Las “cookies”, nuevo objetivo para los ciberdelincuentes

El secuestro de sesiones online es un fraude digital en auge que afecta a millones de usuarios en todo el mundo

Las “cookies” dejan huellas digitales que pueden ser rastreadas por los ciberdelincuentes.
Las “cookies” dejan huellas digitales que pueden ser rastreadas por los ciberdelincuentes. | EP

El uso de internet ha cambiado de forma radical en los últimos años, y con ello también lo ha hecho la manera en que operan los ciberdelincuentes. Según un estudio reciente de la firma de ciberseguridad NordVPN, los hackers ya no invierten tanto esfuerzo en descifrar contraseñas o robar números de tarjetas de crédito. En su lugar, han encontrado un botín mucho más accesible y valioso: las “cookies” de navegación. En solo doce meses, se han detectado más de 52.400 millones de estos pequeños archivos robados en todo el mundo, apareciendo en las bases de datos de los atacantes casi cinco veces más que cualquier otro tipo de información personal.

La razón de este enorme interés es sencilla pero peligrosa. Las cookies guardan la información de las sesiones que dejamos abiertas para no tener que introducir el usuario y la clave cada vez que navegamos. Cuando un atacante las roba, puede entrar directamente a nuestras cuentas sin necesidad de adivinar la contraseña ni superar la verificación en dos pasos. Es el equivalente a no forzar la cerradura de una casa, sino simplemente utilizar la llave que el dueño se ha dejado puesta por olvido.

Al contrario de lo que se suele pensar, las cuentas bancarias no son el objetivo principal de este tipo de ataques. Las plataformas más afectadas son las que utilizamos a diario para trabajar, entretenernos o comunicarnos. Google encabeza la lista con millones de registros expuestos, seguida por gigantes como Facebook y Microsoft, además de servicios de ocio como Netflix, Instagram, YouTube, Twitch o Reddit. Este fenómeno afecta a usuarios de más de 250 países, con volúmenes masivos en naciones como India, Brasil o Estados Unidos, y con incidencias notables en España y Latinoamérica.

Lo más alarmante del informe es que más del 96% de los equipos infectados por este tipo de programas maliciosos contaban con un antivirus activo y actualizado. Esto demuestra que la seguridad tradicional ya no es suficiente por sí sola. Para protegerse de esta amenaza, los expertos recomiendan cambiar algunos hábitos sencillos: cerrar la sesión manualmente al terminar de usar una plataforma en lugar de solo cerrar la pestaña, limpiar la caché y el historial del navegador con frecuencia y mantener un control activo sobre los dispositivos que tienen acceso a nuestras aplicaciones.

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