Ángel Matamoro y Marta Costas: “La pesca transforma las comunidades costeras y favorece su desarrollo”
"El océano no tiene fronteras, su salud es clave para el progreso y la actividad del sector", señalan los organizadores del Foro Galicia de Sostenibilidad de Productos del Mar de la Fundación Nueva Pescanova
Vigo celebrará este martes 28 de abril la cuarta edición del Foro Galicia de Sostenibilidad Global de Productos del Mar (GSSG), dirigido por Ángel Matamoro e impulsado por la Fundación Nueva Pescanova, que dirige Marta Costas. Este año el foro eligió como lema “Responsabilidad e impacto”, reunirá a 18 expertos internacionales y más de 300 asistentes.
¿Por qué se eligió este lema?
Marta Costas: Con el cierre de cada edición se extraen unas conclusiones que sirven para fijar el hilo conductor de la siguiente. En la edición anterior el debate se centró en la medición de la sostenibilidad y, en esta ocasión, se busca aportar ejemplos reales del impacto que las acciones responsables pueden ejercer sobre las personas y el planeta. Ese es el eje que guía cada una de las sesiones y mesas de debate preparadas: incorporar casos concretos, ya sea en pesca, acuicultura, transformación o consumo, y articular el conjunto del foro en torno a ese mismo hilo conductor.
En el foro se abordará el desperdicio alimentario. ¿Se puede abordar más allá del consumidor?
Ángel Matamoro: La eliminación del desperdicio alimentario se plantea porque en el foro del año pasado, centrado en la medición, surgió como una de las cuestiones relevantes: todavía siete de cada diez hogares españoles desperdician alimentos. El enfoque será transversal, analizando qué está haciendo la industria —con la participación de la directora de Sostenibilidad y Competitividad de FIAB y un representante de Vegalsa, junto a una moderación de Aecoc— y qué ocurre en el conjunto de la cadena de valor, incluida la distribución. El objetivo es identificar las acciones responsables que se están desarrollando y, al mismo tiempo, entender qué se puede hacer para que el consumidor actúe de forma responsable. Cuanto más cerca se está del momento de consumo, cuando se produce el desperdicio, las eficiencias logradas previamente desaparecen. Se trata, por tanto, de una cuestión transversal que abarca desde la pesca o el cultivo hasta el consumo final o la preparación en el hogar.
Sobre las áreas marinas protegidas, ¿se logra el equilibrio entre la sostenibilidad ambiental y la social y económica?
M. C.: No se trata de alcanzar una meta cerrada, sino de un proceso progresivo. En cada mesa se busca combinar un ejemplo real con la visión científica, basada en evidencias y datos que permitan construir el camino a seguir. En el caso de las áreas marinas protegidas, se incorpora además una perspectiva adicional que aporta la Unesco, entendiendo que es una cuestión que trasciende las soberanías nacionales y requiere una visión global. Ese planteamiento forma parte esencial del diseño del debate y de lo que se espera de esta mesa.
Á. M.: Los equilibrios no están plenamente alcanzados y deben seguir construyéndose. El debate sobre la asimetría de la sostenibilidad, planteado hace dos años, ya apuntaba que no todos los actores se encuentran en el mismo punto del camino. Por ello, es necesario avanzar desde la cooperación, la transparencia y el trabajo conjunto, aplicando en cada caso las medidas adecuadas según la posición en ese proceso. El sector muestra una atención creciente al largo plazo, tanto en el plano social —con acciones orientadas a atraer talento— como en el económico, donde la eficiencia resulta imprescindible. Del mismo modo, la dimensión medioambiental es determinante: sin equilibrio en este ámbito, el conjunto del sistema se resiente. Ese equilibrio es, por tanto, esencial.
¿Destacarían algún ejemplo de impacto positivo que se vaya a exponer en el foro?
M. C.: Se presentará un caso concreto que ilustra el impacto positivo del sector pesquero en comunidades costeras: el de Lüderitz, en Namibia. La implantación de la actividad pesquera, con el primer puerto tras la independencia del país, ha transformado la comunidad y favorecido su desarrollo, alterando de forma significativa lo que podría haber sido su evolución en otras circunstancias. Este ejemplo se complementa con la aportación académica de la Universidad de Santiago, que permitirá analizar cómo se mide ese impacto y cuál es, por ejemplo, el efecto de la actividad pesquera en Galicia. Se contrapondrán así la visión académica y la experiencia directa, a través del testimonio de la alcaldesa de Lüderitz.
¿La sostenibilidad en la pesca debe ser un debate global?
M. C.: Desde la primera edición se ha asumido que se trata de una cuestión global que exige cooperación. La celebración del debate en Galicia responde a que es un territorio donde se concentra toda la cadena de valor —pesca, acuicultura y transformación—, lo que permite acercar la discusión a la realidad en la que se desarrolla la actividad. En muchos casos, los debates se producen lejos de ese contexto, en otros ámbitos o territorios, aunque sus efectos terminan repercutiendo igualmente. El objetivo de la Fundación al impulsar estos foros es precisamente trasladar el debate al lugar donde la actividad tiene lugar.
Á. M.: El océano no tiene fronteras, más allá de su delimitación administrativa, por lo que la salud de este espacio común resulta clave. De ella dependen tanto el progreso como la actividad del sector. Se trata, por tanto, de una cuestión que trasciende lo local y lo nacional, con una dimensión claramente supranacional. En este contexto, situar el debate en Galicia cobra relevancia, al tratarse de una de las principales regiones del sector en la Unión Europea.
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