Las mujeres mayores sufren violencia de género “invisible”

Miedo, dependencia y aislamiento son los factores habituales en los asesinatos desde el año 2003

Un grupo de mujeres en la manifestación del 8M del pasado año en Madrid.
Un grupo de mujeres en la manifestación del 8M del pasado año en Madrid. | Europa Press

La violencia de género hacia las mujeres mayores es una realidad “invisible”, marcada por el miedo, la dependencia y el aislamiento, según alertaron expertos de asociaciones como la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (Ceoma), la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP) y HelpAge. Desde 2003, cuando se empezaron a recabar datos, un total de 202 mujeres mayores de 61 años han sido asesinadas por violencia de género, lo que supone un 15% del total de casos, 1.346. En concreto, el Ministerio de Igualdad tiene registrados 86 víctimas de entre 61 y 70 años, 105 de entre 71 y 84, y 11 de más de 84.

Mientras, en 2025 fueron nueve las mujeres asesinadas por violencia machista, un 19% de los 47 crímenes del año pasado. Así, se trata de tres víctimas de entre 61 y 70, cinco de entre 71 y 84 y un caso de más de 84 años. Precisamente, la última mujer mayor de 61 años asesinada por violencia de género corresponde con la confirmación de este martes 13 de enero por parte del Ministerio de Igualdad, de un caso de una mujer de 78 años en Badajoz.

Según datos del departamento que dirige Ana Redondo, la víctima fue presuntamente asesinada el lunes 12 de enero, era española, no tenía hijos menores de edad y no existían denuncias previas por violencia de género contra el presunto agresor, su excónyuge.

Las asociaciones coinciden en que la violencia hacia mujeres mayores no suele manifestarse de forma abrupta ni únicamente mediante agresiones físicas, sino como un proceso prolongado, cotidiano y normalizado. “Lo más habitual es la extorsión económica, el maltrato psicológico y el verbal”, explica el presidente de la PMP, Jesús Norberto Fernández, que añade que también se producen “negligencias y malas prácticas” asistenciales, tanto en domicilios como en residencias.

“Maltrato invisible”

Además, Fernández alertó de que se trata de un “maltrato invisible”, reforzado por el edadismo. “Siempre nos fijamos en el maltrato a mujeres jóvenes o adultas, pero se ignora y se invisibiliza el maltrato hacia las personas mayores, que son las más vulnerables”, apunta. Asimismo, considera que las mujeres mayores sí identifican situaciones de violencia machista pero que no las denuncian debido a su “tradición y valores de tiempos pasados”, sumado a la falta de relaciones sociales, de apoyos y amistades.

Zonas rurales

Por su parte, el presidente de Ceoma, José Luis Fernández, destacó que muchas mujeres mayores que sufren violencia de género viven aisladas, especialmente en zonas rurales, lo que dificulta que puedan reconocer o denunciar su situación. “Les cuesta dar a conocer la situación por la cual están atravesando. Seguramente tiene que ver mucho con la cultura, con lo que han vivido de más jóvenes o lo que han ido asumiendo como natural cuando no era natural”, afirmó. En esta misma línea, recalcó que la falta de recursos adaptados y la brecha digital dificulta el acceso a canales de denuncia.

Así, reclamó el desarrollo de recursos de atención y acompañamiento, como un teléfono fácil y directo, formación de profesionales en la intersección de género y envejecimiento, coordinación entre servicios sociales, sanitarios, judiciales y policiales, y estrategias para visibilizar esta violencia y generar confianza para que las víctimas puedan hablar y recibir apoyo.

Por otro lado, desde HelpAge explicaron que “muchas mujeres mayores no nombran lo que viven como violencia de género” porque “crecieron en contextos en los que la sociedad defendía que el matrimonio era para siempre y en los que la separación o el divorcio se consideraban un símbolo de fracaso”.

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