Beatriz Arenas: “Si no se tiene consciencia de estar sano y joven no se puede ser soprano”
Cantante soprano. Actúa hoy en el Conservatorio Superior de Música.
A Beatriz Arenas siempre le interesó la música. La tenía en casa. Comenzó en Vigo como soprano (la voz más aguda en una mujer) para dar pequeños saltos hasta actuar en escenarios de Bélgica, Italia o, incluso, Corea del Sur. Durante el confinamiento ofreció conciertos desde el balcón en su casa de Vigo para deleite de sus vecinos. Hoy, (20 horas) actúa junto a la pianista Cristina García en el Conservatorio Superior de Música, dentro del ciclo “Novas voces da lírica galega”.
Actúa hoy en el Conservatorio Superior, ¿Qué le espera al espectador que acuda?
Se va a encontrar mucha variedad. El concierto está estructurado como una especie de ciclo, empieza y cierra de una misma forma, pero es una transición a través de los diferentes sentimientos. En este caso, de una mujer. Será canción española, zarzuela y ópera, y se basará en los sentimientos que una mujer puede sentir con respecto al amor en todas sus facetas. Desde la inocencia, el deseo, la pasión… Pero también en una parte que sale una mujer soñadora, jovial, inteligente. Me gusta generar una versatilidad tremenda en el concierto.
¿Cuándo se dio cuenta del potencial de voz que poseía?
Mi padre es pianista. Entonces, desde niña siempre se escuchaba música en casa. Era una inmersión constante. A los tres años, comencé a tocar el piano, pero a mí me gustaba cantar. Le pedí un micrófono a los Reyes Magos y esa fue la perdición. Además, ya estaba en el coro del colegio. Seguía estudiando piano y percusión, pero un día decidí que me gustaba más cantar y que quería hacer las pruebas de acceso. Eso fue a los 16 años. Y me transformó la vida.
Ese tono de voz está reservado para muy poca gente.
Cada soprano luego se especializa en un repertorio y en unos estilos. Pero sí es cierto que no todo el mundo puede cantar así. Tienes que tener unas cualidades vocales, una fisionomía y una anatomía apropiada. Cuidar mucho la voz y mucho trabajo. Si no se tiene el don, se puede trabajar. Pero una persona que haya nacido con patologías en las cuerdas vocales o que beba alcohol y fume en la época en la que se empieza a desarrollar, con 16 o 17 años, corre más riesgo de tener un cansancio vocal mayor. Si de joven no tienes consciencia y control para estar sano, eso enferma la voz. No puedes ser soprano. Entonces es muy importante tener claro cuál es tu objetivo.
¿Cuál es el entrenamiento que realiza?
Tenemos que entrenar para que la laringe tenga una flexibilidad, que pueda bajar cuando llegue al agudo. Hay una parta que se llama el cartílago tiroides, que se mueve hacia adelante. Así, hace que haya más capacidad. Se puede entrenar a través de ligar las notas de una a otra, como si hicieses una pincelada. Eso tiene que ser inaudible. Hay una tensión, una relajación y es un equilibrio entre espacio, posición, proyección y resonancia.
¿Y antes de cada concierto?
Es habitual tener un camerino con piano. Y luego, vocalizas. Haces diferentes ejercicios de entre diez minutos y media hora, aunque ya aquí la voz necesita que suene y tener un control respiratorio. Eso se organiza. En el canto influyen cuatro sistemas: el articulatorio, el respiratorio, el fonatorio y el nervioso. Al salir al escenario, tengo que tener la capacidad de que esos cuatro sistemas estén ordenados. Y para eso necesitas seguridad.
¿Es dificil vivir del canto?
Para la gente joven, es complicado. Yo tuve suerte. Aparte de cantar, soy profesora en el conservatorio. Pero solo vivir del canto es complejo. Es estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado y tener esas capacidades. Y eso pasa en todo lo artístico. Se reconoce mucho más en otros países europeos.
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