Ocho frailes custodian un Monasterio con unos 150.000 libros

Los mercedarios de San Juan de Poio atienden varias parroquias, gestionan actividades, producen vino y mantienen una hospedería

El Padre Prior, Arsenio Fernández, dirige la comunidad de frailes mercedarios en el Monasterio de Poio.
El Padre Prior, Arsenio Fernández, dirige la comunidad de frailes mercedarios en el Monasterio de Poio. | I.L.

El Monasterio de San Juan de Poio, situado a 4 kilómetros de Pontevedra, lo habitan ocho frailes mercedarios encargados de custodiar algunos de los tesoros más valiosos de Galicia. El Padre Prior, Arsenio Fernández, explica con resignación que “somos todos viejos y el mayor tiene 90 años”, aunque tras los muros de este monasterio del siglo XVI no cesa la vida, con la visita continua de peregrinos que siguen la Variante Espiritual y una labor de los frailes que nunca para.

Entre todos ellos atienden a 4 parroquias de Poio, Campañó y Curro, cuidan todo el complejo de 2.400 metros cuadrados, rezan, gestionan actividades con la comunidad y elaboran vino Albariño y Mencía, que se vende bajo la denominación de origen IXP Ribeiras do Morrazo. “De la gestión de la bodega se encarga un seglar. Nosotros hacemos lo que podemos, pero hay trabajo para todos”, narra Arsenio, mientras camina por el Claustro de las Procesiones, del siglo XVII, con un pozo cuya agua todavía llega por una tubería de piedra.

Sin embargo, entre los secretos de este monasterio benedictino destaca la que es considerada la biblioteca privada mayor de Galicia con unas 150.000 publicaciones repartidas en 16 salas. La cifra es estimada porque como explica el Prior del Monasterio, “no contamos con una catalogación exacta. De libros tenemos sobre 130.000 y revistas hay muchísimas", explica Arsenio quien se lamenta de que “el aspecto cultural está desvalorizado”.

El visitante puede ver una exposición reducida de esta biblioteca reservada a investigadores y custodiada por los mercedarios, en la que destaca el libro impreso más pequeño del mundo con el padrenuestro en siete idiomas y facsímiles de cantos gregorianos y el Códice Calixtino, situados en una estancia que fue sala de cine. Además, la biblioteca cuenta con dos libros originales únicos en el mundo.

Una sala de la gran biblioteca del monasterio.
Una sala de la gran biblioteca del monasterio. | I.L.
El libro impreso más pequeño del mundo.
El libro impreso más pequeño del mundo. | I.L.

Todo ello es el resultado de una prolífica historia cultural, pues San Juan de Poio fue seminario, colegio, sede de la escuela de canteiros y hasta tuvo una fábrica de chocolate porque, como explica Arsenio Fernández, “había que financiarse”. Al lado está la iglesia con un impresionante retablo barroco y la Capilla de los Mártires, con mercedarios asesinados, entre los que se encuentran dos poienses.

Actualmente, el complejo cuenta con una hospedería para peregrinos o turistas que deseen tranquilidad. Es la parte más ‘moderna’ del edificio, construida en 1972 por 125 canteiros. La mayoría de sus huéspedes son caminantes de la Variante Espiritual que atraviesa el Salnés. “Hay muchos extranjeros, aunque este año no tenemos tanto volumen por el momento”, afirma Arsenio. Con todo, los voluntarios que colaboran con el Monasterio sellan decenas de credenciales cada día y este fin de semana sus habitaciones acogen un encuentro de jóvenes de toda España.

En el exterior hay otra joya: el hórreo más grande de Galicia con 112 metros cuadrados y 52 pies. “Es mayor que el de Carnota, que tiene 44”, explica Arsenio con sorna.

La construcción no pasa desapercibida para turistas, uno de los sustentos de este monumento Histórico-Artístico que llegó a tener 60 frailes. Para no perder vocaciones, la Orden de la Merced cuenta con un Seminario en Camerún y la fuerza de siglos de historia.

Los arcos del Claustro de las Procesiones.
Los arcos del Claustro de las Procesiones. | I.L.

Un mosaico con un millón de piezas de mármol

El Claustro do Cruceiro luce un mosaico del Camino Francés de 220 metros de largo y 2,60 de altura realizado con un millón de piezas de mármol y granito. Se trata de un diseño del artista checo Antonio Machourek y confeccionado por los alumnos de la Escuela de Mosaicos que tuvo el propio monasterio.

Su elaboración llevó dos años y hoy es uno de los elementos más atractivos del conjunto en el que se pueden ver reflejados todos los monumentos y ciudades de Francia y España por las que transcurre la vía jacobea. El mural incluye algunas licencias como una nao en alusión a Poio.

Parte del mosaico del Camino en el que se representa O Cebreiro.
Parte del mosaico del Camino en el que se representa O Cebreiro. | I.L.

Los mosaicos decoran otras áreas del monasterio como la propia entrada, la capilla y comedor de la hospedería. Los frailes construyeron parte de ellos.

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