Hallan en Segovia la huella dactilar más antigua del mundo
Una huella digital con ocre en una piedra revela la expresión simbólica de los neandertales y se considera el objeto de arte mobiliar más antiguo pintado por ellos en Europa
Un equipo de arqueólogos ha descubierto en el Abrigo de San Lázaro, a las afueras de Segovia, lo que podría ser el objeto de arte mobiliar pintado más antiguo de Europa. Se trata de una huella digital, impresa con pigmento ocre, perteneciente a un neandertal adulto varón, estampada intencionadamente sobre un canto rodado hallado en este refugio prehistórico junto al río Eresma.
El hallazgo, presentado oficialmente por el Consejero de Cultura Gonzalo Santonja, constituye una prueba "única" de la capacidad simbólica y cognitiva de los neandertales, quienes desaparecieron hace unos 40.000 años. Según explicaron los codirectores de la excavación, David Álvarez Alonso (Universidad Complutense) y María de Andrés, la piedra fue traída desde el río por su forma, que recuerda vagamente a un rostro, y marcada con una huella en su centro con un pigmento que no se encuentra de forma natural en la zona, lo que indica una acción deliberada.
La Policía Científica de Segovia analizó el objeto con técnicas forenses habituales en investigaciones criminales, identificando claramente una huella dactilar humana. Aunque sin posibilidad de comparar con bases de datos actuales, el análisis confirmó que se trata de un neandertal varón y adulto.
Los arqueólogos lo datan en el periodo musteriense (entre 125.000 y 40.000 años atrás), correspondiente a la ocupación neandertal. Aunque en ese tiempo ya habría homo sapiens en otras zonas de la Península, no existen pruebas de coexistencia con neandertales en esa región concreta.
El simbolismo del gesto —marcar una piedra con pigmento— podría no tener connotaciones religiosas, pero sí indica una intención artística o expresiva, algo que refuerza la hipótesis de que los neandertales poseían pensamiento abstracto y la capacidad de crear arte.
El objeto será trasladado al Museo de Segovia, donde se exhibirá al público, aunque aún continuará bajo análisis científico por parte de expertos de la Universidad Complutense, la Universidad de Salamanca, el Instituto Geológico y Minero y la Policía Nacional.
Los abrigos de El Molino (descubierto en 2012) y San Lázaro (2014) forman un conjunto arqueológico de gran relevancia declarado Bien de Interés Cultural en 2025, y constituyen uno de los últimos testimonios conocidos de presencia neandertal en Europa.
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