¿Qué efectos secundarios puede tener el eclipse solar? Estos son los síntomas

Mirar directamente al Sol durante el eclipse puede provocar lesiones en la retina cuyos síntomas aparecen horas después. En cambio, no hay evidencia de que el fenómeno provoque por sí mismo problemas psicológicos o alteraciones generales de salud

Una persona viendo el eclipse solar desde Vigo.
Una persona viendo el eclipse solar desde Vigo. | J.V. Landín

El eclipse solar del 12 de agosto dejó imágenes espectaculares en Vigo y en Galicia y reunió a miles de personas para contemplar cómo la Luna ocultaba gran parte del Sol. Sin embargo, después del fenómeno pueden surgir dudas sobre sus posibles efectos sobre la salud, especialmente entre quienes lo observaron sin utilizar una protección ocular adecuada.

La principal consecuencia médica relacionada con un eclipse solar no procede del eclipse en sí, sino de mirar directamente al Sol. La exposición puede causar una lesión conocida como retinopatía solar, que afecta a la retina y puede producir alteraciones de la visión. Los síntomas, además, no tienen por qué aparecer inmediatamente.

Retinopatía solar: el principal riesgo del eclipse

Durante las fases parciales de un eclipse, aunque el disco solar quede casi completamente oculto, la parte que permanece visible sigue siendo suficientemente intensa como para provocar daños si se observa directamente.

La lesión puede afectar a la zona central de la retina, responsable de buena parte de la visión detallada. Entre los síntomas que pueden aparecer se encuentran:

  • Visión borrosa.
  • Una mancha oscura o amarillenta en el centro del campo visual.
  • Dificultad para ver con nitidez.
  • Distorsión de las imágenes, de manera que las líneas rectas pueden parecer deformadas.
  • Alteraciones en la percepción de los colores.
  • Aparición de una zona de visión reducida o ausente.
  • Mayor sensibilidad a la luz.
  • En algunos casos, dolor de cabeza asociado a las molestias visuales.

Una de las características que hace especialmente peligrosa esta lesión es que la retina no dispone de receptores del dolor. Por ello, una persona puede estar dañando sus ojos mientras observa el Sol sin experimentar una sensación inmediata que le obligue a apartar la mirada.

¿Cuándo aparecen los síntomas después de mirar el eclipse?

Los primeros síntomas de una retinopatía solar suelen aparecer en las horas posteriores a la exposición. Pueden manifestarse dentro de las primeras horas, con visión borrosa o una mancha en el centro o cerca del centro del campo visual.

Esto significa que no notar nada justo después del eclipse no descarta completamente una lesión. Por ello, quienes observaron directamente el Sol sin protección y posteriormente detecten cambios en su visión deberían consultar con un profesional sanitario, especialmente si los síntomas afectan al centro del campo visual.

La evolución es variable. En muchos casos existe recuperación progresiva durante los meses posteriores, pero algunas alteraciones visuales pueden persistir.

¿Puede provocar dolor o irritación en los ojos?

Además de la retina, una exposición intensa a la radiación ultravioleta puede provocar fotoceratitis, una lesión de la superficie ocular comparable a una quemadura. Sus síntomas pueden incluir dolor ocular, lagrimeo, sensibilidad intensa a la luz y disminución de la visión.

A diferencia de la retinopatía solar, estos síntomas pueden aparecer relativamente rápido, aunque también existe un cierto retraso: pueden presentarse entre unos 30 minutos y 12 horas después de la exposición.

¿El eclipse puede provocar ansiedad, mareos o cambios psicológicos?

No hay evidencia de que un eclipse solar produzca directamente trastornos psicológicos, depresión, ansiedad o cambios de personalidad. Tampoco existe un denominado "síndrome pos-eclipse" reconocido médicamente.

Sí pueden producirse reacciones emocionales transitorias ante un fenómeno tan poco habitual. El cambio repentino de luminosidad, la oscuridad durante la totalidad y la expectación generada alrededor del eclipse pueden provocar asombro, inquietud o nerviosismo en algunas personas. La NASA señala que los eclipses han tenido históricamente un fuerte impacto psicológico y cultural, aunque eso no significa que el fenómeno provoque una alteración física o psiquiátrica directa.

Además, la preocupación por las consecuencias del eclipse puede hacer que algunas personas estén más pendientes de sensaciones normales como cansancio, dolor de cabeza, mareo o palpitaciones y las atribuyan al fenómeno.

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