El cannabis incluye elementos que reducen la grasa hepática
Un estudio revela que sus compuestos no psicoactivos también mejoran la salud metabólica
Investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén (Israel) descubrieron que los compuestos no psicoactivos del cannabis, el cannabidiol (CBD) y el cannabigerol (CBG), pueden reducir significativamente la grasa hepática y mejorar la salud metabólica. El estudio reveló que estos compuestos actúan creando una reserva de energía en el hígado y restaurando la actividad de los “equipos de limpieza” celulares para descomponer los desechos dañinos.
Estos hallazgos revelaron una nueva vía de tratamiento a base de plantas para la enfermedad hepática crónica más común del mundo. Los resultados se publicaron en “British Journal of Pharmacology”.
En concreto, en el estudio dirigido por el profesor Joseph (Yossi) Tam, el doctor Liad Hinden, la estudiante de doctorado Radka Kocvarová y el equipo de Tam en la Facultad de Farmacia de la Facultad de Medicina de la Universidad Hebrea de Jerusalén descubrió que dos compuestos de la planta de cannabis podrían ayudar a tratar la enfermedad del hígado graso. La investigación sugiere que el CBD y el CBG, que no son psicoactivos ni producen euforia, pueden mejorar la salud del hígado al modificar la forma en que el órgano gestiona la energía y se autodepura.
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (EHMA) es actualmente el trastorno hepático crónico más común en el mundo. Afecta aproximadamente a un tercio de la población adulta y está estrechamente relacionada con la obesidad, la hipertensión arterial y la resistencia a la insulina. Si bien los cambios en el estilo de vida, como la dieta y el ejercicio, son importantes, pueden ser difíciles de mantener, y existen muy pocos medicamentos aprobados para esta afección. Esto convierte la búsqueda de nuevos tratamientos en una prioridad para los científicos.
Herramientas avanzadas
Los investigadores utilizaron herramientas avanzadas para demostrar que el CBD y el CBG no solo reducen la grasa. De hecho, ayudan al hígado a funcionar mejor internamente mediante un proceso único de remodelación metabólica. Uno de los hallazgos más importantes fue su impacto en las reservas energéticas del hígado. Estos compuestos aumentan los niveles de fosfocreatina, que actúa como una batería de respaldo para ayudar al hígado a mantenerse sano bajo el estrés causado por una dieta alta en grasas. Este es un descubrimiento nuevo, ya que el hígado no suele depender en gran medida de este sistema energético específico.
Además, el estudio demostró que el CBD y el CBG restauran la actividad de las catepsinas. Estas enzimas actúan como un equipo de limpieza dentro de los centros de reciclaje de las células, conocidos como lisosomas. Al reactivar este equipo de limpieza, el hígado puede descomponer y eliminar mejor las grasas y los desechos dañinos. Los investigadores también descubrieron que ambos tratamientos redujeron significativamente los lípidos nocivos, como los triglicéridos y las ceramidas. Las ceramidas son particularmente peligrosas porque se sabe que contribuyen a la resistencia a la insulina y la inflamación hepática.
Beneficios diferentes
El estudio observó que, si bien ambos compuestos eran eficaces, cada uno ofrecía beneficios ligeramente diferentes para la salud metabólica. Tanto el CBD como el CBG lograron normalizar los niveles de azúcar en sangre y mejorar la eliminación de la glucosa. Sin embargo, el CBG pareció tener un efecto más pronunciado en ciertas métricas. Redujo significativamente la masa grasa corporal y mejoró la sensibilidad a la insulina de forma más contundente que el CBD.
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