Alfonso Franco: "Somos músicos populares, los violines están tirados por la isla"

"Las veces que hemos tenido que actuar en el interior por la lluvia vimos que la isla tiene unas instalaciones fantásticas a las que te adaptas según la acústica", afirma el director del Encordass Fiddle Fest

Alfonso Franco: "Somos músicos populares, los violines están tirados por la isla"

Alfonso Franco es una de las figuras más reconocidas del violín tradicional gallego. Profesor en la e-trad y músico con una amplia trayectoria, dirige el Encordass Fiddle Fest, un festival que reúne en la Isla de San Simón a intérpretes de distintas partes del mundo.

¿Cómo es preparar un festival en la isla de San Simón?

Sí, la verdad es que es complicado. Es complicado porque cada movimiento que haces, tanto de gente como de materiales, supone que hay que irse de un barco; no hay otra manera.

¿Toman algún tipo de medidas para el cuidado de los instrumentos?

Nosotros somos músicos populares, de algún modo, y nuestros instrumentos no son instrumentos que tengan que estar continuamente cuidados con las máximas precauciones. De hecho, los violines están todos tirados por la isla. Vas por la isla cuando estamos nosotros allí y ves que se quedan en cualquier sitio.

¿Cómo es la acústica en San Simón?

Es una acústica muy natural. Las veces que hemos tenido que actuar en el interior por la lluvia vimos que la isla tiene unas instalaciones fantásticas a las que te adaptas según la acústica.

¿Y qué tipo de piezas se va a encontrar el público?

Ni clásicas ni modernas, porque, sobre todo, lo que tocamos es música tradicional, también folk o composiciones nuevas, pero no en el concepto que puedes pensar si estás pensando en violines. No tocamos con partituras, no hay atriles en la isla.

¿Cómo es ese momento de los artistas de llegar a San Simón?

Los artistas, siempre que llegan se quedan maravillados; no se lo pueden imaginar. Además, siempre piensan que necesitan, mínimo, media hora para llegar. Pero esto está al lado; en cinco minutos están ahí. Y es tan pequeñita, tan maravillosa y está tan bien cuidada que todos se quedan sorprendidos.

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