La prisión de A Lama finalizará su reforma integral en 2027

El Centro Penitenciario celebró el Día de la Merced con el reconocimiento a 22 profesionales y entidades que colaboran con la reinserción social de los 1.150 internos actuales

Todos los homenajeados por Instituciones Penitenciarias, ayer en el auditorio del C.P. A Lama.
Todos los homenajeados por Instituciones Penitenciarias, ayer en el auditorio del C.P. A Lama. | I.L.

El Centro Penitenciario de A Lama afronta el final de las obras de su reforma integral con 1.150 internos y 13 de sus 17 módulos ya acondicionados, según la Subdelegación del Gobierno, tras un año de trabajos y una inversión de 7,5 millones de euros. Por lo tanto, prevé estar totalmente operativo en 2027. El objetivo es lograr unas “instalaciones adecuadas que contribuyan a la creación de un centro enfocado en la tarea de la reinserción social”, tal y como señaló la directora de la prisión, Teresa Delgado, durante la celebración del Día de la Merced, patrona de instituciones penitenciarias.

Delgado destacó en su intervención los 20 años del Centro de Inserción Social (CIS) Carmen Avendaño, de Vigo. “Este centro supone la integración progresiva del penado en la sociedad mediante la semilibertad fomentando su autorresposabilidad, gestionando este servicio alrededor de 2.000 ejecutorias al año”, afirmó la directora de la prisión.

El acto sirvió también para reconocer la trayectoria y el compromiso de diferentes profesionales con el C.P. A Lama. Entre las personas distinguidas figuran Paula Andújar, Alfredo Feijóo, Beatriz Martín, Eloy Cid Prado, Enma Adela García, María José Lourido, Purificación Padrón, Ramón Novo, César Trabazos del Caño y José Antonio Mourel, por su implicación en el programa Dalil y en el Taller Entre Culturas; Francisco José García Rodríguez, por su trayectoria como coordinador de Servicios del área de Tratamiento; Andrea Monteiro Lima, por su labor como subdirectora de Tratamiento; y María Apenela Paz y Rosa María Aguiar Álvarez, por la implantación y desarrollo del Taller de Lectura. Asimismo, fueron reconocidos por sus 25 años de servicio Enrique Gómez Campos, José Pedro Nurchi Pérez, Sara Mouriño Moreira y José Luis Martínez Domínguez.

También recibieron distinciones Yolanda Pérez Álvarez, con la Medalla de Bronce al Mérito Penitenciario por su dedicación como encargada del módulo de mujeres; Cándido Balea Piñeiro, con la misma distinción por sus más de 42 años de trayectoria profesional; Ana Muñoz-Ortiz de Arce, con la Medalla de Bronce al Mérito Social Penitenciario por la coordinación entre la sanidad penitenciaria y los servicios hospitalarios; y Alberto Narganes Guerra, con la Medalla de Plata al Mérito Penitenciario por su trayectoria como subdirector de Tratamiento del Centro Penitenciario Puerto I.

En el apartado de las entidades, el Concello de Pontevedra recibió la Medalla de Bronce al Mérito Social Penitenciario por su contribución al acercamiento de la cultura audiovisual a la población reclusa con los Premios Feroz.

Cándido Balea: “Entiendo más al interno en 42 años de trabajo”

Cándido Balea recogió la Medalla de Bronce al Mérito Penitenciario por sus 42 años de trabajo como ayudante de instituciones penitenciarias. Visiblemente emocionado, aseguró que este reconocimiento no se lo esperaba, a pesar de que fue uno de los más aplaudidos al subir al escenario.

Para Cándido este trabajo fue parte de su vida y lo transmite al hablar, además de ser testigo de todos los cambios que se produjo en la institución en las cuatro décadas. “Cuando cuentas a la gente nueva que entra cómo eran aquellos tiempos, no se lo creen”, explica Cándido.

De la Modelo a La Parda

Este funcionario pasó por las prisiones Modelo de Barcelona en 1984, de Vigo y en la desaparecida de A Parda, en Pontevedra, antes de llegar al C.P. A Lama. Todo ello lo resume en que “lo más emocionante fue ver la evolución que la nueva normativa supuso para las prisiones. Cuando llegué a las cárceles muy pequeñas era más difícil aplicarla en lo referente a las visitas, los vis a vis o los permisos”.

Sin embargo, Cándido valora su trabajo como “muy edificante. Todos los días aprendo porque siempre veo algo nuevo. Entiendo más al interno en 42 años de trabajo, me paro más y percibo un poquito más su problemática. Cuando empiezas a charlar con alguno entiendes más el motivo por el que está preso. A veces es por una infancia difícil o entorno difícil”.

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