León XIV clama por la paz en Gaza y Ucrania durante su primer Regina Caeli
El papa insta al alto el fuego inmediato, llama a liberar a rehenes y prisioneros y ruega por un acuerdo duradero en los conflictos abiertos
Durante su primer Regina Caeli como pontífice, el papa León XIV pidió este domingo 11 de mayo desde el balcón central de la Basílica de San Pedro que cese de inmediato la violencia en Gaza y Ucrania, clamando por “el milagro de la paz”.
El Papa declaró llevar en su corazón el sufrimiento del pueblo ucraniano y pidió que se tomen medidas urgentes para lograr una paz verdadera, justa y duradera. También exigió la liberación de los prisioneros y el retorno de los niños a sus familias.
En cuanto a Gaza, expresó su profundo dolor por la situación actual y reclamó que se interrumpan los ataques, se permita la ayuda humanitaria y se libere a todos los rehenes. Subrayó la urgencia de proteger a la población civil extenuada por el conflicto.
Por otra parte, valoró positivamente el anuncio de cese al fuego entre India y Pakistán, mostrándose esperanzado en que las negociaciones lleven a un acuerdo estable y duradero. En su mensaje también recordó los numerosos conflictos olvidados del planeta.
Cerró su intervención rezando con los fieles para que se obre el milagro de la paz, un deseo que dejó resonar como eje de su primera aparición pública dominical como líder de la Iglesia.
Una rosa blanca para Francisco
En su primera salida no anunciada como Pontífice, el Papa León XIV acudió este sábado por la tarde a la Basílica de Santa María la Mayor, donde rezó en silencio ante la tumba de su predecesor, el Papa Francisco.
El gesto tuvo lugar tras su visita al Santuario de la Madre del Buen Consejo, en Genazzano, en las afueras de Roma. Al regresar al Vaticano, se detuvo sin previo aviso en el templo mariano más importante de la ciudad.
A las 19:05, cuando ya había cerrado al público, León XIV llegó en coche y fue recibido por una ovación espontánea, con aplausos y vítores de los fieles que se preparaban para el Rosario. Una mujer preguntó con sorpresa: “¿Pero quién viene?”. “¡El Papa, señora!”, fue la respuesta emocionada.
El Pontífice entró por la puerta lateral y se dirigió a la capilla de la Salus Populi Romani, donde oró brevemente y colocó un ramo de rosas sobre el altar. Acompañaban el momento los cardenales Makrickas y Rossi, presentes en esta significativa visita.
Finalmente, León XIV se arrodilló ante la tumba de Francisco, situada también en la basílica. En un gesto profundamente simbólico, depositó una rosa blanca sobre el mármol donde está grabado el nombre del Papa emérito.
Este gesto evoca la primera salida de Francisco en 2013, quien también acudió a este santuario mariano por su “gran devoción”. León XIV, al seguir sus pasos, marca el inicio de su pontificado con un acto de respeto, continuidad y oración.
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