El marcapasos más pequeño del mundo salva a una bebé

El hospital catalán de Sant Joan de Déu actuó al detectar una alteración cardíaca en el embarazo

Dos de los sanitarios que implantaron el marcapasos en el Hospital Sant Joan de Déu.
Dos de los sanitarios que implantaron el marcapasos en el Hospital Sant Joan de Déu. | EP

El Hospital Sant Joan de Déu, en Esplugues de Llobregat (Barcelona), ha implantado el marcapasos “más pequeño del mundo” a una recién nacida de 2,1 kilos tras detectar durante el embarazo una grave alteración cardíaca. El feto presentaba un bloqueo auriculoventricular completo que provocaba bradicardia y dilatación del corazón, lo que llevó a adelantar el parto.

Al nacer, la niña recibió un marcapasos provisional para estabilizarla, y pocas horas después se implantó el dispositivo definitivo, de solo dos centímetros, desarrollado junto a la empresa Abbott y basado en la plataforma Aveir, específicamente adaptado a bebés. La cirugía contó con 16 profesionales y la colaboración de ingenieros especializados.

El dispositivo permite coordinar y estimular adecuadamente el corazón, fundamental en un órgano tan pequeño y previamente dilatado. La jefa del Servicio de Cardiología Pediátrica, Georgia Sarquella-Brugada, destacó que “en cardiología pediátrica muchas veces no existen soluciones estándar” y que la adaptación de la tecnología al tamaño y fisiología del bebé fue clave para salvar su vida.

El seguimiento del embarazo fue estrecho desde que se detectó la alteración, y los especialistas decidieron adelantar el parto al observar un empeoramiento de la bradicardia, lo que permitió intervenir a tiempo y prevenir un fallo cardíaco. La autorización urgente de la AEMPS se consiguió en apenas cinco horas, lo que permitió intervenir con rapidez y garantizar la seguridad de la paciente.

La recién nacida evolucionó favorablemente y tras 20 días de ingreso recibió el alta, pudiendo llevar una vida normal con controles periódicos en el hospital. Este caso subraya la importancia de la colaboración entre médicos e ingenieros y demuestra cómo la innovación tecnológica puede ofrecer soluciones vitales en cardiología pediátrica.

Además, marca un hito en la implantación de dispositivos cardíacos en recién nacidos de bajo peso, abriendo camino a tratamientos personalizados para los casos más críticos. Los profesionales del hospital destacan que estos avances permiten reducir riesgos de complicaciones y mejorar la calidad de vida desde los primeros días, mostrando cómo la adaptación de la medicina al paciente puede salvar vidas incluso en situaciones extremadamente delicadas. También pone de relieve la relevancia de contar con equipos multidisciplinares y protocolos de actuación rápidos para casos de cardiopatías congénitas graves.

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