Alexandre Mouriño: "Con el diseño del Halo intentamos hacer algo que además de útil sea bello"
Arquitecto del Halo
El arquitecto participó también en otras actuaciones vinculadas a la movilidad en la ciudad
Alexandre Mouriño es el director del estudio vigués AM2 Arquitectos, responsable del diseño del ascensor Halo y que también participó en otras actuaciones vinculadas a la movilidad en la ciudad como el carril bici o la Vía Verde.
¿Contaba con que el Halo acabaría teniendo este impacto?
Prácticamente, ningún arquitecto tiene en mente que va a hacer un elemento icónico, pero sí que una vez que se iba desarrollando la forma dando respuesta a los problemas que iban surgiendo nos dimos cuenta de que esto podía tener un caracter escultural. Intentamos hacer algo que además de útil sea bello, y si conseguimos que además sea un elemento icónico para la ciudad, estupendo. También era un riesgo, pero finalmente salió bien.
¿La idea de la pasarela circular surgió analizando la zona?
No hubo ninguna decisión aleatoria respecto a cómo es el Halo. La propuesta responde a ciertos condicionantes que el contexto presentaba en ese momento: que Vialia tiene 200 metros de fachada, pero solo un atrio con una abertura central con la que puedes conectar visualmente con la Ría y por donde entran muchos pasajeros con las rampas mecánicas. Queríamos liberar esa zona y no poner una pasarela recta que matase las vistas. Empezamos a barajar la idea de alejarnos lateralmente para liberar toda esa zona central y oxigenarla. Había múltiples factores que había que ir resolviendo y dándole solución y ahí fueron surgiendo todos los elementos que conforman lo que ahora mismo vemos. Detrás hay mucho trabajo intelectual de resolución de problemas.
¿Qué fue lo más complicado?
En la fase de concepción de proyecto fue el tirarnos a la piscina, porque era una forma arriesgada de presentarse al concurso, con las dos pasarelas estás haciendo una propuesta que da más de lo que piden. El jurado lo supo valorar positivamente, pero también podría hacerlo hecho negativamente. En la fase del proyecto, de la mano de la UTE de Ferrovial y Oreco Balgón encontramos dificultades de todo tipo. La torre está hincada a escasos metros de un colegio público, por debajo de la propia estructura tenemos una autopista, la entrada y salida de la estación de autobuses, tenemos acceso a los parkings de Vialia. Tienes que levantar semejante edificación en un contexto en el que el metro cuadrado escasea. Una de las dificultades principales era encontrar simplemente dónde posar una pieza de 25 metros de largo sin tener que cortar el tráfico. Los vidrios de esas características no se habían hecho nunca antes, no hay dos iguales, van cambiando de opacidad en todos los ejes. Eso llevó a explorar nuevas técnicas de impresión en los vidrios.
¿Fue un reto integrarlo con Vialia?
El edificio de Vialia en la ciudad ya era simbólico, de un arquitecto de reconocido prestigio, pero aunque no lo fuera, había ahí un edificio preexistente y tienes que dialogar con él. Nosotros queríamos pasar por allí como de puntillas. Este edificio ha sido diseñado por un premio Pritzker, que es Thom Mayne, y queremos respetar su obra sin que la nuestra entre como elefante en la cacharrería y yo creo que hay una convivencia bastante sana. Creo que el turista que viene de fuera no es muy consciente de que ambas cosas fueron proyectadas por equipos diferentes en tiempos diferentes.
¿Cuál fue su papel en el desarrollo de la Vía Verde?
El proyecto no es nuestro, pero con nuestra experiencia en movilidad dimos asistencia técnica al Concello en su implantación, al igual que en el carril bici. La Vía Verde fue una agradable sorpresa, porque dentro de ciertas limitaciones que teníamos, nos sorpendió ser conscientes ya a mitad de obra la aceptación que iba a tener. A día de hoy pasas casi a cualquier hora del día y está llenísima de gente paseando. Eso como urbanista es lo que más te agrada. Ocurre lo mismo en el Halo. De la Vía Verde destacaría la gran aceptación social que tuvo desde el minuto uno y el servicio que presta al ciudadano.
¿Qué valoración hace del uso del carril bici?
En Vigo se está consiguiendo poco a poco que se use más la bicicleta y menos el vehículo privado. Este carril bici que vertebra todo el centro de la ciudad hasta el ascensor de la Avenida de Europa es un buen primer paso porque cubre las necesidades de una densidad poblacional bastante grande, pero que entiendo que no va a ser ni debe ser el último. Cuando se habla de carriles bici en una ciudad se entiende como una red cerrada que dé servicio y cubra a todos los barrios.
¿Cuando se diseñó se contaba ya con los patinetes eléctricos?
En el momento en que se empezaba a trabajar en este proyecto estaba empezando la eclosión de los vehículos de movilidad personal de una forma muy importante. En Vigo se tuvo en cuenta desde el principio. La idea de un carril solo para bicis está obsoleta, a lo mejor en un futuro no muy lejano ya no les llamamos carriles bici sino carril E de eléctricos, por ejemplo.
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