Cien voluntarios se suman a la búsqueda de María Pereira

redondela

La familia de la mujer de 75 años desaparecida el 29 de junio reconocen la frustración por la falta de avances y empiezan a explorar nuevas hipótesis sobre su posible recorrido

El grupo de más de cien voluntarios reunidos a primera hora de ayer para buscar a María Pereira.
El grupo de más de cien voluntarios reunidos a primera hora de ayer para buscar a María Pereira. | Cedida

Más de un centenar de personas entre familiares, amigos, compañeros de trabajo y voluntarios participaron ayer en la mayor batida organizada hasta la fecha para tratar de localizar a María Pereira, la mujer de 75 años, vecina de O Calvario (Vigo), desaparecida desde el pasado 29 de junio tras salir a pasear en dirección a Redondela. A pesar del amplio despliegue ciudadano y policial, la jornada concluyó, una vez más, sin novedades sobre su paradero.

Los participantes se dividieron en varios grupos para rastrear distintas zonas de los montes de Redondela, entre ellas Cedeira, San Esteban de Negros, Vilar de Infesta y los márgenes de la carretera de Os Valos. La búsqueda se centró nuevamente en el entorno donde hace casi tres semanas apareció un pañuelo identificado como perteneciente a María, la única pista física obtenida desde que desapareció.

Alexandre Porrúa, hijo de la desaparecida, agradeció el respaldo recibido, especialmente el de los compañeros de trabajo que impulsaron la convocatoria. “No nos vimos nunca abandonados. Siempre aparece alguien dispuesto a ayudar y no puedo pedir más”, señaló. Sin embargo, reconoció que el paso de los días hace cada vez más difícil mantener una estrategia clara. “Llevamos muchos días buscando y te quedas un poco sin ideas. Lo más frustrante es volver de vacío una y otra vez”, explicó.

Porrúa detalló que, tras recorrer de forma reiterada el perímetro donde se obtuvo la última señal del teléfono móvil y apareció el pañuelo, los investigadores empiezan a contemplar nuevas posibilidades. “Si no está aquí, tienes que pensar por dónde pudo salir. Si pasó la noche fuera, hasta dónde pudo caminar o qué vía cogió”, reflexionó Alexandre. Esa incertidumbre llevó a ampliar progresivamente el radio de búsqueda hacia otros municipios y carreteras, aunque sin resultados.

Durante estas casi tres semanas se han movilizado unidades caninas de la Policía Nacional, drones de las policías locales de Vigo y Redondela, un helicóptero y numerosos voluntarios. Alexandre considera que la coordinación del operativo mejoró con el paso de los días, aunque recuerda que al principio fue necesario reclamar una mayor coordinación entre los efectivos.

Pese al cansancio acumulado, la familia mantiene las batidas diarias y agradece la colaboración vecinal. “Hoy éramos más de cien personas y aun así no llega, porque el objetivo no está cumplido, que es encontrarla”, lamentó Alexandre, quien destacó que la participación de nuevos voluntarios permite revisar el terreno “con otros ojos” en una búsqueda que, casi tres semanas después, continúa sin ofrecer respuestas.

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