Alejandro Palomas: “Para escribir una historia hay que vivir los personajes, no basta con relatar”

Tras cerrar este capítulo, presenta estos días en Vigo su nuevo trabajo literario, “Casa”

Alejandro Palomas: “Para escribir una historia hay que vivir los personajes, no basta con relatar”

Aunque Alejandro Palomas (Barcelona, 1967) insiste en que sus novelas son para un público adulto, tiene una importante audiencia entre los lectores más jóvenes. No en vano, fue ganador del Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil en 2016 por “Un hijo”, que forma parte de una tetralogía que completó el año pasado con “Una vida”. Tras cerrar este capítulo, presenta estos días en Vigo su nuevo trabajo literario, “Casa”, que cuenta la historia de una niña de siete años, Mika, y su abuelo, al que hace innumerables preguntas movida por su curiosidad infantil que no siempre tienen una respuesta fácil.

¿Por qué “Casa”? ¿Por qué este título?

Pues porque creo que es el mejor resumen de todo lo que es. Yo busco una sensación con los títulos y la sensación que creo que da la novela es ese lugar en el mundo donde todos queremos integrarnos de alguna manera en lo que somos, entonces creo que “Casa” está como en el imaginario popular, en el imaginario inconsciente de todos, que es ese lugar donde estamos a buen recaudo y donde estamos refugiados.

¿Qué le inspiró a escribir esta historia tan tierna entre un abuelo y su nieta?

Pues mira, eso no lo sé, todavía estoy preguntándomelo. Uno escribe para saber qué le inspira a escribir esto, y en realidad estoy descubriendo que de hecho esta nieta Mika y este abuelo, en realidad son como un poco mis dos partes, que están como en conjunción y están encontrándose ahora mismo, y de eso sale un pequeño planeta que es “Casa”.

La obra tiene muchas preguntas incómodas, de las que no siempre se tienen respuesta, ¿cómo abordó esta sensación que los adultos tienen cuando los niños les preguntan este tipo de cosas?

Bueno, en este caso hay algo que es muy específico, que es el abuelo, ¿no?, cómo los abuelos reciben las preguntas de los nietos, que no es como los padres reciben las preguntas de los niños. Entonces aquí hay una conjunción de curiosidad infantil y de estas ganas de dejar un legado por parte del abuelo, y aquí el engranaje es casi perfecto, porque esta niña que no para de preguntar y de cuestionar no siempre de forma muy cómoda, y este abuelo empieza a descubrirse como un depositador de legado emocional, un poco como las vértebras de lo que es la condición humana. La niña tiene que aprender y quiere aprender las bases de lo que es ser humano, no tiene mucho más misterio que ese, pero tiene todo ese misterio.

¿Diría que es una historia más bien para un público más juvenil, más adulto o para todos?

Es una novela de adultos, o sea, yo no escribo juvenil, pero, curiosamente, hay muchas de mis novelas que se leen en los institutos, no me preguntes cómo hemos llegado hasta ahí, porque no era mi intención, pero pasa lo mismo con esta, es una novela que la van a leer seguramente desde los 12 hasta los 100. Tiene muchas lecturas, hay muchas capas, hay mucho trabajo aquí dentro para el lector, entonces hay mucho descubrimiento también.

¿Y el proceso de meterse dentro de la mente de una niña de 7 años, cómo fue para usted?

Es muy fácil, porque yo no tengo hijos, no tengo nietos, ni nada. No tengo niños a mi alrededor, pero sí tengo recuerdo, entonces es muy fácil porque todos somos un niño, en el fondo, con lo cual tienes que ser el niño que eres y que recuerdas, eres como un ventrílocuo, vuelves a meterte en tus 7 años y vives. Es que para escribir hay que vivir los personajes, no puedes relatar simplemente, tienes que ser ellos.

O sea, rememorando muchos recuerdos de la infancia, ¿no?

Rememoras el hecho de ser niño, no la propia infancia, pero sí el espíritu de la infancia y rememoras la curiosidad y tu forma de mirar, tu forma de escuchar a los adultos, de reinterpretar a los adultos que te rodean, de los colores, del aprendizaje, rememoras ese sonido… La infancia tiene un sonido en cada uno de nosotros y recuperas el sonido de la infancia.

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