La Danza das Espadas “se prepara” para volver a Redondela
Los bailarines, Burras y Penlas, llevan más de un mes de preparación para ejecutar el baile los días grandes de la Fiesta de la Coca
Redondela está ultimando los detalles previos para celebrar su fiesta tradicional más querida: la Fiesta de la Coca. Desde hace semanas, se pueden ver el movimiento de las alfombristas en los bajos. Sin embargo, las alfombras no son lo único que requiere de una preparación. Los bailarines, Burras y Penlas de la Danza das Espadas también llevan días ensayando para que el día del Corpus Christi y el domingo del Sagrado Corazón.
“Empezamos como los dos meses antes de la Coca. Los primeros días enseñamos a los nuevos bailarines cosas básicas, como tocar las castañuelas y hacer las figuras de la danza andando. Después ya metemos la música y, más tarde, el ensaño es conjunto con las Burras y Penlas”, explica Kiko López, quien lleva 16 años ayudando a los bailarines a prepararse para el ensayo.
López asegura que la danza es una tradición que consigue movilizar a los jóvenes de Redondela y que, cada vez más, atrae la atención femenina en su participación. “En la danza hay jóvenes entre 17 y los 30 años. Antes la edad era más alta, pero no queremos que se haga ‘tapón’ con los que quieren entrar a bailar. Muchos acaban llorando tras el día de la danza porque es una tradición de muchos años y muchos de los bailarines han tenido a sus abuelos o padres en la danza y eso es algo que les toca mucho el corazón”, detalla.
Este año se produjo un cambio importante en la danza. Javier Muras, que lleva bailando desde el año 2014, ha tomado el relevo del anterior “líder”, Thomas Schwartz. “Es la primera vez que bailo como jefe y hacerlo después de Thomas, que fue un gran líder, es bastante complicado. Hacía años que no me ponía tan nervioso, pero está siendo una experiencia muy bonita”, afirma.
Muras destaca que lo que le motivó a entrar en la danza fueron “los amigos y la tradición”. “La danza se vive de forma muy diferente desde adentro. Afuera la ves y te gusta, pero una vez estás dentro y bailas es impresionante”, sentencia.
Otra de las piezas clave de la danza es la figura de las Burras y las Penlas. Tania Aguilera, que lleva siendo Burra desde el año 2016, coincide con Muras en que la danza se vive de forma distinta una vez eres partícipe. “Yo estaba en Protección Civil y un año me tocó estar en el operativo de la fiesta, concretamente en la zona de la Danza. Fue la primera vez que lo miraba desde dentro y me enamoré. Fue verlo y decir ‘quiero hacer esto’. Es un papel que requiere compromiso y ser consciente de la responsabilidad, no solo porque llevas a una niña en hombros, sino porque una vez empiezas no puedes irte al año siguiente como si nada”, asegura la redondelana.
Aguilera asegura que el único requisito para ser Burra es “tener ganas y resistencia física”, ya que las niñas deben pesar entre 15 y 20 kilos. Tania pone en valor el trabajo constante, mano a mano, con las Penlas. “Si la niña tiene miedo, no sube. Se lo proponemos como un juego en el que ellas vienen a divertirse y lo disfrutan sabiendo que es una responsabilidad y algo muy bonito”, detalla. Sin embargo, Tania asegura que hay poco relevo en el papel de Burra, algo que puede comprometer la danza en el caso de que alguna bailarina llegue a lesionarse. “Por ahora solo tenemos un relevo, pero seguimos buscando un par de mujeres para que haya alguien en caso de que pase algo”, precisa.
Ahora, a escasas dos semanas para el Corpus Christi, la Danza ya está a punto para tomar las principales calles de Redondela.
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