Charlie Watts, el recuerdo del poder en la sombra

Mariano Muniesa
Publicado: 27 ago 2021 - 03:07 — Actualizado: 28 ago 2021 - 03:11
El baterista británico y miembro desde 1963 de la banda de rock The Rolling Stones, Charlie Watts, actúa durante un concierto.
El baterista británico y miembro desde 1963 de la banda de rock The Rolling Stones, Charlie Watts, actúa durante un concierto.

Hace escasamente unas horas, en el improvisado maratón que se organizó en Rock FM con el Mariskal Romero a modo de homenaje a la figura de Charlie Watts, tanto en mi intervención telefónica como en muchas de las opiniones y testimonios de los invitados, todos coincidimos en una cosa: Charlie en el fondo, era el poder en la sombra dentro de los Stones: el afecto, el cariño y el respeto que todos en el grupo siempre le tuvieron se debió siempre a que, un poco a la misma manera que Ian Stewart, Charlie Watts era como un mundo aparte dentro del grupo.

Charlie, salvo una breve pero tormentosa época a mediados de los 80 en los que el alcohol y las drogas estuvieron a punto de destruirle, en medio de todo lo que era la locura permanente de los Stones –drogas, detenciones, encarcelamientos, exilios fiscales, divorcios, muertes por ruleta rusa, juicios, alcohol, etc.- nunca participó de aquella vorágine en la que en especial Brian Jones, Keith Richards y Ronnie Wood sí participaron y de hecho, siempre aportó la justa medida de sentido común, serenidad y flema británica que ayudó en más de una ocasión a los Stones a salir de los muchos problemas en los que en otras épocas se metieron.

Aunque obviamente Charlie Watts nunca compuso material para el grupo, musicalmente fue siempre una pieza clave a la hora de tomar muchas de las decisiones más importantes de la carrera de los Rolling Stones: sin duda, la más importante, la elección del bajista que debería entrar en la banda tras la marcha de Bill Wyman en 1991. Muchos de los más reputados ases de las cuatro cuerdas se postularon y llegaron a ensayar con los Stones, pero al final tanto Mick como Keith estuvieron de acuerdo: que sea Charlie el que elija. Y nuestro hombre, que no olvidemos, además de ser un batería de rock fuerte, potente y que empujaba al grupo con una energía descomunal era todo un auténtico jazzmen, no se equivocó: optó por un bajista que tenía en su currículum haber estado en la banda de Miles Davis, Darryl Jones, que lleva la friolera de 28 años ya con los Rolling Stones.

He visto desde 1982 más de 30 conciertos de los Rolling Stones, siempre en primera fila, no solamente por la emoción de verlos de cerca y escuchar el sonido de monitores, que casi siempre es mejor que el general, sino porque cerca del escenario se ve el concierto de otra manera y se captan detalles que no se ven a través de las pantallas de video. Los Stones, aunque parezca increíble, en directo aunque gran parte del público no se de cuenta, a veces se equivocan mucho, y en esos momentos en los que Keith no ha entrado cuando debía, o Mick se ha saltado dos estrofas y no saben cómo salir del atolladero, la reacción es automática: todos miran a Charlie, y éste como buen músico de jazz acostumbrado a improvisar, no tarda ni diez segundos en solventar la papeleta.

Creo que todos los fans siempre intuimos esa suerte de poder en la sombra que era Charlie, y por ello en otro de los rituales clásicos de cada show de los Stones, el momento en el que Mick Jagger presenta a la banda, cuando presentaba a Charlie, el estadio entero se volcaba, nos volcábamos… “Chaaaarlie, Chaaaaarlie, Chaaaarlie…” y cuando llevábamos dos minutos coreando su nombre, vencía su timidez, se bajaba de la batería y se acercaba al borde del escenario a saludarnos, con un gesto que siempre mezclaba agradecimiento, ironía y extrañeza. Lo recuerdo ahora, tantas noches en Barcelona, Copenhague, Stuttgart, Lisboa, Madrid, Londres, Santiago de Compostela, El Ejido, Zaragoza… no lo puedo evitar. Son recuerdos tan vívidos, tan entrañables, que la emoción me empaña la vista. Disculpen un momento, por favor…

Los Rolling Stones pierden a su más leal, sincero y querido compañero, amigo y cómplice. El mundo de la música pierde a un verdadero talento de la batería, cuyo sentido del ritmo muy pocos como él han tenido. Personalmente, ante la perspectiva bastante probable de que los Stones estén en Europa en 2022, coincidiendo con el 60 aniversario de la creación del grupo, si esto se confirma, contaré las horas y los días para volver a verlos en todos los escenarios posibles, pero, como comenté en mi muro de Facebook, apenas puedo imaginar cómo será ver el kit de batería y no ver allí a Charlie. No se si será mejor o peor. De lo único que estoy seguro es que no podrá volver a ser como antes.

En 1974 los Stones decían en una canción de su álbum ‘It’s Only Rock’n’Roll’ que el tiempo no espera a nadie, “Time Waits For No One”. Cruda realidad que hoy constatamos. Al menos, agradezco al tiempo que me haya permitido disfrutar tantos años del poder en la sombra. Y que el tiempo que me quede, pueda disfrutar de su música.

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