Investigan el crimen de otra mujer en Porriño con signos de asfixia y golpes

La víctima, de 53 años, apareció muerta en un piso donde, según la Subdelegación del Gobierno, ejercía la prostitución. La Guardia Civil abre una vía por una denuncia de acoso a un ex en un caso de Viogén ya cerrado

Miembro de la Policia Científica en las puertas del bloque del edificios donde se encontró el cadáver.
Miembro de la Policia Científica en las puertas del bloque del edificios donde se encontró el cadáver. | J.V. Landín

La Guardia Civil investiga una nueva muerte violenta de una mujer en Porriño, la segunda en apenas tres días. El cadáver de María del Sol O.P., de 53 años y natural del Val Miñor, era encontrado con signos de violencia en la vivienda que compartía en el cuarto piso del número 16 de la Avenida de Galicia por su propia compañera. Eran las 11:15 horas, cuando se topaba con el cuerpo inmóvil de María del Sol. Tenía signos de estrangulamiento y moratones de golpes por el cuerpo. Según informó el subdelegado del Gobierno, la fallecida ejercía la prostitución en dicho piso y no tenía denuncias activas en el sistema Viogén.

Sin embargo, según ha podido saber este diario, sí había puesto una denuncia por acoso a una expareja en el pasado que habría dado lugar a un caso ya cerrado y que ahora se está investigando. La Guardia Civil no descarta ninguna hipótesis, ni siquiera respecto a la causa de la muerte, que deberá determinar la autopsia. Pese a que todo apunta a una posible asfixia, la sangre en el oido también podría indicar una muerte sobrevenida con posterioridad a un altercado.

La otra vía de investigación se centraría en algún hombre que pudo estar con la víctima esa noche. Aunque allegados de la fallecida se mostraban indignados porque se la vinculara con la prostitución, este periódico recabó testimonios que asegurarían que ese piso estaba ‘fichado’ por su actividad de alterne, que ella supuestamente ejercía a espaldas de su familia.

Fue la comisión judicial la encargada del levantamiento del cadáver y su traslado hasta Vigo para su examen forense. Mientras, hasta la zona se desplazaron efectivos de Criminalística de la Policía Judicial de la Guardia Civil que precintaron la vivienda una vez se realizó la inspección.

El alcalde de O Porriño, Alejandro Lorenzo Alonso, que también se desplazó hasta la Avenida de Galicia, explicó que las pesquisas sobre el homicidio determinarán quién vivía en el inmueble, del que no había constancia de incidentes previos.

No obstante, vecinos del bloque explicaban que sí se habían recibido comentarios de algunos vecinos preguntando quién vivía en ese piso, ya que se escuchaban “ruidos constantes”.

El crimen causó conmoción en el barrio, uno de los más céntricos de Porriño, donde volvían a estremecerse con otro homicidio y, donde curiosamente, Teresa, la mujer asesinada el martes pasado era conocido por cuidar a una residente de la zona.

Tal y como explicaba uno de los vecinos del número 16, Javier Escudero, María del Sol era una persona reservada, “no tenía mucha relación con los vecinos. Era una chica que pasaba desapercibida. Nadie sabía nada de ella”, añadía, mientras incidía en que él no escuchó nada extraño en las horas previas, ”me enteré al llegar a casa".

Lo que sí es conocido en el entorno es que el centro urbano de este municipio se ha convertido en un núcleo para la prostitución, ya que la zona cuenta con varios pisos dedicados a la actividad sexual remunerada.

Un caso que recuerda al de Judith

El nuevo caso abierto por la muerte violenta de María de Sol recuerda al crimen de Judith, la vecina de Vigo que fue hallada muerta también en O Porriño, concretamente en el polígono de As Gándaras, hace casi dos años. Fue asfixiada y tenía signos de haber sido agarrada por el cuello y los brazos, para ser inmovilizada tras un enfrentamiento previo. Esta víctima, de 37 años, ejercía la prostitución. La Guardia Civil abrió también dos vías similares de investigación, por una parte la de su pareja por un tema de violencia de género, y por otro la de un posible cliente. Meses después era detenido Casimiro F. vecino de Pazos de Borbén y que en ese momento estaba en prisión por otra causa. La Guardia Civil se enfrenta ahora a un nuevo crimen.

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