Otro avance contra el cáncer: atacar el tumor desde dentro
La técnica genética CRISPR-Cas9, probada en ratones, podría revolucionar los tratamientos
Un equipo de científicos de la Universidad de California en San Francisco ha logrado un avance que podría transformar el tratamiento del cáncer: modificar células inmunitarias directamente dentro del cuerpo mediante la técnica de edición genética CRISPR–Cas9. El hallazgo, publicado el 18 de marzo en la revista Nature y liderado por el inmunólogo Justin Eyquem, ha demostrado en ratones que es posible generar células CAR-T -capaces de atacar tumores- con una simple inyección, sin necesidad de manipulación en laboratorio.
En los ensayos, una sola dosis eliminó tumores agresivos en apenas dos semanas. Este enfoque no solo promete terapias más rápidas y eficaces, sino también más accesibles y seguras, al reducir costes, tiempos de espera y la necesidad de quimioterapia previa, uno de los principales obstáculos para muchos pacientes.
Las terapias CAR-T han supuesto una revolución en oncología en la última década. Se basan en extraer linfocitos T del propio paciente, modificarlos genéticamente para que reconozcan el cáncer y reintroducirlos en el organismo. Sin embargo, este proceso es complejo, lento y extremadamente caro. El nuevo enfoque propone un cambio radical: evitar todo ese proceso externo. En lugar de sacar las células, los científicos introducen directamente en el cuerpo las herramientas necesarias para reprogramarlas “in vivo”. “Queríamos lograrlo dentro del organismo; al principio sonaba a ciencia ficción”, reconoce Eyquem, autor principal del estudio.
Tijera molecular
Para entenderlo de forma sencilla, el ADN funciona como un libro de instrucciones. Hasta ahora, modificarlo implicaba hacerlo fuera del cuerpo, con técnicas poco precisas. En este caso, los investigadores utilizan CRISPR–Cas9, una especie de “tijera molecular”, que corta y pega el ADN en el lugar exacto.
Uno de los grandes retos de esta estrategia era la seguridad: ¿cómo asegurarse de que solo se modifican las células correctas? El equipo diseñó un sistema de doble partícula. La primera actúa como guía, identificando exclusivamente a los linfocitos T. La segunda transporta las instrucciones genéticas que convierten esas células en “asesinas” del cáncer. Además, el gen se inserta en un punto muy concreto del ADN que funciona como un interruptor: solo se activa en las células adecuadas. “Lo importante es que no quieres editar otras células”, explica Eyquem. Por eso, el sistema incorpora múltiples capas de seguridad para evitar efectos no deseados, como mutaciones peligrosas.
Resultados prometedores
Los ensayos en ratones han sido especialmente llamativos. En modelos con leucemia humana agresiva, una sola inyección eliminó el cáncer detectable en la mayoría de los casos en dos semanas. También se observaron efectos positivos en mieloma múltiple e incluso en tumores sólidos, que representan alrededor del 85% de los cánceres y son mucho más difíciles de tratar con terapias celulares.
Otro hallazgo sorprendente es que estas células modificadas dentro del cuerpo podrían ser incluso más eficaces que las creadas en laboratorio. Según los investigadores, al no extraerlas ni cultivarlas artificialmente, conservan mejor su capacidad de multiplicarse y actuar.
Menos toxicidad
Desde el punto de vista del paciente, las implicaciones son profundas. Actualmente, antes de recibir CAR-T, muchos enfermos deben someterse a quimioterapia para “hacer espacio” en el sistema inmunitario. Este proceso debilita gravemente al organismo y aumenta el riesgo de infecciones. Con la nueva estrategia, ese paso podría eliminarse. Esto supone una ventaja clave, especialmente para pacientes mayores o frágiles que no toleran bien los tratamientos agresivos.
Además, al simplificar el proceso, los investigadores creen que se podría “democratizar” el acceso a estas terapias. “No solo los grandes centros oncológicos podrán ofrecerlas”, señala Eyquem. En lugar de tratamientos personalizados y costosos, se podrían desarrollar terapias más estándar, disponibles para un mayor número de personas.
A pesar del entusiasmo, los expertos subrayan que aún queda camino por recorrer. Los resultados se han obtenido en modelos animales y será necesario iniciar ensayos clínicos en humanos para confirmar su seguridad y eficacia. Persisten dudas importantes, como el riesgo de que el material genético se inserte en lugares incorrectos del ADN o que se modifiquen células no deseadas. A diferencia del laboratorio, donde se puede controlar el proceso, dentro del cuerpo ese control es más limitado.
Sin embargo, los primeros pasos ya están en marcha. Algunos tratamientos in vivo se encuentran en fases iniciales de ensayo clínico, lo que indica que la idea ha dejado de ser ciencia ficción.
Más allá de los desafíos, este avance abre una puerta esperanzadora: terapias más rápidas, menos invasivas y potencialmente más eficaces.
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