Dormir mal y desayunar poco dificulta el regreso al colegio
Los especialistas aseguran que deben evitarse las pantallas en la hora previa a acostarse
Dormir mal, desayunar poco y abusar de las pantallas son tres factores que hacen que la vuelta al cole se haga cuesta arriba. Hábitos que parecen menores, pero que condicionan de forma directa la atención, el ánimo y la energía de los niños en los primeros días de clase. Con el curso escolar a punto de comenzar, los especialistas del Hospital Vithas Valencia Turia recuerdan que la adaptación depende, en gran medida, de cómo se preparan las rutinas en casa durante las semanas previas.
Así, los especialistas recomiendan en un comunicado reintroducir la rutina escolar entre una y dos semanas antes del inicio de las clases, en pasos pequeños y progresivos. Adelantar la hora de despertar 15 minutos cada dos o tres días, recuperar horarios fijos de comidas y reducir las pantallas nocturnas ayuda a que el cuerpo vuelva a sincronizarse con el horario escolar. Tal y como resumió la doctora Natalia Riera, pediatra del servicio de Urgencias del centro, “una vuelta a clases segura se construye todos los días, con hábitos simples de descanso, alimentación, movimiento y prevención”.
El sueño es uno de los factores que más influye en la adaptación. Las horas recomendadas varían según la edad: 10-13 horas en preescolar (incluye siesta) y entre 9 y 11 horas en escolares de entre 6 y 12 años. “Un sueño insuficiente afecta la atención, el ánimo y las defensas del niño en el aula, por lo que se aconseja una rutina tranquila antes de dormir y evitar las pantallas durante la hora previa”, explicó.
La alimentación también juega un “papel esencial”. La doctora Riera insistió en que un desayuno equilibrado mejora la concentración desde primera hora, mientras que el almuerzo escolar debe evitar azúcares simples, bollería y bebidas azucaradas. “Los niños necesitan energía sostenida para mantener la atención durante la jornada y no picos que se agotan rápido”, pronunció.
Según los especialistas del Hospital Vithas Valencia Turia, los primeros días de clase es habitual que aparezcan nervios, resistencia o pequeñas quejas, y lo habitual es que estas señales disminuyan conforme al niño se adapta al ritmo escolar. “Acompañarlo, hablar de lo que siente y observar cómo evoluciona ayuda a que el proceso sea más llevadero”, subrayó la doctora Riera.
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