El marisqueo en Pontevedra y Arousa se para hasta marzo
Las cofradías de Lourizán y Poio esperan los resultados de la salinidad tras las lluvias y realizan limpieza de las zonas, mientras que en A Illa se recogieron 400 kilos de navajas muertas en 2 días
La casi totalidad de cofradías del marisqueo de a pie de la Ría de Pontevedra y Arousa permanecen paradas al menos hasta el próximo marzo y todo en función de los resultados de las mediciones de salinidad del agua. La decisión fue tomada esta semana por las cofradías de Lourizán, San Telmo (Campelo, Poio) y Raxó tras las intensas lluvias y una vez que se evalúe la situación en la que queda el marisco del fondo de la Ría. Así lo aseguraron desde las cofradías, de las que una parte de las mariscadoras aprovecharon ayer para limpiar los arenales de troncos y ramas que dejaron los temporales en zonas de extracción de bivalvos como Combarro y Campelo.
El sector de Pontevedra lleva parado más de un mes con el consiguiente perjuicio económico, y el patrón mayor de San Telmo, César Rodríguez, explica que existe temor ante una situación similar a la de 2023, que derivó en una gran mortandad de almejas y berberechos de la que la Ría aún se está recuperando.
En la Ría de Arousa, acordaron el cese las mariscadoras de Vilanova, Vilaxoán y la cofradía de A Illa, que se suman a las mariscadoras de Carril (Vilagarcía), ante la detección de bivalvos muertos en los arenales durante los últimos días. El patrón mayor de A Illa, Juan José Rial, estima que se podría perder casi el 80% de la producción de navaja en función de lo que se está detectando en cuanto a mortandad de este marisco. Los submarinistas de recursos específicos recogieron ya 400 kilos de navajas muertas en solo dos días.
Por parte de la Consellería de Mar, la directora xeral de Desenvolvemento Pesqueiro, Ángeles Suárez, visitó ayer los bancos afectados de Arousa, junto a biólogos de la zona, para analizar el impacto de los temporales sobre los recursos y la actividad extractiva.
Durante el encuentro, la responsable autonómica explicó que la Xunta está realizando un seguimiento continuo de la evolución de los bancos marisqueros a través del Observatorio Costero, que cuenta con una red de estaciones de control que permiten monitorizar parámetros clave como la salinidad, la temperatura o el pH del agua. Ángeles Suárez subrayó que la prioridad del ente autonómico es disponer de datos técnicos contrastados que permitan realizar una valoración rigurosa de la situación con el fin de estudiar, en diálogo con el sector, las medidas para su recuperación.
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