Bello, el club de la lucha en Teis

Lucha Olímpica

Saúl y Moisés Bello son vigentes campeones de España con el San Ignacio, el club dirigido por su padre, Eladio

Entrevista a Saúl y Moisés Bello, del club de lucha San Ignacio. | Atlántico

Hablar de la lucha olímpica es entrar en un terreno inexplorado, pese a ser uno de los deportes con más tradición en los Juegos, ya que su inclusión está fechada en 1904. Pese a ello, en España es un deporte casi desconocido y también sucede en Vigo, donde unos pocos reductos mantienen la disciplina con vida. Probablemente, el más importante, es el que llevan desde hace años la familia Bello-Álvarez en el San Ignacio de Teis. Por allí pasaron decenas de niños y, entre ellos, Saúl y Moisés, la segunda generación familiar que ya son campeones de España en sus correspondientes categorías de peso en sub-23 y júnior. Con 21 y 19 años, mantienen en alto el nivel de la lucha y es que ambos llevan “desde que tenemos tres o cuatro años yendo. Como una actividad extraescolar más”, admite el mayor de la pareja, Saúl.

El comienzo ya es lejano, pero lo cierto es que los hermanos tardaron más en enfocarse a un rendimiento bueno. El primero en convencerse fue Saúl, que en edad cadete “me di cuenta de que quería ganar y para ello tenía que entrenar más y tomarlo más en serio”. En aquel momento, pidió una plaza en el Centro Galego de Tecnificación Deportiva y entró. Un año después, lo acompañó su hermano Moisés, aunque admite que “los primeros meses, no me gustaba nada la idea al conocer el funcionamiento. Después, sí que lo pedí y fue lo mejor que pude haber hecho porque aprendes disciplina y estás en un ambiente diferente, muy competitivo, pero también sano”.

Con trabajo en el día a día y con la tradición familiar de los Bello, los resultados no tardaron en llegar. Ambos luchadores dominan su peso a su edad en España y tienen como objetivo mantener el nivel y, si es posible, dar el salto internacional. Aunque saben que es realmente complicado. “Esta temporada me puse como objetivo ganar el Campeonato de España juvenil, que lo hice, y disputar duelos internacionales. No quiero ponerme muchas metas más en categorías superiores porque crear muchos objetivos hace que te disperses", expresa el joven del dúo. En todo caso, admite que “en cinco años, me gustaría ganar el Estatal absoluto y hacer más combates internacionales”.

Al llevar mis padres el club, a los tres o cuatro años ya estaba en el gimnasio"
Los niños hacen mucha más lucha de lo que se piensa. Para ellos es habitual intentar tirarse” — Saúl Bello, 21 años

Precisamente, superar el nivel que existe en España para obtener logros fuera de las fronteras del país es un enorme reto porque “en los países del este de Europa o en Estados Unidos, cuentan con mucha más gente en este deporte. Si vas a un gimnasio, tienes a cincuenta luchadores y esto permite que salgan tres o cuatro de un mismo peso con gran nivel. Así, mejoras día a día, porque están compitiendo al máximo en cada entrenamiento. Eso te hace ser mejor”, describe Saúl Bello.

Una idea similar tiene Moisés, que este año pudo enfrentarse a un luchador de Turkmenistán en Murcia, en un torneo de jóvenes promesas realizado por la Federación Española. “Perdí, pero me di cuenta que a nivel de fuerza o nivel cardiovascular no tienen tanta superioridad. Pero sí que practican una lucha con más seguridad y con más confianza en las entradas. También gané a un británico y esto me permite a mí tener autoconvencimiento”, relató el menor de los Bello.

No obstante, llegado a este punto, es necesaria la pregunta habitual y que ellos tienen que responder tantas veces: ¿Qué es la lucha? “Me pasa mucho. No se conoce y lo mejor que hago es mostrar un vídeo y a la gente le suele gustar”, expresa Moisés. Saúl explica que es un deporte “de contacto, de una persona contra otra, pero sin golpes. No hay puñetazos, patadas ni luxaciones. Solo puedes usar las partes del propio cuerpo para derribar al contrario. Si lo haces, buscarás colocarle la espalda sobre el tapiz dos o tres segundos para terminar el duelo. Si no, logras una puntuación y, al terminar el tiempo, el que tenga más puntos gana”.

En cinco años me gustaría ser campeón de España absoluto y poder competir a nivel internacional"
Al inicio no quería, pero después pedí entrar en el CGTD y fue la mejor decisión que pude tomar" — Moisés Bello, 19 años

Cada combate está compuesto por dos ‘round’ de tres minutos separados por treinta segundos. “Aunque parezca poco, es muy exigente”, admite Moisés Bello. Para ello, ambos combinan el entrenamiento cardiovascular con el de fuerza, pero con un ojo en la báscula. “Hay que dar el peso y es lo que peor llevo. Tienes que bajar kilos para el pesaje, que es el día antes de competir, y, muchas veces, la principal pelea es entrar en la categoría”, admite Saúl Bello.

Como no podía ser de otra forma, ambos crecieron en el San Ignacio con sus padres Eladio Bello y Ángeles Álvarez. Moisés sigue en el día a día y explica que “hay un grupo de menores, entre 14 y 17 años, que son amigos entre ellos y esto permite que sean más constantes en el entrenamiento. También hay otro de pequeños, con bastantes extranjeros que son muy disciplinados, y el de adultos". Tres grandes bloques para una disciplina que “para los niños es divertida. Si se piensa, de pequeño luchas de forma natural. Es fácil ver a dos niños en la playa agarrándose para ver quién tira al otro al suelo”, amplía el mayor de los Bello.

Y, como no podía ser de otra manera, el padre Eladio es uno de los observadores de la carrera de ambos hijos: “A nivel de ‘feedbacks’ va bastante bien. Con Moisés, que está más entrenando en el San Ignacio, igual comenta alguna cosa más tras competir. Acostumbra a dar su opinión, pero yo tengo otros entrenadores y son los que más me corrigen e indican”. La saga familiar de los Bello Álvarez está en buenas manos con la segunda generación.

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