La libertad de prensa está en el grado más bajo en 25 años
España retrocede seis puestos, hasta el 29, con países como Taiwán o Namibia por delante
Reporteros Sin Fronteras alerta de que la libertad de prensa vive su peor momento en 25 años, con más de la mitad de los países en situación “difícil” o “muy grave” y una puntuación media global en mínimos históricos desde 2001. En este contexto, España pierde seis puestos, hasta el 29 del ranquin, muy alejada de los primeros lugares, con Taiwán o Namibia por delante. Los países bálticos ocupan las primeras posiciones y Portugal es décimo. La ONG denuncia el avance de leyes cada vez más restrictivas y una creciente criminalización del periodismo, lo que erosiona el derecho a la información incluso en sistemas democráticos y limita el trabajo de los medios independientes.
En América, el informe refleja un claro deterioro, con Estados Unidos cayendo al puesto 64 y marcado por el “uso sistemático” de las instituciones como “arma arrojadiza”, además de recortes a medios públicos e “injerencias políticas” en el sector. También empeora la situación en países como Argentina, inmersa en una “espiral de violencia y represión”, junto a descensos significativos en Ecuador, El Salvador o México, mientras que Nicaragua, Cuba y Venezuela se sitúan entre los peores del ranking por la “represión estatal y los ataques directos” al periodismo.
En Asia-Pacífico, la tendencia es igualmente preocupante, con la mayoría de países en niveles “difíciles” o “muy graves”. China, Irán y Rusia ocupan posiciones de cola: Pekín ha reforzado su “arsenal represivo” y se mantiene como la “mayor cárcel de periodistas del mundo”, mientras que en Irán y Rusia se emplean leyes de seguridad o antiterroristas para perseguir a informadores y silenciar voces críticas. RSF advierte además de que este modelo represivo se está extendiendo por la región mediante leyes de ciberseguridad que actúan como mecanismos de censura digital.
Retrocesos asiáticos
Incluso en democracias asiáticas, el informe recoge retrocesos como el de Japón, donde la ley de secretos de Estado supone una “amenaza difusa” para el periodismo, o Corea del Sur, donde las medidas contra las “noticias falsas” generan preocupación entre organizaciones defensoras de la libertad de prensa. En el caso de Corea del Norte, RSF la describe como “el ejemplo más extremo”, donde la libertad informativa es “papel mojado” y la prensa independiente está prohibida.
Además, China acumula 121 periodistas encarcelados, reforzando su papel como principal represor del sector. Rusia figura como el segundo país con más periodistas presos y el primero en el caso de informadores extranjeros. En Irán, la represión incluye amenazas y detenciones sistemáticas.
Asimismo, el informe subraya que en países como Vietnam y Birmania se están adoptando marcos legales inspirados en el modelo chino, especialmente mediante leyes de ciberseguridad que facilitan la censura y el control de la información en internet. RSF advierte de que estas normativas se han convertido en herramientas clave para limitar la libertad de expresión en el entorno digital. Finalmente, RSF concluye que la combinación de represión directa, violencia y control legislativo está debilitando la libertad de prensa.
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