Alberto González-Garcés: “Cuando empecé como biólogo era un elemento exótico que iba por los puertos midiendo peces”
“En el mundo del mar, Vigo es potentísimo, es pionero en el crecimiento azul y estratégico por sus descargas de pesca”
Alberto González-Garcés es doctor en Biología Marina, fue director del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y del Centro Tecnolóxico do Mar (Cetmar), además de concejal. Mañana moderará un coloquio organizado por el Instituto de Estudios Vigueses en el edificio de sesiones de la Autoridad Portuaria, a las 19 horas, en torno a la relación de Vigo con el mar y las relaciones con la ciudad, con la vista puesta en hacer compatible el desarrollo económico y las necesidades ciudadanas.
¿Cuáles es el objetivo de este acto?
Una cosa que no me canso de comentar es la importancia que tiene Vigo en el mundo del mar. Hablar otra vez de ello es importante y para enfrentarnos a los posibles problemas que surjan, lo importante es construir puentes. De ahí la iniciativa del Instituto de Estudios Vigueses. Es construir puentes entre el Instituto de Estudios Vigueses, las instituciones y la ciudad, pero también entre las propias instituciones y entre estas y la ciudad. Y en el mundo del mar, Vigo es potentísimo. Es pionero en el crecimiento azul, en toda la innovación que está representando. Y estratégico por sus descargas de pesca, que es una fuente de alimentos y una fuente de salud. Por eso el puerto de Vigo es estratégico. Y hablamos para construir puentes, siendo conscientes de que hay problemas en la actualidad y que habrá problemas en el futuro, la única forma de atajarlos o de salir de ellos es hablando y cooperando. No hay que olvidarse de los problemas, sino plantearlos, hablarlos, discutirlos y ver si se pueden alcanzar puntos comunes donde trabajar conjuntamente.
¿Es posible hacer confluir la sostenibilidad ambiental, económica y social?
La sostenibilidad yo creo que es única, pero se sostiene sobre varias patas. Yo, como biólogo, toda la vida dije que lo más importante es la sostenibilidad biológica o ecosistémica. Pero el sector pesquero me decía que la sostenibilidad económica es imprescindible para poder tener unos recursos sostenibles. Porque si el sector está en mal estado, el respeto del medio ambiente y el respeto de las poblaciones de las especies es más difícil. Pero otros me dicen que la sostenibilidad social, el empleo y los trabajadores son lo fundamental. Y es verdad, las tres patas son imprescindibles. No puede haber una sostenibilidad biológica sin una económica y sin una social. A veces es difícil encontrar los acuerdos para hacer sostenibles las tres cosas. Y yo creo que hay una cuarta pata muy interesante, que es la dimensión humana. En un Vigo sin pesca la distribución de la población sería distinta. Galicia sin pesca sería otra. La pesca vertebra Galicia. Y también es fundamental para la cultura. Nuestra cultura sin mar sería otra. Entonces hay que buscar los equilibrios y la sostenibilidad de todo ello.
¿Cómo cambió con los años la relación entre la ciencia y el sector pesquero?
Cada vez están más unidos. Y cada vez nos respetamos más los unos a los otros y nos entendemos mejor. Me acuerdo de que, cuando empecé a trabajar, cuando tenía veintipocos años, era un elemento exótico que iba por los puertos midiendo peces y me preguntaban “¿qué le vas a hacer, un traje al pez?”. De ahí se pasó a una percepción de peligro, si viene un biólogo, es que nos van a poner medidas de regulación. Había un poquito de rechazo. Pero, poco a poco, el sector fue entendiendo que éramos unos aliados. Porque, igual que planteábamos los momentos malos, también podíamos ser un soporte y una demostración de cuándo los recursos estaban bien, de manera que se podían defender las posturas de los armadores o del sector pesquero en general. Y ahora hay muchas campañas de investigación que se hacen conjuntamente con el sector pesquero. El entendimiento con las administraciones, que en un momento también era de incomprensión, ahora es de cercanía absoluta. Evidentemente hay roces y hay discrepancias, pero dentro de la comprensión de lo que somos los unos y los otros.
¿Se ha mejorado la sostenibilidad en los principales caladeros de la flota?
Especialmente en el Atlántico. No tanto en el Mediterráneo, porque es menos conocido, porque hay muchos más países que participan en él, porque el número de artes es muy diverso y porque la concepción de la protección medioambiental todavía no se entiende tan bien como en el Atlántico. Pero se pasó de situaciones en las que solamente el 30% de las poblaciones del Atlántico en las que trabajan barcos españoles estaban en buen estado, en el nivel de rendimiento máximo sostenible, a que ahora el 80% de las poblaciones estén en el rendimiento máximo sostenible o mejor. Se ha dado un paso importantísimo. Nos quedan aún poblaciones por mejorar, nos queda mucho trabajo por hacer, pero la situación es diferente. Y los armadores y el sector pesquero lo han entendido perfectamente y se han dado cuenta de que su situación económica va mejor con recursos en mejor estado.
¿Cuál será el principal reto para garantizar la sostenibilidad de los mares?
La sostenibilidad de los mares va a pasar por la ordenación del mar, que sepamos todos qué podemos hacer y dónde lo podemos hacer. Por ejemplo, un caso muy claro es la acuicultura. Así como la pesca se ha mantenido muy bien, yo creo que es muy difícil que aumenten las capturas en los próximos años, mientras que en la acuicultura la tendencia es que vaya a más. Hoy día, gracias a la acuicultura asiática, la acuicultura mundial ya produce más cantidad de pescado que la pesca. Sin embargo, en Europa no arranca. Porque tiene muchas dificultades para saber dónde puede trabajar y cómo lo puede hacer. Todo el mundo demanda espacio. La costa es un entorno muy deseado por el turismo, la industria, la navegación y la acuicultura, entre otros. Pero corresponde a las administraciones decidir qué se hace en cada sitio y cómo se hace. Si queremos una acuicultura que se desarrolle adecuadamente, hay que estructurar y decidir cómo actuar sobre la franja costera. El segundo reto está en cómo aligerar el procedimiento administrativo para poder disponer de esos espacios en el mar y en la costa.
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