Artelixo recupera el grafiti más antiguo de Redondela

La asociación recreará la imagen en un muro próximo al centro de salud, en la Avenida Mendiño, el próximo lunes 4 de mayo

Imagen del grafiti original pintado con Titanlux sobre el hormigón del Scalextric en 1980.
Imagen del grafiti original pintado con Titanlux sobre el hormigón del Scalextric en 1980.

El colectivo ArteLixo, en colaboración con el Concello de Redondela, recreará el próximo lunes 4 de mayo uno de los grafiti más emblemáticos de la villa, desaparecido en mayo de 2019. Al igual que la obra original (realizada en su día por la Asociación de Vecinos junto a otros colectivos), la nueva intervención tendrá carácter participativo. En esta ocasión, contará con la implicación del alumnado de los institutos de la marisma, profesorado y miembros de ArteLixo, bajo la dirección del artista Gerardo Rodríguez, conocido como Gerardelos o simplemente Chere.

Aquel grafiti, pintado con Titanlux sobre el hormigón del Scalextric en 1980, volverá a cobrar vida en un nuevo emplazamiento: un muro cercano al centro de salud de la avenida Mendiño, cedido por su propietario. La actividad se enmarca en la iniciativa “ArteLixo Non ten Cancelas”, que cada año, coincidiendo con la celebración del evento, promueve intervenciones artísticas en portones de la mano de muralistas experimentadas.

Bajo la coordinación de Chere, el mural incorporará además elementos innovadores, como piezas de cerámica reutilizada, un rasgo distintivo de su trayectoria artística. Nacido en Valdeorras y con residencia en Vilagarcía de Arousa, Rodríguez inició su carrera hace más de dos décadas en Vigo. Con el tiempo, su trabajo evolucionó hacia el muralismo y el mosaico, disciplinas que lo han llevado a desarrollar proyectos colaborativos en distintos puntos de Galicia y otras zonas, como Ferrol, Boiro, Ames, Cervantes o incluso León.

Con el objetivo de rendir homenaje a la obra original, la edición de este año dedicará la intervención a Félix Cal y a todas aquellas personas que protagonizaron una oposición destacada frente al avance de determinadas infraestructuras. El propio Félix recordó en una publicación local cómo se gestó aquel primer mural. “Entonces no había grafiteros. Había, sí, gente que aportaba su tiempo para encalar, y otros, con más habilidad para el dibujo, que trazaban líneas que luego rellenábamos con el Titanlux más barato que encontrábamos en la ferretería. Tenía algo especial pintar sobre aquellos muros fríos de hormigón”, afirmaba.

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