Redondela se despide de la Fiesta de la Coca “danzando”
Los vecinos y visitantes se reunieron en la Plaza de Ribadavia, conocida como “La Farola”, para disfrutar de la Danza de las Espadas
Los vecinos de Redondela, y algún visitante, salieron ayer a la calle para disfrutar de la última jornada de la Fiesta de la Coca. Una mañana donde las alfombras florales llenaron las principales calles de Vilavella, el primer nucleo urbano del que nació Redondela, e hicieron las delicias de los aficionados de este arte efímero tan querido en la villa.
La celebración, declarada de Interese Turístico Galego en 2011, empezó a primera hora de la mañana, cuando los primeros visitantes y vecinos bajaban a la calle para observar las diferentes alfombras que decoraban la Plaza Ponteareas, la calle Pai Crespo y la calle Rita Otero. Mientras paseaban, los vecinos recordaron el origen de esta celebración, que conmemora la muerte de la Coca, un dragón que vivía bajo el puente que une las islas de San Simón y que aterrorizaba la villa secuestrando a las mujeres casamenteras. Estas alfombras, que sirven como ofrenda a la virgen redondelana “A Gabacha”, son la guía de los bailarines de la Danza de las Espadas, jóvenes de Redondela que interpretan el papel de los que dieron muerte al terrible monstruo.
Sin embargo, la Coca resucitó para dar un último paseo por la villa. A las 12:00 horas empezó el desfile de este dragón, ahora más pequeño, que iba acompañado por los Gigantes, Cabezudos, Mordomos y Diañiños. De esta forma, la Coca fue acompañada de una “folclórica” comitiva que danzaba al ritmo de la música del grupo de gaitas O Carballo das Cen Pólas. Entre los trayectos del desfile, fueron muchos los niños que consiguieron entrar dentro de la Coca, entrando en su interior y paseando en ella.
El buen tiempo que hizo en esta jornada, permitió que la procesión transcurriese sin incidencias. De esta forma, la Virgen “A Gabacha” salió de la iglesia de Vilavella acompañada de la Danza de las Espadas, las Penlas, las Burras y la Banda de Música de Chapela. El broche de la celebración llegaría pasadas las 13:00 horas, cuando los bailarines interpretaron el baile homenaje de la Danza de las Espadas en la Plaza de Ribadavia, conocida como “La Farola”, junto a las Penlas y las Burras. Cientos de personas observaron como los jóvenes creaban figuras geométricas con las que recreaban el baile de los que pusieron fin al monstruo, que danzaban haciendo figuras alrededor del cuerpo sin vida de la Coca.
Por su parte, la alcaldesa Digna Rivas hizo un balance positivo de estos días de fiesta. “Todos los días hubo, tanto en la parte cultural como en la parte tradicional, muchísima gente. Desde el miércoles hasta hoy, el Campo da Feira, donde se dan los conciertos, también estuvo a rebosar”, explicó la regidora.
Ya por la tarde, la fiesta continuó, pero sin la efervescencia y nervios de la mañana. A las 18:00 horas la Banda de Música de Chapela ofreció un concierto en la Alameda Castelao, que iría seguido por una cita de patinaje en la Pista de la Xunqueira. Finalmente, la orquesta Olympus puso fin a la Fiesta de la Coca con su música.
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