Artrosis de cadera: consejos para una vida plena y activa
El ejercicio físico y la dieta son claves en el cuidado de las articulaciones
La artrosis de cadera es una de las enfermedades articulares más frecuentes a medida que la población cumple años, convirtiéndose en un verdadero reto para asegurar un envejecimiento activo, autónomo y saludable.
Esta patología se caracteriza por el desgaste progresivo del cartílago que recubre la articulación coxofemoral, la cual une el fémur con la pelvis y soporta gran parte del peso de nuestro cuerpo.
Los primeros síntomas de la artrosis de cadera suelen manifestarse de manera sutil y progresiva, lo que provoca que en ocasiones se confundan con simples agujetas, tirones musculares o achaques propios de la edad. El dolor característico suele localizarse en la zona de la ingle, aunque no es raro que se irradie hacia la cara anterior del muslo o incluso hacia la rodilla.
Con el paso de los meses o de los años, si la enfermedad avanza, suele aparecer una cojera visible al andar y una limitación funcional cada vez mayor que complica tareas tan simples como desplazarse por el interior del hogar. En fases muy evolucionadas, la pérdida de espacio articular puede generar la sensación subjetiva u objetiva de que la pierna afectada ha quedado algo más corta, requiriendo el uso constante de apoyo, como un bastón o una muleta.
Prevención
Identificar de forma temprana el origen del dolor resulta clave para evitar diagnósticos incorrectos.
Con frecuencia, las molestias en la cadera se confunden con problemas procedentes de la columna lumbar, como la ciática o las hernias discales. La diferencia fundamental radica en la movilidad: cuando el origen está verdaderamente en la articulación de la cadera, la capacidad para rotar o flexionar la pierna se encuentra claramente reducida y causa dolor.
Ante la sospecha clínica de un proceso degenerativo articular, la realización de una radiografía simple de pelvis o de la cadera afectada suele ser suficiente para confirmar la pérdida de cartílago y establecer un seguimiento adecuado.
En cuanto a la evolución de la enfermedad, es necesario comprender con honestidad que los tratamientos no quirúrgicos no tienen la capacidad de frenar o revertir el desgaste óseo y cartilaginoso una vez que este se ha iniciado.
En casos leves o moderados, existe un abanico de medidas destinadas a aliviar considerablemente los síntomas y retrasar la pérdida de autonomía. El exceso de peso corporal representa uno de los mayores factores de riesgo y aceleradores del deterioro mecánico, por lo que la reducción ponderal alivia de forma directa la presión sobre la articulación.
El tratamiento farmacológico sintomático o el uso de condroprotectores pueden ayudar a controlar las molestias en etapas iniciales, siempre bajo una pauta rigurosa.
Datos
En España, el impacto de las enfermedades reumáticas y articulares es de una magnitud enorme: los estudios de prevalencia estiman que más de 6,5 millones de personas padecen algún tipo de artrosis en el país.
En Galicia, donde cerca del 26 % de la población supera los 65 años de edad, los datos de salud pública reflejan que alrededor de 900.000 personas conviven con artrosis en alguna de sus articulaciones, ocupando la cadera y la rodilla los primeros lugares en motivo de consulta y limitación funcional.
Consejos
El estilo de vida y el tipo de ejercicio físico desempeñan un papel protagonista en el cuidado de la cadera. Existe la falsa creencia de que ante el desgaste articular lo mejor es el reposo absoluto, pero la inactividad incrementa el riesgo de obesidad y favorece la pérdida de masa muscular y ósea.
Disciplinas como la natación, el ciclismo en llano, la gimnasia suave de mantenimiento o los paseos a ritmo moderado (especialmente apoyados con bastones mediante la marcha nórdica) son excelentes alternativas y fortalecen la musculatura periamuscular que rodea la cadera. Combinar una nutrición equilibrada basada en la dieta mediterránea con una rutina de ejercicio adaptado y revisiones traumatológicas periódicas permite mantener la funcionalidad de la cadera, prevenir caídas indeseadas y conservar una gran calidad de vida durante el proceso de envejecimiento.
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