenino está cogiendo mucha fuerza.

¿Qué objetivos tiene para la próxima temporada?

Ahora mismo todo es una incógnita. En las traineras hay muchos movimientos en esta época. Quizás es un momento un poco difícil de gestionar y angustiante en ese sentido. Tengo claro que el año que viene quiero seguir remando en trainera y quiero seguir mejorando. Mi único objetivo para el año que viene es seguir disfrutando, crecer en el banco fijo y aspirar a llegar a lo más alto que se pueda.

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