“Trenzo existencias reales con ficticias de forma tan perversa que es difícil situar el límite”

Periodista, autora de “Que el tiempo nos encuentre”

Teresa Viejo vuelve a la actualidad literaria con la presentación de “Que el tiempo nos encuentre”, su segunda novela y su quinta publicación. Una historia localizada en el México de los años 40, aborda la edad dorada de su industria cinematográfica a través de una historia que combina la realidad con la ficción.

ANA BAENA. VIGO abaena@atlantico.net
Publicado: 03 dic 2013 - 10:29 Actualizado: 10 feb 2014 - 12:28
Teresa Viejo visitará Galicia con su libro a principios de año.
Teresa Viejo visitará Galicia con su libro a principios de año.

De vuelta de su confinamiento literario y llena de ganas de compartir un mundo en el que estuvo sumida los últimos años, Teresa Viejo habló para este medio de esta última propuesta que vendrá a presentar a Galicia los primeros días de 2014.

“Que el tiempo nos encuentre” es uno de sus proyectos más ambiciosos. ¿Cómo se embarca en esta aventura?

Es un trabajo que requirió meses de investigación y dos años de dedicación exclusiva. Coincidió con un parón en mi vida profesional y decidí apostar por la novela, porque siempre me gustó escribir narrativa. Tenía una historia real muy potente, por lo que me tuve que documentar de forma muy profunda, visitar el país de referencia y asesorarme sobre la forma de vivir en esa época. Mi novela tiene como escenario el mundo del cine, y como trasfondo todo una trama de dilemas, emociones y secretos. Supuso una implicación emocional y personal. Estoy muy satisfecha con el resultado.

Sus personajes se descubren complejos y con existencias llenas de condicionantes. ¿Cuánto le deben a su imaginación y cuánto a la realidad?

Como en mi primera novela, apuesto por la ficción. Termino trenzando existencias reales con ficticias de forma tan perversa que es difícil saber dónde se sitúa el límite. Cuento todo lo que sucedió, lo que podría haber sucedido y lo que es mera especulación creativa. Es cierto que son figuras complejas, como Aurora, que aunque joven para la sociedad actual, en los 40 con 20 años ya era toda una mujer. Es un personaje de ficción, pero al mismo tiempo muy real. La vida es un gran caladero de peces e historias, que permite que la inspiración se fije en cualquier tema.

Pero en elenco también salen personajes de carne y hueso como Miguel Morayta. ¿Es el homenaje a uno de los olvidados por la Historia?

Pero totalmente olvidado. Después de la guerra se exilió a México, donde fue uno de los principales directores de la época de oro del cine hispano Pero no solo él, tampoco se le hizo justicia a personajes como al coruñés Juan Orol, conocido por el rey del cine negro mexicano. La vida de este hombre es tan apasionante que por si sola da para una novela. España no ha reivindicado a ninguno de ellos. Comenzaron en el cine español en los años 30, pero la guerra frenó sus carreras y los llevó a seguir en otros lugares.

¿Los considera otras víctimas más de la Guerra Civil?

Desde luego. Hay un montón de profesionales que se convirtieron en una lacra sin nombre como víctimas tangenciales del conflicto. Descubrí numerosos casos en el campo de la psiquiatría al documentarme para mi primera novela y lo mismo me pasó con el cine, en este caso. Tuvieron que buscar otra oportunidad fuera de España y demostraron que la vida no es única, que puede reinventarse.n

A través de las páginas de su novela describe un México desconocido para la mayoría de los españoles. ¿A qué se debe este distanciamiento entre dos países con tantos nexos de unión?

Para los mexicanos la ignorancia española es muy dolorosa y es algo inexplicable. Allí siempre nos han recibido con los brazos abiertos, no solo a los exiliados, sino también a emigrantes que pudieron integrarse en la sociedad y prosperar. “Que el tiempo nos encuentre” transcurre en Veracruz, ciudad que supuso un hallazgo, donde aún hoy se da cita el México antiguo con el contemporáneo. Es un paisaje urbano muy similar al de los años 40, muy tropical, con colores y sabores por descubrir. Intenté visitarlo con los ojos del pasado, ya que era una ciudad cosmopolita, donde llegaban todos los viajeros y donde se escuchaban por sus calles todos los idiomas. Uno de sus hoteles, el Diligencia, fue lugar de inspiración para novelistas.

¿Por qué escogió el mundo de celuloide para contar su historia?

No hay una explicación concreta. Me preocupan las experiencias vitales, cómo el ser humano se enfrenta a las diferentes circunstancias, su carácter funambulista. Esta novela demuestra la posibilidad de cambiar la existencia en un corto espacio de tiempo y en ese sentido el cine es la actividad que más facilita ese movimiento, ya que de un día para otro un electricista puede convertirse en ayudante de dirección y una secretaria en una actriz. Es una profesión que busca la singularidad, en parte se parece a la televisión.

¿Esta similitud con un medio que le es tan familiar ha contribuido a ese atracción?

En parte. El aspecto de los estudios de cine de aquel entonces se parecía a los platos de televisión. Para describir muchos de estos escenarios pude tirar de mis propios recuerdos, cuando paseaba por las naves de Prado del Rey, donde se almacenaban decorados tan inolvidables como los del “Un, Dos, Tres”. Aún revivo el olor a madera, cola y pintura.

Perfil

Nacimiento:

Madrid, 1963

Estudios:

Licenciada en Periodismo

Ejemplos de su trayectoria laboral:

En TVE (“Pasa la vida”, 1991; “Mañanas de Primera” y “La Lotería Primitiva”, 1996; “Saber vivir”, 1998). En Antena 3 (“Siete días, siete noches”). Radio España (“Más que palabras”, 1998; “Tardes con Teresa”) . Directora de “Interviu”, de 2002-2004.

Publicaciones:

“Hombres. Modo de empleo” (2001); “Pareja. ¿Fecha de caducidad?” (2005); “Cómo ser mujer y trabajar con hombres” (2007); “La memoria del agua” (2009).

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