Xosé Fortes Bouzán: “Del 23F faltan las cintas que se grabaron entre Zarzuela y las Capitanías porque esa es la clave”
“El Rey fue el culpable del golpe, en cierto modo, porque su inquina con Suárez llegó a ser tal que cualquier solución le parecía bien”, dice el historiador y cofundador de la UMD
Xosé Fortes Bouzán (Cerdedo-Cotobade, 1934) es Licenciado en Filosofía y Letras, militar y cofundador de la Unión Militar Democrática (UMD), inspirada en el movimiento de los capitanes portugueses que ejecutaron la pacífica Revolución de los Claveles. Lo expulsaron del Ejército y en 1987 reingresó con grado de coronel. Hoy, retirado, sigue leyendo, escribiendo y debatiendo en la tranquilidad de Pontevedra.
¿Por qué decidió meterse en el Ejército?
Porque era mi única salida. Yo era huérfano de guerra, mi madre una ama de casa viuda, así que a Santiago ni me imaginaba ir. Como sacaba buenas notas en Bachillerato, mi colegio de huérfanos se ofreció a pagarme la carrera de militar, aproveché, aprobé y me financiaron la formación. Después, quise acceder al Estado Mayor, pero como estaba en la prehistoria desde el punto de vista ideológico, lo descarté. Yo quería estudiar Historia de verdad, así que me fui a la Universidad.
Y logró su sueño.
Sí. Fui director de instituto y fueron mis años más gloriosos y la mejor época de mi vida. Hicimos una labor importante. Creamos una serie de actos culturales, el cineclub, conferencias los viernes… Los que estaban quejosos eran los curas porque hasta entonces para solicitar la asignatura de Religión podías hacerlo tú, pero para pedir Ética, tenían que venir tus padres a firmar. Realmente siempre me consideré profesor.
En 1974, cofundó la UMD y años después pasó el intento de golpe de Estado del 23F. ¿Se imaginaba algo así ya en democracia?
Fundamos la UMD para evitar un golpe de Estado. Lo imaginaba, porque teníamos unos jefes que tenían un pie en el estribo para salir a declarar el Estado de Guerra. Yo dormí como unas 10 o 15 veces fuera de casa antes del 23F porque hubo días con movimientos de militares para ir hacia la Moncloa. Cuando volvía miraba si había una pieza de ropa colgada en el balcón porque esa era una señal de peligro. Y ese día, me fui a Vilagarcía con la intención de coger un barco para Irlanda o Portugal. El año 80 fue muy duro con 124 muertos, la mayoría de ellos uniformados, y la gente estaba nerviosa. Nosotros pretendíamos evitar que el ejército diera un golpe y que siguiera teniendo aquel poder que tenía. Mirábamos mucho hacia Europa y yo me fijaba en Inglaterra. Los oficiales solo podíamos leer prensa del movimiento y a mí me arrestaron 8 días por leer prensa que no era afín.
Ahora, 45 años después desclasifican los documentos. ¿Los ha leído? ¿Le sorprende algo?
Yo coincidí con Tejero en la Academia, así que no me sorprende nada. Me sorprende lo que falta, lo que han quemado. Faltan las cintas que se grabaron entre Zarzuela y las Capitanías Generales porque esa es la clave, lo primordial. Sólo hay papeles. Lo del Cesid apenas sale. Nos faltan muchos datos. El rey fue el culpable del golpe, en cierto modo, porque su inquina con Suárez llegó a ser tal, que cualquier solución le parecía bien, incluso mediante una moción de censura para sustituir al presidente del Gobierno por un Gobierno de concentración presidido por un militar. Yo lo que nunca entendí es que, con nuestra tradición de golpes de Estado, los políticos le ofrecieran ser presidente del país a un militar que tiene un ADN de mando duro. Ahora lo niegan, pero lo hicieron.
Y a usted le hicieron un consejo de guerra en 1975 y lo condenaron a 4 años por conspiración contra la rebelión. ¿Valió la pena?
Por supuesto, hice lo que tenía que hacer para que España se europeizara. Nosotros, los de la UMD, queríamos un país que tuviera un marco de libertades con una Constitución, y que le permitiera entrar en Europa. Quizá la teníamos algo sobrevalorada, pero aquí no se podía respirar.
