Carmen Oitavén, peluquera: “Si no es posible hacer el moño, la niña no puede ser Penla”
Carmen Oitavén lleva casi 20 años realizando el peinado de las niñas que bailan durante la Danza das Espadas
Durante la Festa da Coca uno de los eventos claves es la Danza das Espadas. Mientras los jóvenes de Redondela crean figuras mediante el apresurado ritmo del baile, hay dos niñas que celebran la muerte del mítico dragón: las Penlas.
Uno de los requisitos para ser Penla es tener cinco años como mucho y pesar entre los 18 y los 25 kilos para que las Burras, mujeres que danzan con las niñas sobre sus hombros, puedan aguantar todo el baile. Sin embargo, otro requisito indispensable es que la niña tenga el suficiente pelo como para poder hacerle el moño tradicional. “Si no es posible hacer el mono, la niña no puede ser Penla”, explicó Carmen Oitavén, la peluquera encargada de peinar a las pequeñas bailarinas desde hace 18 años y que tiene su local detrás de la Iglesia de Santiago de Redondela, en la Rúa do Muiño. Carmen comentó que el moño “tiene que ser artesanal”, ya que no lleva “relleno de donut ni nada de eso”, y si alguna vez tiene que hacer algo, ya que la niña puede tener poco pelo o tenerlo débil, es ella misma quien hace un arreglo artesanal.
Uno de los misterios sobre el peinado de las Penlas es el aguante, ya que debe soportar los giros a alta velocidad que realizan las Burras con las Penlas sobre sus hombros. “El secreto del aguante de los moños es la manera de sostenerlos. Si está bien sujeto el moño aguanta, por eso hay que sostenerlo bien con las pinzas en su sitio. Yo lo que hago con las pinzas es colocarlas donde se necesita y no por poner”, confiesa la peluquera.
Oitavén recordó que todo empezó cuando ella acaba de abrir su peluquería. “Me preguntaron si podía hacer el moño, porque daba igual a donde fueran, siempre se les deshacía y querían ver que pasaba si lo hacía yo. Además, otra niña casi no tenía pelo y también querían ver si podía hacer algo al respecto. Desde ese momento fue todo perfecto porque era lo que querían hasta el punto donde son las Burras las que insisten en venir aquí. Les estoy muy agradecida”, relató Carmen, quien añade que siempre se siente orgullosa de ver a las niñas bailar.
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