La única plaza de toros de Galicia resiste tras 125 años de historia en Pontevedra

El coso de San Roque recibió a los mejores toreros en la arena y a destacadas personalidades como Rafael Alberti 

Imagen de la primera corrida celebrada en agosto de 1900 (izquierda) y vista área del coso en el centro del barrio de San Roque, en los años 50.
Imagen de la primera corrida celebrada en agosto de 1900 (izquierda) y vista área del coso en el centro del barrio de San Roque, en los años 50. | Servando/Juan Parra

El 12 de agosto del año 1900 la plaza de toros de Pontevedra celebró su primera corrida con Emilio Torres Bombita y Ricardo Torres Bombita 'Chico'. El acto coincidía con las fiestas de La Peregrina y era la primera vez que se inauguraba un coso taurino, construido de manera fija, en Galicia, gracias a la inversión de un grupo de comerciantes y empresarios de la ciudad. 

Pablo Lozano, actual propietario de la plaza de toros, explica que la continuidad de la feria pontevedresa "está asegurada y, si Dios quiere, con las principales figuras". Como hijo de una estirpe de empresarios taurinos explica que "esta plaza tiene para nosotros un significado muy grande y entrañable. Se ha mantenido siempre y así será". Por el momento, se mantendrán las dos únicas corridas de toros, siendo el último bastión taurino gallego.

La puesta en marcha de esta singular plaza no fue sencilla. El contratista Domingo Malvar hizo la obra y, su larga lista de propietarios, entre los que figuraron el Marqués de Riestra y Domingo Dominguín, lograron traer a los mejores toreros de cada época en función de la demanda social y teniendo en cuenta la difícil situación económica de principios del siglo XX. Así, por el coso de San Roque pasaron desde 'el Gallo', Antoñete, Antonio Ordóñez, Arruza (que sufrió una grave cogida) o Ángel Teruel, hasta los más actuales Espartaco y El Cordobés, quienes realizaron sus primeras novilladas con picadores en Pontevedra; Palomo Linares, el Litri, César Rincón, José Tomás y un largo eccétera.

Hasta el coso de San Roque llegó Rafael Alberti acompañando a Sanchez Mejías y juntos dieron el paseíllo en 1927, en una arena en la que torearon mujeres y se indultaron algunos toros. El último de ellos, fue Fígaro de la ganadería Alcurrucén, tras la faena de Antonio Ferrera en 2003. 

Espectáculos y más

Si por la arena pasaron los mejores espadas, en las gradas de la plaza se sentaron artistas, escritores o políticos como Ernest Hemingway, Anthony Quinn o Camilo José Cela, además de los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia.

La plaza de toros de Pontevedra fue un lugar también donde, más allá de las corridas de toros y novilladas, se celebraron espectáculos acrobáticos, zarzuela, circo e incluso teatro y conciertos. Además, fue lugar de mítines de todo cariz político por donde pasaron desde Dolores Ibárruri, 'La Pasionaria', hasta el expresidente del Gobierno, Mariano Rajoy.

En los años 70, el coso de San Roque es propiedad de los Hermanos Lozano, quienes, entre otros logros, consiguieron que se llegasen a retransmitir por televisión varias ferias taurinas de la Peregrina y colocaron su cubierta en 1996. La coordinadora de peñas taurinas, integrada por más de medio centenar de grupos, ayuda a mantener viva y al mismo tiempo de dotar de un particular ambiente a la plaza de Pontevedra. A pesar de que existieron desde los años 50, fue a partir de los 80 cuando comenzó de nuevo el "resurgir" de las peñas.

Una feria "de primera" que solo paró por la pandemia

A pesar de todos los embites económicos, sociales y políticos, Pontevedra tuvo festejos taurinos de forma ininterrumpida a excepción de su cierre por la Covid en 2020 y 2021, según Pablo Lozano. Ni siquiera durante la Guerra Civil cesaron las novilladas, que se hicieron para la recaudación de fondos.

Quizá la clave de la supervivencia de la única miniferia taurina "de primera" que queda en Galicia, es la adaptación a los tiempos y los gustos del público. Por ello, tras la pandemia, pasaron a celebrarse solo dos corridas y un espectáculo taurino, en lugar de las cuatro de los últimos diez años. El coso tiene una capacidad para 6.000 personas y, según Lozano "traemos todo aquello que pueda agradar al público, en función de las críticas y deseando que sea un éxito, aunque no siempre se logre". Porque, aunque Pontevedra no es Madrid, no 'regala' orejas ni aplausos. 

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