Una “cata con historia” en el corazón de Soutomaior
El sumiller Jacobo Rivas guio una cata a ciegas por las cinco subzonas de la denominación Rías Baixas y con maridaje local
En una jornada calurosa y soleada, con el viñedo del Castillo de Soutomaior convertido en un mirador privilegiado sobre el río Verdugo, la Diputación de Pontevedra estrenó el programa “Cata con Historia”. Las quince plazas disponibles para la primera sesión, titulada “Rías Baixas de norte a sur”, se agotaron en apenas media hora y reunieron a un grupo reducido de aficionados llegados de distintos puntos de la comarca e incluso algunos llegados desde Estados Unidos.
La experiencia estuvo guiada por el sumiller Jacobo Rivas, encargado de seleccionar los vinos y conducir una cata a ciegas por las cinco subzonas de la Denominación de Origen Rías Baixas: Salnés, Condado do Tea, O Rosal, Ribeira do Ulla y Soutomaior. Antes de comenzar, tanteó el conocimiento de los asistentes y planteó una idea que marcó toda la sesión: el suelo y la proximidad al mar son decisivos para entender el carácter de cada vino.
Rivas defendió además la necesidad de iniciativas divulgativas en un momento delicado para el sector. “Estamos en un momento de consumo complicado”, reconoció, aunque insistió en que actividades como esta permiten acercar el vino a nuevos públicos y “dar a conocer proyectos más de nicho”, especialmente bodegas pequeñas que suelen quedar fuera de los grandes circuitos.
La cata avanzó copa a copa con preguntas constantes al público para intentar identificar cada subzona. Uno de los vinos más comentados fue un blanco del Condado do Tea elaborado con albariño y treixadura, valorado por su “acidez y frescura”. También se degustó un vino de O Rosal, más “voluminoso y estructurado” gracias a la presencia de loureiro y treixadura, y un albariño de Ribeira do Ulla, donde el cambio climático ha favorecido una maduración más completa. El recorrido concluyó con un María Vinyals de Soutomaior, descrito por el sumiller como “muy representativo de la zona”.
Más allá de las notas de cata, la sesión sirvió para resolver dudas sobre conceptos como oxidación y reducción en la elaboración del vino y para demostrar que los asistentes percibían diferencias claras entre una copa y otra.
“Me pareció súper interesante y he aprendido mucho”, aseguró Mercedes Míguez, vecina de la zona, que echaba en falta este tipo de actividades en Soutomaior. Monse, llegada desde Baiona, destacó “la comparativa de las cinco subzonas”, mientras que Erik, estadounidense, confesó que descubrió “que un vino tinto puede maridar con marisco” y anunció entre risas que regresaba a Estados Unidos “con una maleta llena de albariños”.
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