Existen algunas voces críticas que señalan esta desclasificación como estrategia encubierta para que Juan Carlos I regrese.
No lo veo. El problema es que no lo quieren en Zarzuela, que es a donde él desea venir. El Gobierno le deja, lo que ocurre es que si viene más de medio año tiene que declarar fiscalmente y rendir cuentas aquí. Eso es lo que hay.
¿Se hizo justicia con los implicados en el 23F?
Sí, en parte. En lo que respecta a los documentos, está bien mantenerlos un tiempo guardados, pero tantos años es excesivo. De todas formas sabemos suficiente, lo que pasa que hay que enfocarlo adecuadamente. El Cesid tuvo un papel muy importante y, sin embargo, el comandante José Luis Cortina, salió indemne y no se supo más.
Volvamos al presente. ¿Cómo ve las Fuerzas Armadas actualmente?
Las Fuerzas Armadas de hoy no tienen nada que ver con las de hace 50 años. El 23F y todo aquello cambió el Ejército. Ahora son profesionales y también entraron las mujeres. Cuando estuve recientemente invitado en la Brilat, donde siempre me tratan muy bien, me encantó ver a capitanas y comandantas. Ves las diferencias de formas y de todo. Las camaretas de ellas estaban perfectamente y las de ellos eran un caos. Yo creo que el acceso de la mujer fue un triunfo en sí mismo, y luego están las misiones internacionales, que dotan de prestigio. Cuando montamos la UMD ello supuso romper todos los códigos y juramentos.
Escribió una veintena de libros, cuatro de ellos sobre Pontevedra. ¿Continúa siendo esta ciudad una gran desconocida?
Ya no. Uno de mis libros, 'La Ría de Pontevedra' es el único que está en la biblioteca de dos universidades americanas y también forma parte de la del Congreso de los Diputados.
Su último libro, “En la piel de los héroes: Una conspiración democrática en el ejército franquista", lo publicó en 2024. ¿Se considera un héroe?
No, en absoluto. Yo no puse el título, fue la editorial porque decía que así era más vendible. Lo cierto es que fue mi publicación más vendida hasta ahora.
¿Conocen bien la Historia las nuevas generaciones?
No del todo. Estuve en la Facultad de Ciencias Políticas en Santiago la semana pasada en una conferencia en la que les dije a los chavales, especialmene a ese tercio que está enrocado en que un Gobierno autoritario mejoraría la situación, que estoy a favor de que en lugar de subir las pensiones, que nos vamos arreglando, que se lo den a los jóvenes recién graduados, que no cobran ni para una cerveza. Les impartí una lección de historia. Las mujeres en ese sentido tienen otra visión porque saben lo que han pasado antes. Esta ola de feminicidios de ahora es porque la mujer ya no se conforma y se rebota. No hay más machismo, lo que pasa es que la mujer ya no se somete. Les conté lo que era la dictadura y me aplaudieron a rabiar… Cosa que me alegra mucho porque soy así de ‘rojeras’ y voy a lo que voy.
La educación es la mejor arma contra la barbarie.
Sin duda. Por eso yo siempre di clases particulares.
El año pasado fue nombrado Hijo Predilecto de Cercededo-Cotobade. ¿Cómo lo recibió?
Me hizo mucha ilusión porque, además, fue por unanimidad de todos los grupos, que eso hoy en día es difícil. Yo soy de esa tierra. Fui a la Escuela Primaria en Caroi y fue el maestro de allí el que convenció a mi familia para hacer Bachillerato. A los maestros y a los curas se les debe mucho el que los niños de las parroquias salieran de la miseria para estudiar. Yo estoy en deuda con mi profesor. El día que llegó a casa, tenía unos 9 años y estaba reparando el mango de un hacha porque era el niño y era lo que tocaba. Se reunió con mi madre y desde entonces, además de decidir continuar los estudios, empecé a ir a clases particulares. Incluso estoy en deuda con el cura, que me enseñó Latín.
¿Le queda algo por hacer?
En mis ratos libres escribo mis memoria pero no para publicar. Escribir me relaja mucho. Estoy haciendo los relatos que dejaré a mis hijos y, de vez en cuando, escribo alguna colaboración. También mantengo las tertulias con otros jubilados en las que debatimos de todo. Somos uno de cada ‘color’.
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