El deporte pautado, clave en la lucha contra el cáncer infantil
Los especialistas creen que el ejercicio es seguro y contrarresta los efectos de la enfermedad
El ejercicio físico pautado en niños con cáncer infantil es seguro, acorta la estancia hospitalaria y contrarresta los efectos negativos de la enfermedad. Pese a estas evidencias científicas solo el 10% de los 49 hospitales públicos de España con servicio de oncología pediátrica cuenta con un gimnasio.
El Hospital Universitario infantil Niño Jesús, el Hospital Gregorio Marañón o el 12 de Octubre, en Madrid, son algunos de los centros públicos que cuentan con gimnasio pediátrico. En el mes de septiembre se unirá el Hospital Universitario La Paz, también en Madrid, que ya construye en la cubierta de uno de sus módulos un espacio con todos los elementos necesarios para que los pequeños ingresados se beneficien de esta terapia.
El Hospital Niño Jesús fue pionero en esta aventura. Después de años donde la receta en los hospitales de toda España era reposo y sobreprotección, algunos investigadores dieron en demostrar que el ejercicio durante el tratamiento oncológico mejoraba la capacidad aeróbica, la fuerza muscular, la función del corazón, afectaba positivamente a la estructura del cerebro y reducía el número de infecciones. Hoy, esta terapia pautada con niños corre a cargo de un equipo multidisciplinar integrado por educadores físico deportivos, fisioterapeutas, psicooncólogos, oncólogos y enfermeros.
El supervisor de la Unidad de Terapias Funcionales del Hospital infantil Niño Jesús, José Méndez, pone el foco en la importancia de la fisioterapia y del ejercicio terapéutico pautado de manera continuada que, en el caso del cáncer pediátrico, llega a minimizar los efectos secundarios del tratamiento.
Según Méndez, “más del 80% de los niños y adolescentes diagnosticados de cáncer sobrevivirán a la enfermedad a largo plazo, sin embargo, en torno al 60% de estos se verán abocados a sufrir problemas crónicos de salud a lo largo de décadas tras completar el tratamiento”. De ahí que el ejercicio pautado sea clave.
Méndez explica que los beneficios se consiguen a través del juego, y es ese “elemento motivador” el que favorece la adherencia al programa, con programas supervisados por profesionales y metas clínicas fijadas pero siempre con la convicción de que “ejercicio y diversión deben ir de la mano”.
Según este responsable en terapias, en los niños con cáncer se han hallado mayores beneficios en el ejercicio físico supervisado e individualizado dentro del ambiente intrahospitalario. No es el caso del ejercicio no supervisado o realizado fuera del hospital, que se ha mostrado menos efectivo.
Méndez precisa que en el gimnasio pediátrico del hospital también se atienden otras patologías no oncológicas como pacientes con enfermedades neurológicas, respiratorias, reumatológicas, traumatológicas y crónicos
Otro experto, Borja Recuenco, fisioterapeuta de niños y adolescentes en el Centro de Rehabilitación Integral de Asion, explica que los fisioterapeutas intentan “cambiar el chip” porque cuanto más se mueva el paciente con cáncer y más se haga por prevenir los problemas que generan el tratamiento, “más supervivencia se logra”.
Los hospitales, mucho más que solo “una cama y un paciente”
La intención a futuro es que los hospitales sean algo más que “una cama y un paciente”, se trataría de que dispusieran de un espacio habilitado para hacer deporte, con terapeutas especializados en oncología.
Recuenco subraya que en fisioterapia “no existe el reconocimiento legal e institucional de una sola especialización, ni siquiera la oncológica” y ese es, en su opinión, “el gran fallo en la atención sanitaria”.
A su juicio, debería haber “un profesional especializado y presente en cada planta de pediatría, que conozca de primera mano la fase aguda que atraviesan los pacientes durante el tratamiento”.
Este fisioterapeuta reconoce que llegar a esto no será fácil “salvo que haya una urgencia como ha pasado con la covid-19 que obligó a los profesionales a adaptarse de la noche a la mañana, pero sin esa urgencia la probabilidad de conseguir estos objetivos será, con suerte, a medio plazo, y sin el adecuado impulso, a largo”.
Y en este cambio de “chip” de cáncer y deporte pautado, la Fundación Unoentrecienmil ha impulsado un proyecto (La Aceleradora) para dotar a los hospitales de espacios para la práctica de ejercicio, que se estrenará en el Hospital La Paz en el último cuatrimestre del año.
Según la investigadora del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario 12 de Octubre, Carmen Fiuza, una de las responsables del proyecto de La Aceleradora, este espacio ambiciona convertirse en la primera “Unidad de Investigación del Ejercicio Físico”.
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