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Un equipo de investigadores del Centro de Postgrado de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (Estados Unidos) desarrolló un antiviral con potencial para convertirse en el primero de amplio espectro del mundo, lo que supone un “avance” contra enfermedades virales y futuras pandemias. El estudio, publicado en la revista “Science Advances”, ofrece una vía “prometedora” para el desarrollo de este antiviral al centrarse en los glicanos de la envoltura viral, unas moléculas de azúcar presentes en la superficie de muchos virus y que hasta ahora permanecían “como una diana sin explotar” para el desarrollo de fármacos antivirales.
“Este es el tipo de herramienta antiviral que el mundo necesita con urgencia. Si mañana surge un nuevo virus, actualmente no tenemos nada que implementar. Estos compuestos ofrecen el potencial de ser esa primera línea de defensa”, afirmó el investigador principal del trabajo, Adam Braunschweig.
Al analizar 57 receptores sintéticos de carbohidratos, los investigadores identificaron cuatro compuestos clave que bloquearon con éxito la infección por siete virus diferentes de cinco familias no relacionadas, incluyendo algunos de los patógenos más peligrosos del mundo, como el ébola, el virus de Marburgo, el virus de Nipah, el virus de Hendra, el SARS-CoV-1 y el SARS-CoV-2. En una de las pruebas se logró la supervivencia del 90% de los ratones que recibieron estos receptores frente al SARS-CoV-2, en comparación con ninguno del grupo de control.
Estos compuestos actúan uniéndose a los glicanos de la envoltura viral, un “novedoso” mecanismo que no solo ofrece aplicaciones para enfermedades infecciosas, sino también para el cáncer y trastornos inmunitarios. La siguiente fase de la investigación consistirá en avanzar los compuestos más prometedores en ensayos clínicos.
A diferencia de las infecciones bacterianas, que los médicos suelen tratar de inmediato con antibióticos de amplio espectro mientras identifican la bacteria específica, los antivirales tienen un objetivo limitado y son eficaces solo contra un pequeño conjunto de virus relacionados. “Esta falta de tratamientos puede dejar a las poblaciones vulnerables durante años, mientras se desarrollan vacunas y terapias”, añadió Braunschweig.
El trabajo fue apoyado por organismos estadounidenses como la Oficina de Investigación del Ejército, los Institutos Nacionales de Salud, el Fondo de Comercialización de Biodefensa del Estado de Nueva York, la Oficina de Investigación Científica de la Fuerza Aérea y el Consorcio de Computación de Alto Rendimiento covid-19.
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