La Sagrada Familia pasa a ser la iglesia más alta del mundo
La colocación del brazo superior de la torre de Jesucristo eleva el templo a 172,5 metros y culmina sus seis torres centrales
La Sagrada Familia ha alcanzado este viernes su punto más alto tras la colocación del brazo superior de la torre de Jesucristo, que sitúa al templo en 172,5 metros de altura. Con ello, la basílica diseñada por Antoni Gaudí se convierte en el edificio más alto de Barcelona y en la iglesia más alta del mundo.
La compleja maniobra se llevó a cabo durante la mañana, una vez que las condiciones meteorológicas y de seguridad lo permitieron, en una jornada marcada por el viento en la capital catalana. La instalación supone la entrada en la recta final de la construcción de la torre central dedicada a Jesucristo.
El arquitecto jefe del proyecto, Jordi Faulí, calificó el día como “muy bonito” y de especial relevancia, al culminarse una de las partes más emblemáticas del conjunto. Según explicó, el brazo superior se ha construido en cerámica blanca y vidrio, con el objetivo de que resulte “resplandeciente”.
Faulí detalló que la operación estaba minuciosamente planificada y se desarrolló sin incidencias. En los próximos días o semanas se retirarán los andamios, lo que permitirá contemplar la torre en todo su esplendor.
Bendición en junio y apertura futura
Aunque la estructura exterior de la torre ya está finalizada, todavía quedan numerosos trabajos en el interior. La previsión es que pueda empezar a visitarse en 2028.
La torre de Jesucristo será bendecida el 10 de junio en una gran celebración que coincidirá con el centenario de la muerte de Gaudí. Sobre una posible visita del papa León XIV, Faulí señaló que la presencia sería deseada, aunque no está confirmada y dependerá de la decisión del Vaticano.
Próximos retos: la fachada de la Gloria
Con las seis torres centrales completadas, el principal desafío pendiente es la fachada de la Gloria, cuya construcción de las cuatro torres está previsto que comience próximamente.
Además, quedan por ejecutar una segunda sacristía y varias capillas —la de la Penitencia, la del Santísimo y la de la Asunción— que el equipo espera ver terminadas en el plazo aproximado de una década.
La jornada marca un hito en una obra iniciada en 1882 y simboliza un nuevo paso hacia la culminación del templo más emblemático de Barcelona.
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