Susana Fortes: "La de Albert Camos y María Casares es una de las grandes historias de amor del siglo XX"
"Para los franceses, María Casares es Dios en la interpretación, pero aquí no ha habido un conocimiento profundo", dice la escritora, que presenta "Solo un día más"
Escritora, articulista e historiadora, Susana Fortes (Pontevedra), afincada desde hace años en Valencia, regresó esta semana a su ciudad natal para presentar "Solo un día más", su decimoquinta novela. La historia comienza con el hilo argumental de una escritora, que se encuentra bloqueada, hasta que cae en sus manos la correspondencia entre el filósofo Albert Camus y la actriz María Casares en la segunda mitad del siglo XX.
¿Por qué decidió escribir un libro basándose en la historia de amor de Albert Camus y María Casares?
Las historias y las novelas cada una tiene un proceso de maduración. Es verdad que Camus estaba en mi universo desde el instituto y más tarde vi una información en prensa que me llamo la atención, que fue la reapertura de la investigación sobre el accidente de tráfico en el que muere el escritor y del que hubo muchas especulaciones. Entonces, se me despertó algo y pensé ¡ostras aquí hay un temazo! Pero el hecho definitivo fue la publicación de esas cartas que se publicaron en Francia en el 2017 y luego aquí en el 2023. Esas correspondencias son un material riquísimo para un escritor porque ahí uno se muestra tal y como es. Los sentimientos están a flor de piel y para un escritor es un material con matices riquísimos. Demuestra una gran historia de amor que sucede en una época convulsa, durante la ocupación de París por los nazis, luego la liberación, la batalla de Argel… Son años de la historia de Europa de donde venimos nosotros. Como historiadora esa época me fascina. Ya lo trabajé en otras novelas como la de "Esperando a Robert Capa" y "Septiembre puede esperar". Me obsesioné con la historia y me puse a ello.
¿Cómo llevó a cabo ese proceso de documentación?
Es un trabajo duro, de horas y horas, pero lo más difícil es hacer que eso no se note. El lector tiene que entrar en la casa, deslizarse suavemente, sentarse en el sofá y envolverse con la atmósfera. Lo más difícil es que la documentación no se note. Esta novela tiene varios registros, varias capas, para que el lector no se quede solo con la historia de amor. El personaje de María Casares es tan nuestra y tan desconocida al mismo tiempo… En España y en Galicia estaba represaliada en su época y no se sabía nada de ella y, sin embargo, es un personaje que me gusta mucho reivindicar.
¿Es María Casares un personaje algo olvidado por la historia?
En Galicia no tanto, pero en el resto de España, salvo en el mundo del teatro y el cine, sí lo está más, debido precisamente, a ese silencio. No la hemos reivindicado suficiente. En París, la consideran suya. Uno de los puentes sobre el Sena lleva su nombre, forma parte de la Legión de Honor… Casares era una mujer moderna, inteligentísima, con un carácter y una personalidad fuerte. En Francia la machacaban para que perdiera el acento gallego y ella lo mantuvo. Tenía una voz muy grave, le decían que tenía que dulcificarla y ella hizo de esa voz, que es muy sensual, su marca de fábrica. Era muy peleona. Y después era una gran intérprete. Era una Sarah Bernhard. Para los franceses es Dios en la interpretación, pero aquí no ha habido un conocimiento profundo. Por eso me gusta esa parte de la novela en la que se hace una reivindicación de María Casares.
¿Qué fue lo que más te sorprendió de estas dos personalidades juntas?
Todo lo que tiene que ver sobre los escritores, las rivalidades, las puñaladas traperas. Ese mundo literario parisino, que parece muy glamuroso y, sin embargo, debajo de eso había unas rivalidades muy bestias. También lo contrario, pues había unos gestos humanos de apoyo y amistad. El enamoramiento fue muy intenso entre ellos durante toda una época convulsa, lo que es como si se le añadiera más adrenalina al fuego. Todo esto hace que la de Camus y Casares sea para mí, una de las grandes historias de amor del siglo XX.
Paralelamente en la novela, está el romance entre la escritora protagonista con un bosnio, ¿tiene esa parte algo de autobiográfico?
Toda la parte de Albert Camus y Casares está documentada al milímetro. Lo he recreado, pero no me he inventado nada. Todo lo que narro es demostrable, pero me parecía bonito también plasmar la actualidad y darle un enfoque y una perspectiva distinta. Me parecía interesante mostrar la historia de una escritora husmeando en vidas ajenas, al fin y al cabo, el campo de trabajo de un escritor es una mezcla de dos cosas: la memoria y la imaginación. Hacemos un cóctel, lo agitamos bien y ahí pueden salir más elementos imaginarios y más reales. Con María Casares llevo dos años trabajando y ahora estamos en la fase de dar a conocer la novela y no imaginaba que Camus tuviera tanto tirón. Me está sorprendiendo.
Le dedica 'Solo un día más' a Manolo Domínguez, su profesor de literatura en el IES Valle Inclán, ¿Cómo incluyó en su vocación de escritora? ¿O fue determinando su entorno familiar, con su padre, Xosé Fortes, historiador?
Influye tener libros en casa y que te lean cuentos desde muy pequeño. Pero yo no fabulaba con eso. Yo quería tener una vida novelesca, pero tener la Historia en casa como tuve, pues eso influye. Después, los profesores son muy importantes. Querría hacer una reivindicación sobre la importancia de los maestros y un homenaje a ellos. A Camus, su maestro de Primaria le cambió la vida y le dedicó el Premio Nobel. Manolo Domínguez fue profesor de literatura de varias generaciones y era de esos que dejaba huella. Por ejemplo, nos soltaba aforismos camusianos como "la pobreza no se elige, pero puede conservarse" o aquello de "en algún lugar del mundo, alguien abre un libro y se enamora, camina por la playa o libra un combate". Y ahí te quedas pensando.
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