Carlos Reboreda: “He hablado con radioaficionados en la península de Kamchatka”

El presidente de la Unión de Radioaficionados de Vigo y Val Miñor cuenta los secretos de la asociación

Carlos Reboreda: “He hablado con radioaficionados en la península de Kamchatka” | Atlántico

Juan Carlos Reboreda Bernal, presidente de la Unión de Radioaficionados de Vigo y Val Miñor, recuerda sus comienzos como radioaficionado, empleando la telegrafía, así como su pasión por las ondas. Comparte con Atlántico los secretos de la asociación.

¿Qué es un radioaficionado?

Supongo que la definición varía a lo largo del tiempo. Yo puedo contar cómo empecé. Con 14 o 15 años los Reyes Magos me trajeron unos radioteléfonos de plástico, malísimos, y le di uno a mi mejor amigo, que vivía enfrente. Ahí empezó todo. Mi padre también tenía mucha afición por escuchar la radio, aquellas radios antiguas con las que sintonizaba la BBC. Algo me viene de ahí. Después ahorras, te compras tu primer equipo y empiezas a conocer gente. Te das cuenta de que eres un “pirata” y que lo mejor es legalizar la situación. Yo tardé tiempo en conseguir mi indicativo, que es como la matrícula de un coche. En mi caso es EA1PJ. Al principio solo hacía telegrafía. No me dejaban hablar porque tenía voz de niño y aún no tenía edad para examinarme. Ser radioaficionado es tener ansias de comunicación. No se trata solo de hablar con alguien cercano; es comunicarte con personas de otros países, olvidándote de la política o de los conflictos. No se suele hablar ni de política ni de religión. Además, funciona donde no hay cobertura móvil. He hablado con personas en la península de Kamchatka, en Rusia, donde dudo que haya 5G. Por eso se dice que cuando las comunicaciones fallan, todavía quedan los radioaficionados. Y es cierto: pasó con el apagón. En Vigo mantuvimos vivo nuestro repetidor de VHF toda la noche con baterías y placas solares para que distintas administraciones pudieran comunicarse.

¿Es muy costoso iniciarse en este mundo?

Voy a dar una respuesta que no gustará: es costoso. Una buena estación y antenas lo son, y cada vez es más difícil instalarlas en tejados, aunque la ley nos ampara. También hay soluciones económicas. En nuestra asociación tenemos una estación montada en Castrelos que se puede operar remotamente desde un ordenador o incluso desde el móvil. Con la cuota de la asociación puedes usarla sin necesidad de tener equipo propio. Eso rompe la barrera económica de entrada.

¿Cuántos asociados hay en Vigo?

Actualmente somos casi 70, fuimos más. Estamos en cifras similares a otras asociaciones gallegas y, lo más importante, es que muchos están activos. Tenemos socios que participan en diplomas como SOTA, que consiste en subir montes a pie y operar desde allí, o POTA, desde parques naturales. También hay mucha actividad digital, por la que se interesa más la gente joven que por la telegrafía o radiofonía tradicional. Tenemos redes como Lora y estamos trabajando en implementar un repetidor Mesh de libre uso para la comunidad. La radioafición ha evolucionado muchísimo en 50 años.

En su caso, su pasión es la telegrafía…

La telegrafía es el origen de todo, el latín de la radio. Se maltrató mucho cuando dejó de ser obligatoria, pero sigue viva. Una curiosidad, en la época del Titanic se debatía entre usar como señal de socorro CQD (‘Come Quick, Distress’; ‘Ven rápido, peligro’), impulsado por la compañía de Marconi o SOS, impulsada por los alemanes y Telefunken. SOS no significa “Save Our Souls”; simplemente fue elegido por los alemanes porque era fácil de identificar: tres puntos, tres rayas, tres puntos. Tras el Titanic, quedó como señal universal..

Hablando del Titanic, en la asociación preparan un homenaje…

Sí. Queremos rendir homenaje a Jack Phillips y los telegrafistas del Titanic. Tendremos una estación especial con indicativo EG1912T: EG por España, 1912 por el año del hundimiento y T de Titanic. Estará operativa del 10 al 15 de abril, las fechas del viaje y hundimiento. Esperamos que la propagación nos acompañe, aunque depende de la actividad solar y la ionosfera. Es una lotería, sobre todo con el cambio climático. Pero queremos que estaciones de todo el mundo contacten con nosotros como homenaje.

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