La Fundación Barreiros premia la visión empresarial de Riberas

El presidente de Gestamp transformó su empresa en un líder mundial del sector de la automoción

Mariluz Barreiros, presidenta de la fundación, y Francisco J. Riberas.
Mariluz Barreiros, presidenta de la fundación, y Francisco J. Riberas. | Atlántico

El Consejo Asesor de la Fundación Eduardo Barreiros concedió por unanimidad a Francisco J. Riberas Mera, presidente ejecutivo de Gestamp, el XIII Premio Fundación Eduardo Barreiros a la Figura de Prestigio en el Campo de la Automoción 2026, en reconocimiento a su trayectoria empresarial y a su contribución al desarrollo de la industria de automoción.

El acto de entrega tuvo lugar ayer en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de Madrid. Un evento al que acudió una nutrida lista de invitados, entre empresarios, autoridades, representantes de distintas instituciones, amigos y familiares. La Fundación Eduardo Barreiros valoró el liderazgo de Riberas en la transformación de Gestamp desde 1997, convirtiéndola en un referente internacional con presencia en 24 países y más de 40.000 empleados. Mariluz Barreiros, presidenta de la entidad, subrayó que el directivo encarna los valores de su fundador: el compromiso, el trabajo bien hecho y el valor de las personas. Otorgado con carácter bienal desde el año 2000, el galardón consiste en una escultura de Jacobo Pérez-Enciso. Con esta distinción, Francisco J. Riberas se suma a un prestigioso historial de galardonados.

De las naves siderúrgicas familiares a presidir Gestamp, el industrial madrileño convirtió la innovación en el conformado del acero en una multinacional indispensable para los mayores fabricantes del planeta. En una industria del motor sometida a continuas revoluciones tecnológicas, Francisco José Riberas Mera (Madrid, 1964) levantó una de las mayores multinacionales industriales de origen español trabajando lejos de los focos mediáticos convencionales.

Al frente de Gestamp Automoción, un grupo que diseña y fabrica los esqueletos metálicos de millones de vehículos en todo el mundo, Riberas encarna la evolución del capitalismo industrial familiar: una mezcla de arraigo manufacturero, disciplina financiera y agresiva expansión internacional.

Estampación en caliente

Hijo de Francisco Riberas Pampliega -el fundador en 1958 del taller siderúrgico Gonvarri-, Francisco J. Riberas no tardó en orientar sus pasos hacia la gestión empresarial. Tras licenciarse en Derecho (1987) y Ciencias Económicas y Empresariales (1988) en el vivero corporativo de ICADE (E-3), se integró en la compañía paterna en 1989. Allí, a pie de fábrica y en los despachos de control de gestión, aprendió las claves de un sector tan implacable con los márgenes como el del procesado de chapa. El verdadero punto de inflexión llegó en 1997. Con apenas 33 años y junto a su hermano Juan María (Jon) Riberas, Francisco impulsó la escisión del negocio de estampación enfocado directamente a las marcas automovilísticas.

Nacía Gestamp, concebida con una tesis clara: para ser relevante en la automoción global no bastaba con ser un suministrador local de confianza; había que acompañar a las fábricas de marcas como Volkswagen, Ford o Stellantis allí donde se instalasen y ofrecer una ingeniería que nadie más dominara.

La clave tecnológica de esa apuesta fue la estampación en caliente (hot stamping). Cuando la industria empezó a exigir vehículos más ligeros para consumir menos combustible sin renunciar a la resistencia en caso de impacto, Gestamp ya perfeccionaba un proceso metalúrgico que permitía moldear aceros de ultra-alta resistencia. Esa ventaja competitiva aceleró una apertura de plantas en Europa, América y Asia que culminó en abril de 2017 con el debut de la compañía en el mercado continuo, una de las mayores salidas a Bolsa del sector industrial español en la última década.

Una contribución destacada

Con 26 años de historia, el galardón instituido en el año 2000 por la Fundación Eduardo Barreiros se mantiene como una distinción de carácter bienal destinada a reconocer a aquellas personalidades cuya trayectoria profesional y personal supone una contribución destacada al mundo de la automoción.

A lo largo de sus trece ediciones celebradas, el Premio Fundación Eduardo Barreiros configura un palmarés que reúne a figuras de relieve vinculadas a la automoción española, su desarrollo tecnológica y expansión internacional. Entre los galardonados figuran nombres como Claudio Boada, Carlos Sainz, Francisco Riberas Pampliega, Carlos Espinosa de los Monteros y José V. de los Mozos, así como los homenajes concedidos a título póstumo a María de Villota y Ángel Nieto.

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