EEUU y China se disputan la dirección del futuro de la IA

Empresas estadounidenses piden frenar el desarrollo y Pekín apuesta por una información abierta

Trump y Xi Jinping, el pasado mayo en Pekín.
Trump y Xi Jinping, el pasado mayo en Pekín. | Europa Press

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y directores ejecutivos de las mayores compañías tecnológicas, como Jensen Huang, de Nvidia, se oponen a las medidas de freno que abogan las firmas de inteligencia artificial estadounidenses frente a unos sistemas que dan muestra de su peligrosidad cuando se desalinean. Esta postura evidencia cada vez más las diferencias entre Estados Unidos y China en torno a esta tecnología.

En un discurso orientado hacia la geopolítica -con China en el punto de mira como sucedió en su momento con Huawei al ser prohibido en Estados Unidos-, la realidad del despliegue de los modelos de inteligencia artificial se reduce a modelos cerrados disponibles a través de los chatbots desde la web en Occidente. China, por su parte, apuesta por modelos abiertos para competir en costes, dando a los usuarios la posibilidad de utilizar una inteligencia artificial que los hace independientes.

Se trata de dos fuerzas con perspectivas muy distintas sobre el espacio que sostiene la inteligencia artificial. Por un lado, están Anthropic, OpenAI y Google, que apuestan por modelos de frontera cerrados, disponibles solo a través de sus servidores, con un enfoque ligado a la peligrosidad que esos sistemas supondrían si se desalinean, tal como afirmó el director ejecutivo de Anthropic, Dario Amodei, en su carta publicada la semana pasada.

Poco después, OpenAI siguió esa línea con su negativa a salir a bolsa este año ante los riesgos de seguridad que presenta esta tecnología.

Por otro lado, están los laboratorios chinos como DeepSeek, Qwen, de Alibaba, y Kimi, de Moonshot, que apuestan por la apertura, que permiten a cualquier usuario con un Mac o un PC potente ejecutar inteligencia artificial en local. A esta postura se sumó el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, criticando las restricciones estadounidenses.

La inteligencia artificial en local, aunque no llega al rendimiento de los modelos bajo licencia, se apoya en la privacidad de los datos y una experiencia productiva suficiente para el usuario medio. Un hecho que provoca que, debido al auge de los modelos instalados en una computadora, Apple registrase una gran demanda de sus Mac Mini y Mac Studio.

Cuatro de los cinco principales laboratorios de modelos abiertos son chinos. Entre sus logros se encuentra haber acortado la distancia con la frontera cerrada en programación, aunque en razonamiento los modelos de Anthropic y OpenAI mantienen todavía una ventaja de entre tres y ocho puntos en las pruebas más exigentes.

La diferencia entre ambos enfoques no es únicamente técnica, sino también estratégica. Los modelos cerrados permiten a sus desarrolladores controlar el acceso y aplicar medidas de seguridad antes de que lleguen al usuario. Los modelos abiertos, en cambio, reducen la dependencia de las grandes plataformas. Esa apertura también plantea riesgos, porque una vez publicados los código resulta más difícil supervisar sus usos y retirar una versión peligrosa. El debate enfrenta así dos prioridades: preservar el control o extender la disponibilidad.

La industria tecnológica también se divide

Con este mapa de los sistemas de inteligencia artificial que cada actor despliega para los usuarios en todo el mundo, resulta más fácil entender los movimientos de cada uno en los últimos meses, en una industria en plena revolución cuyos efectos, para bien y para mal, alcanzan a todo el planeta.

En julio, una coalición de más de 270 empresas, entre ellas Microsoft, Google, Amazon, Meta, Nvidia y OpenAI, firmó una carta abierta defendiendo que los modelos de pesos abiertos son clave para el liderazgo de Estados Unidos en esta industria, y que concentrar la IA en unos pocos proveedores cerrados es un riesgo en sí mismo.

El que se quedó fuera de la coalición fue Anthropic, al no firmarla. No obstante, en la primera carta, Amodei tuvo que aclarar que nunca ha pedido prohibirlos, aunque sí advirtió de que, si un gobierno autoritario, y nombró al Partido Comunista Chino como la amenaza más capaz, construye modelos superiores de inteligencia artificial, podría usarlos para la superioridad militar o la represión. A principios de año, OpenAI, Google y Anthropic unieron sus fuerzas a través de la iniciativa conjunta Frontier Model Forum para combatir los intentos de destilación de modelos de inteligencia artificial por parte de empresas chinas, ante la aparición de imitaciones de sus productos.

Es uno de los rostros de la industria tecnológica más reconocidos que ha dejado clara su postura en el momento de tensión actual, si bien con la aparición de Muse Spark en abril, Meta dio un giro a la de inteligencia artificial bajo licencia y cerrada, después de apostar por el código abierto con la familia Llama y de que algunos de sus componentes se encontraran en el modelo de razonamiento DeepSeek R1.

Anteriormente estas compañías se habían reunido para estudiar la creación de un organismo autorregulador que se encargara de controlar unos sistemas de IA que, según los avances que se han logrado en los últimos meses con los modelos de clase Mythos centrados en la ciberseguridad, podrían descontrolarse en lo llamado desalineación, es decir, el comportamiento de un modelo distinto al esperado.

“No vamos a dejar que ocurra”, responde Jensen Huang a una eventual ralentización

Las posturas a favor de ralentizar el desarrollo de la inteligencia artificial han generado el rechazo de una parte de la industria. Según recoge TechCrunch, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, rechazó frenar el avance de esta tecnología en una intervención durante una llamada que recibió del presidente de Estados Unidos, a la que respondió: “No vamos a dejar que ocurra”.

Trump se mostró abiertamente contrario a las medidas de freno. “Estamos superando a China en inteligencia artificial, somos el país más sofisticado del mundo, y francamente, quiero que siga siendo así”, afirmó el mandatario, rechazando la propuesta de frenar el desarrollo.

Frente a esta postura, el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman, declaró a través de X que el progreso “ha sido rápido y continuará siéndolo. Pero debería ser más lento”. Estas declaraciones se produjeron después de que una coalición de laboratorios solicitara ralentizar el ritmo en el que se mejoran las capacidades de los modelos para poner las salvaguardas necesarias “que eviten comportamientos inesperados”. La alerta surge del posible estrago económico que un enjambre de agentes de inteligencia artificial podría provocar, tal como ocurrió con el hackeo de Hugging Face en julio por parte de un modelo de OpenAI.

En la World AI Conference de Shanghái, celebrada a mediados de julio, China anunció la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial, con 29 países firmantes de partida, en la que el marco de discusión es opuesto al estadounidense, con una apuesta por una inteligencia artificial abierta, inclusiva, de beneficio universal, y con un enfoque centrado en las personas. Según el South China Morning Post, la organización añadió nueve miembros en el mes desde su fundación, llevándola de 29 a 38 signatarios.

Para Pekín, la confrontación dificulta establecer normas comunes; para Washington, la apertura puede acelerar la transferencia de capacidades estratégicas. El resultado es un choque entre seguridad y competencia geopolítica.

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