Dormir y comer bien: el dúo clave para el bienestar físico
El sueño es un mecanismo activo de conservación de recursos y energía del cuerpo. Dormir bien y comer de forma saludable son pilares clave para el bienestar físico
El sueño y la alimentación son dos comportamientos esenciales para la vida, profundamente vinculados, aunque muchas veces se estudian por separado. Dormir bien y comer de forma saludable son pilares clave para el bienestar físico, y las alteraciones en uno de estos ámbitos suelen repercutir directamente en el otro. Descansar bien y comer bien no son dos desafíos independientes: forman parte de un mismo sistema regulador. Si logramos armonizarlos, podemos no solo mejorar nuestra energía diaria, sino también proteger nuestra salud a largo plazo.
La reciente investigación con moscas de la fruta (Drosophila) llevada a cabo por el Instituto Herbert Wertheim UF Scripps de Innovación Biomédica arroja luz precisamente sobre esta relación: cuando la privación de sueño provoca una pérdida real de energía, los organismos responden con un mayor apetito y una demanda de descanso adicional para recuperar; en cambio, si no hay un déficit energético, la necesidad de comer o dormir más no aparece con la misma fuerza.
Esto sugiere que el sueño no es simplemente un “parón pasivo”, sino un mecanismo activo de conservación de recursos: al dormir, el cuerpo recupera no solo las funciones mentales, sino también las reservas metabólicas. Si no se duerme lo suficiente, nuestro organismo puede interpretar esa falta como un gasto energético que debe ser compensado. En otras palabras, la privación de sueño puede estimular el apetito, lo que podría explicar por qué muchas personas con insomnio u otros trastornos del descanso tienden a comer más o a decantarse por alimentos con más calorías: su cuerpo busca restaurar el equilibrio energético que ha sido alterado.
Diferencias
Lo especialmente revelador del trabajo con moscas es que no todas las formas de “no dormir” son iguales: solo cuando el sueño se ve reducido hasta el punto de afectar las reservas energéticas se desencadena esa conducta compensatoria. Esto indica que el vínculo entre descanso y alimentación va más allá de los simples ciclos de vigilia y sueño: tiene un componente biológico profundo que puede modular la ingesta según el estado interno del organismo.
Desde un punto de vista terapéutico, estas conclusiones son muy valiosas. Si el sueño funciona como un regulador del apetito a través del gasto y la recuperación de energía, entonces intervenir para mejorar la calidad del descanso puede tener efectos muy beneficiosos sobre los hábitos alimenticios, sobre todo en personas con problemas metabólicos o alimentarios.
Sin embargo, en muchas ocasiones, los programas de salud tratan las alteraciones del sueño (como el insomnio) sin prestar atención a lo que come la persona, o, por el contrario, abordan la obesidad o el síndrome metabólico sin considerar si existe un patrón de sueño deficiente. Los hallazgos recientes invitan a un cambio: para optimizar la intervención, podríamos necesitar un enfoque más holístico, que reconozca cómo el sueño y la alimentación se regulan mutuamente.
Galicia
Los trastornos del sueño no son temas trivializados: en los últimos años, el Servizo Galego de Saúde ha reforzado la labor de sus unidades especializadas en las siete áreas sanitarias, para mejorar el diagnóstico precoz de problemas como el insomnio, la apnea del sueño o el síndrome de piernas inquietas. Xunta de Galicia Este impulso se ha hecho más visible durante la XXXIII Reunión Anual de la Sociedad Española del Sueño, celebrada en Santiago de Compostela, donde se puso en valor la innovación y el compromiso con la salud del descanso.
Otro dato muy llamativo es el de la población infantil y adolescente con Trastorno del Espectro Autista (TEA) en Galicia: un 85 % de los niños y un 81 % de los adolescentes con TEA presentan al menos un síntoma de insomnio. La Sociedad Española de Sueño subraya la importancia de aplicar medidas y terapias no farmacológicas, como la terapia cognitivo-conductual, para abordar el problema desde su raíz.
Consejos
Promover un descanso saludable es relevante para evitar el cansancio y la irritabilidad al día siguiente, y es una herramienta poderosa para mejorar la salud metabólica, controlar el peso y reducir el riesgo de enfermedades crónicas. Desde el ámbito clínico y desde las políticas de salud pública, sería muy beneficioso incorporar programas que unan la mejora del sueño con la nutrición desde un enfoque integral para fortalecer el bienestar físico.
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