León XIV pide a Europa desde Arguineguín un "examen de conciencia" ante la crisis migratoria
El pontífice reclama vías seguras para la migración y advierte de que el Mediterráneo y el Atlántico no pueden convertirse en "cementerios sin lápidas"
El papa León XIV lanzó este jueves un contundente llamamiento a Europa y a la comunidad internacional para afrontar el fenómeno migratorio desde la defensa de la dignidad humana y la corresponsabilidad entre países de origen, tránsito y destino.
Durante una visita al muelle de Arguineguín, en Gran Canaria, el pontífice sostuvo que las muertes de migrantes en las rutas atlántica y mediterránea no pueden asumirse con normalidad y reclamó una reflexión profunda sobre las políticas migratorias actuales.
"La dignidad humana no tiene pasaporte"
En su intervención, León XIV insistió en que las personas migrantes no pueden ser reducidas a cifras o expedientes administrativos y defendió que su valor no cambia al cruzar una frontera.
El papa advirtió de que Europa no puede reivindicar la defensa de los derechos humanos mientras se acostumbra a que el Mediterráneo y el Atlántico se conviertan en rutas mortales para miles de personas que buscan una oportunidad de vida.
Llamamiento a gobiernos e instituciones
El pontífice reclamó una respuesta coordinada de gobiernos, parlamentos, organizaciones internacionales y comunidades religiosas para abordar las causas que empujan a millones de personas a abandonar sus hogares.
Entre las medidas defendidas figuran la creación de vías legales y seguras para migrar, el fortalecimiento de los sistemas de rescate y acogida, la lucha contra las redes de tráfico de personas y políticas que permitan a la población permanecer en sus países con condiciones de vida dignas.
Reconocimiento a la acogida en Canarias
León XIV tuvo palabras de reconocimiento para la población de El Hierro y para quienes participan en las labores de rescate y atención a migrantes, destacando el trabajo desarrollado por Cáritas y Salvamento Marítimo.
Asimismo, reivindicó el valor de los pequeños gestos de solidaridad y subrayó que la acogida no puede recaer únicamente en voluntarios o entidades sociales, sino que debe formar parte de un compromiso colectivo.
Advertencia sobre las mafias
El papa también lanzó un mensaje directo contra las organizaciones criminales que se lucran con la migración irregular, a las que calificó como auténticas "industrias de muerte".
Además, condenó la trata de seres humanos y recordó que ninguna persona puede ser utilizada, comprada o explotada. Su discurso concluyó con una pregunta dirigida a las sociedades occidentales: qué modelo de mundo se está construyendo cuando miles de personas se ven obligadas a arriesgar su vida para buscar un futuro mejor.
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