Los vecinos de A Portela, indignados por el puente de ADIF
Los residentes critican las aceras que no conectan con ningún recorrido y la colocación de bloques de hormigón en los márgenes
Los vecinos de A Portela alertan de que la carretera continúa cerrada debido a reiterados retrasos en la finalización de los trabajos en el paso a nivel de ADIF, después de ocho meses. A la frustración por esta demora se suma ahora un profundo descontento con el resultado de la actuación, que muchos califican como una intervención urbanística sin sentido. Critican especialmente la presencia de aceras que no conectan con ningún recorrido útil y la colocación de bloques de hormigón en los márgenes, que reducen considerablemente el espacio de la calzada y dificultan la circulación diaria de los vehículos al quitar visibilidad de la vía.
Según explican los propios vecinos en Radio Redondela, el proyecto original contemplaba una infraestructura de más de ocho metros de ancho. Sin embargo, la realidad final dista mucho de esa previsión: la vía ha quedado limitada a un único carril de unos cuatro metros. Esta reducción, señalan los residentes de la zona, se debe a la instalación de barreras de hormigón tipo New Jersey en ambos lados. El paso resultante, además de estrecho, se sitúa en una curva en forma de “S” con visibilidad reducida, lo que obliga a los conductores a detenerse y ceder el paso de forma constante, dificultando así la circulación en el camino.
Otro de los aspectos que genera críticas por parte de los vecinos es la construcción de una acera que, según informan en la radio municipal, no tiene continuidad ni utilidad práctica, en una carretera que carece de espacios peatonales en el resto de su trazado. Consideran que esta decisión resta espacio a la circulación sin aportar beneficios reales, empeorando la funcionalidad de la vía.
Los vecinos reclaman a ADIF que actúe con rapidez para corregir esta situación, ya que entienden que el actual diseño no solo resulta incómodo, sino que también produce riesgos. Advierten de posibles problemas en situaciones de emergencia, donde vehículos de gran tamaño podrían encontrarse sin margen suficiente para maniobrar. Entre las soluciones que plantean figura la sustitución de los bloques de hormigón por sistemas de protección metálicos y la eliminación de una de las aceras, lo que permitiría ampliar el ancho disponible.
Además, los residentes han puesto en marcha una recogida de firmas para forzar una revisión del proyecto. También prevén trasladar sus quejas al ámbito municipal y no descartan movilizaciones, incluidos cortes de tráfico. En el barrio, el malestar es evidente, ya que consideran que una obra pensada para mejorar la circulación ha acabado generando más problemas de los que pretendía resolver.
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