Condenan a los acosadores de Brigitte Macron a prisión
Los imputados hostigaron a la mujer del presidente francés acusándola de ser en realidad un hombre
Un tribunal de París dictó penas de entre cuatro y ocho meses de prisión contra diez personas acusadas de acosar en Internet a la primera dama francesa, Brigitte Macron, a la que señalaban falsamente de ser en realidad un hombre. Los procesados, ocho hombres y dos mujeres, se enfrentaban a cargos por verter comentarios “maliciosos” sobre la esposa del presidente, cuestionando su género y la diferencia de edad que la separa del jefe del Estado, Emmanuel Macron. La corte les ha declarado culpables de delitos de ciberacoso.
No obstante, las condenas quedaron en suspenso en todos los casos salvo uno. Al carecer de antecedentes penales, evitarán la cárcel siempre que respeten una serie de obligaciones de conducta, según recoge el diario Le Parisien. Entre estas obligaciones se incluye no publicar mensajes que puedan acosar o difamar a terceros, asistir a sesiones de formación sobre el uso responsable de Internet y colaborar con las autoridades en caso de nuevas investigaciones. “Estoy constantemente defendiendo a los adolescentes que luchan contra el acoso, pero si no doy ejemplo, va a ser difícil”, ha aseverado la primera dama en declaraciones a la cadena TF1.
El procedimiento está vinculado a una teoría de la conspiración difundida en redes sociales desde la victoria electoral de Macron en 2017, que sostiene que su esposa sería en realidad una persona transexual nacida con genitales masculinos. Algunas publicaciones llegaron incluso a insinuar supuestos delitos de pedofilia, uno de los factores determinantes que llevaron a Brigitte Macron a presentar finalmente una denuncia formal.
El fiscal Hervé Tétier ha indicado que los “instigadores” de estos mensajes han sido identificados como el escritor Aurélien Poirson-Atlan, conocido en redes como Zoé Sagan, junto con Amandine Roy y Bertrand Scholler, este último propietario de una galería de arte y con más de 100.000 seguidores en X. Los otros siete encausados han sido considerados como “seguidores” de este trío. Todos ellos continúan justificando su comportamiento y se han escudado en la libertad de expresión, presentando el caso como un mero ejercicio de “humor” y “sátira”. De este modo, insistieron en que “no han cometido ciberbullying” y que sus publicaciones se amparan en la “libertad de expresión”.
El juicio generó un debate sobre los límites de la libertad de expresión en línea y la protección de figuras públicas frente a campañas de acoso digital. Además, puso de relieve la creciente presión judicial para responsabilizar a los autores de mensajes difamatorios en redes sociales y concienciar sobre las consecuencias legales del ciberacoso.
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