Alberto Santos: "Vigo y Galicia están en el top del grafiti, equiparable a Londres”

"Algunos murales ya se están usando como reclamo turístico o como símbolos de poder", dice el artista plástico urbano

Alberto Santos: "Vigo y Galicia están en el top del grafiti, equiparable a Londres” | Atlántico

Alberto ‘Ash’ Santos (Vigo,1986) es un destacado artista multidisciplinar de la ciudad y profesor universitario de Bellas Artes. Su sello urbano se muestra en el mural de la cancha de baloncesto del Parque Camilo José Cela y en la investigación del legado que el pionero del grafiti, Muelle, dejó en Vigo.

El arte plástico urbano en Vigo, ¿comenzó con ‘Vigo Cidade de Cor’?.

Aquí hay una tradición muy larga de todo lo que es arte urbano. Nace de la pintada política, porque sabemos que Vigo es una ciudad con mucha lucha obrera y reivindicativa. Tuvo sus antecedentes dentro de lo que se llama el ‘writting’ o grafiti. Ese estilo viene de finales de los ochenta, con gente como Muelle, que fue pionero en España. Y luego el post-grafiti, en los años 2000 hasta hoy. La fama la está teniendo ‘Vigo cidade de cor’, pero el arte ya viene de antes.

En cada esquina se puede apreciar este arte.

Muchas huellas ya se borraron, porque el carácter del grafiti es efímero. No había esa inquietud por conservar. Ahora hay más iniciativas. Desde la Ingeniería de Minas tenemos el proyecto SOS Murals, donde estamos catalogando y conservando muchas de estas expresiones de la gráfica urbana. Muchas ya desaparecen porque se cubren con otras y porque Vigo va cambiando poco a poco. Dejan de tener ese carácter cuando fueron intervenidas. ‘Vigo Cidade de Cor’ llevará unas diez ediciones y, cada año, se hacen unos 15 murales aproximadamente. Eso hacen 150 de lo que se llama neomuralismo. Pero el grafiti puro y duro, en Vigo, es incontable. Dentro de lo que es el territorio nacional, Vigo y Galicia están en el top del grafiti, incluso equiparable a Londres. Destacan por encima del resto.

¿En qué se diferencia el neomuralismo tan extendido en Vigo con las técnicas anteriores?

El grafiti tiene un carácter más cerrado, más codificado. Van un poco más dirigidas al público cerrado, que lo puede descodificar. Luego, con el post-grafiti, empiezan una producciones más horizontales y a pie de calle. El lenguaje se acerca más a algo publicitario, como si fuese una mascota. Entonces, se van planteando este tipo de iconos, porque el público es más amplio. Eso es lo que tenemos ahora: murales de escala monumental, de grandes dimensiones y que llaman mucho la atención. Incluso algunos ya se utilizan como reclamo turístico o incluso podemos hablar de símbolos de poder.

El pionero Muelle tenía devoción por Vigo, cuando era de Madrid. ¿Por qué ese cariño especial?

Es un misterio. Aunque le he dedicado muchas páginas de mi tesis a su paso por Vigo, realmente no podemos decir a ciencia cierta cuántas veces estuvo aquí. Solo sabemos que estuvo la Semana Santa de 1989 en un concierto que se hizo en la Sala Nova Olimpia. Tengo documentadas alrededor de una decena de firmas, entre testimonios y fotografías. Pero entre testimonios y fotografías, creo que superan las veinte. Visibles solo quedan dos. Había una, según me contaron, que estaba en el túnel del pescado que pasa por debajo de García Barbón. Se construyó encima, pero quien sabe si en el futuro se realiza una excavación y sale a la luz. Hay otra en la AP-9, al lado del mural de figuras geométricas de Ángel Huete.

¿Es el grafiti una forma de vandalismo?

El grafiti es una evolución de lo que es propio del ser humano. Estamos jugando y no podemos negar lo que somos. La clave de que muchas firmas hayan sobrevivido hasta hoy tiene que ver por cómo escogían los lugares para que fuera lo menos dañino y disruptivo posible. Hay que entenderlo de esa forma.

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